3er: II ENCUENTRO DE MUJERES PROFESIONALES
DOMINICAS EN CIENCIAS HUMANAS
6 DE JULIO DE 1999

LA INTERDISCIPLINARIEDAD Y LAS NUEVAS POLITICAS CULTURALES

 

INTERDISCIPLINARIEDAD: LIMITES EPISTEMOLOGICOS Y LOGROS ACTITUDINALES

La pretensión interdisciplinaria no se limita a la revisión de un corpus teórico de diversos autores, con los que se procura la explicitación de las pautas esenciales, sino que se complementan con el abordaje de una problemática concreta de la realidad.

Asumiendo que la complejidad de lo real dificulte y disperse los objetivos de la investigación planteada, se preocupa el acuerdo sobre un escenario que posibilite una mayor claridad y guarde coherencia con la pretensión interdisciplinaria. Dicho escenario o marco conceptual es la cultura.

Tenemos a la cultura como paradigma contextual:

Plantear la cultura como un punto de partida para un trabajo interdisciplinario es hacerlo con un concepto con muchos significados y alcances. Cultura pertenece al campo filosófico y al estético, se ha difundido en la antropología y en la sociología, es una óptica para la educación y la psicología etc.

La cultura interesa aquí como modo de abordaje de lo real, como paradigma que "ordena" la complejidad, importa en la medida en que jerarquiza las relaciones entre las partes, en cuanto pone de relieves los nexos, la articulación, los encuentros y desencuentros entre aspectos aparentemente diversos.

Cultura importa si se la entiende como sistema ö con un tejido estructural de cierta permanencia y una simultanea dinámica histórica ö en el centro del cual es preciso ubicar al hombre y las múltiples relaciones que entabla: con los otros hombres ö dando origen a las estructuras sociales ö con la naturaleza ö generando lo material y lo tecnolígico ö y con el plano y las ideas esenciales, punto sobre el que hay perspectivas disimilares (lo subjetivo ö la superestructura ideológica ö Dios creador o el absoluto).

La concepción de la cultura implica siempre una opción , ya que definirla en sus caracteres es hacerlo desde una determinada postura filosófica, cambia la jerarquización o valoración del conjunto, el sentido ordenado que hace las veces de materia o de cemento aglutinante. Mas allá de eso, la pluralidad de los enfoques reconoce un piso común: la cultura entendida como una totalidad compleja en la que las partes constituyen el todo y el todo otorga sentido a cada una de las partes; un modelo de realidad en el que se incluye el mismo observador y en el que por extensión, puede decirse que encuentran cabida en las diferentes visiones disciplinarias, ellas y el objeto que pretenden analizar forman parte de una misma totalidad en la cual es posible la interacción fecunda.

Cuando se logra hacer Interdisciplinareidad se alcanza ese juego dinámico de interdependencia e interfecundación a partir del cual las disciplinas se retroalimentan hasta llegar a un producto nuevo que sea expresión de una "realidad concreta".

Es imprescindible para trabajar en Interdisciplinareidad la actitud de apertura de escucha y de humildad. Sólo así se habré el pensamiento a la complejidad de lo interdisciplinario en un universo que hizo de la disciplina la piedra basal de su identidad.

La concepción que tengamos disciplina tiene consecuencias para el trabajo interdisciplinario y su fruto.

Comprender y aceptar que una disciplina no es algo congelado en el tiempo. Es una construcción sistemática de conocimientos que sufre cambios y reformulaciones, tanto por efectos propios de su dinámica interna como por la incorporación de nuevas teorías y por "influencias" de otras disciplinas.

Pero es igual de cierto que el universo jerarquizado del saber, la estructuración de alguna manera rígida de organizar esos saberes, sigue primando sobre la búsqueda de posibles vías de conexión que proyecten hacia saberes nuevos.

No se nos escapa que iniciar a un grupo humano heterogéneo, conformado por personalidades con perfiles profesionales, ritmos de reflexión y hábitos de trabajo disímiles, exige de un marco, de un contexto que lo contenga y de un sistema que lo fundamente.

Se hace imprescindible en primer lugar crear un estado de conciencia que intente no tanto superar al centrismo monodisciplinario sino ir en busca de esa zona de encuentro que, en un camino de ida y vuelta, concentre y disperse, se apropie y reelabore, examine y redefina la sustancia epistemológica que funda el propio contenido disciplinar.

Todo esto no seria posible si conjuntamente no comienza el buceo en otra zona, la zona de la indeterminación, aquella en lo que todo es puesto en discusión, aquello frente a lo cual es necesario realizar aproximaciones cautelosas y al mismo tiempo firmes, con el propósito de crear espacios nuevos, ámbitos de la realidad cuya sólida demarcación impide la aparición de bordes, márgenes y fronteras.

Desde esta perspectiva queda poco espacio para la omnisciencia; la cada vez más compleja realidad exige otras lecturas y otros métodos.

La Interdisciplinareidad requiere suficiencia epistemológica.

Los desarrollos y propuestas interdisciplinarios, quiebran el dogmatismo disciplinario y posibilitan diálogo que niega el especialismo.

Posibilita una apertura hacia el intercambio con otros campos. Una apertura también en la dimensión intelectual, como diagnóstico de humildad, como invitación al diálogo, como búsqueda del otro, como principio de acción hacia un saber integrado.

Pensar en lo que significaría esto, si lo realizamos para la predicación, y para el trabajo conjunto con la teología.