DESAFIOS HISTORICOS DE FIN DE EPOCA
EN LA LINEA DE LA PREDICACION PROFETICA DOMINICANAHna Judith León Guevara, O.P.
Dominica de la Presentación,
Universidad Católica de Manizales, ColombiaLa realidad : Globalización, Mundialización
En este encuentro con ustedes queridas hermanas quiero destacar aspectos que tocan con nuestra identidad.
En primer lugar daremos una mirada al fenómeno de la globalización, para entrar a ver las tendencias y desafíos para la misión y concluir con la riqueza de nuestro carisma Dominicano que al permitirnos beber de la fuente de la sabiduría, nos capacita para afrontar dichos desafíos. Lo miraremos, de manera especial desde nuestro ser de mujeres consagradas.
1. -La situación del mundo actual
El mundo de hoy, el mundo de finales del siglo XX es un mundo mas incierto y angustioso que el del anterior fin de siglo. En ese siglo de ayer se mecían en peculiar convergencia la densidad muchas veces profunda y casi siempre cautivamente de la cultura conservadora junto a la estremecedora vitalidad del marxismo revolucionario y humanista.
Hoy en el nuevo fin de siglo, es lo " americano" muchas veces con su vulgaridad y ausencia de modos, con su agilidad de atleta olímpico el que se impone de manera rotunda y a escala planetaria.
Ciertamente , un nuevo mundo toma forma, un mundo que se originó en la coincidencia histórica de tres procesos independientes : La revolución de la tecnología de la información, la crisis económica y el florecimiento de movimientos sociales y culturales, como la defensa de los derechos humanos, el feminismo, el ecologismo. La interacción de estos procesos y las reacciones que desencadenaron crearon una nueva estructura social dominante, la sociedad global, una nueva economía , la economía informacional y una nueva cultura, la cultura virtual.
La revolución de la tecnología, la reestructuración de la economía y la crítica de la cultura convergieron hacia una redefinición histórica de las relaciones de producción, poder y experiencia sobre las que se basan las sociedades.
Una nueva sociedad surge siempre y cuando pueda observarse una transformación estructural en las relaciones de producción, en las relaciones de poder y en las relaciones de experiencia. Estas transformaciones conllevan una modificación igualmente sustancial de las formas sociales del espacio y el tiempo, y la aparición de una nueva cultura. Estamos frente a un nuevo mundo y a una nueva sociedad.
Pero, ¿cuáles son los fenómenos, o características mas sobresalientes de este nuevo mundo? Una primera característica del mundo actual es su tendencia a la globalización; pero ¿Qué es el fenómeno de la globalización?
Es un concepto muy complejo, pero podemos entenderla como el resultado de la extensión y profundización de los múltiples vínculos e interconexiones que unen a las sociedades y naciones y contribuyen a la formación del sistema mundial actual.
La globalización describe los procesos ocurridos en un determinado lugar que repercuten de forma importante sobre los individuos y colectividades ubicados lejos de ese mismo lugar. El futuro de cada uno se decide cada vez mas lejos de nosotros. En Bruselas se toman las decisiones de Europa y en Estados Unidos las decisiones del mundo. Hoy el mundo está en capacidad de funcionar como unidad, en tiempo real, a escala planetaria.
Se trata de un proceso que se impone debido a la mayor comunicación entre las diversas partes del mundo, llevando prácticamente a la superación de las distancias, con efectos evidentes en campos muy diversos.
La globalización no nació por generación espontánea, es ante todo, el resultado de un proceso, por lo tanto debe pensarse en términos dinámicos. Pero es un proceso ambivalente de comprensión del tiempo y del espacio en el que vivimos los hombres y mujeres, nos pensamos, nos movemos, producimos, comercializamos, actuamos e interactuamos en un contexto mundial.
La globalización empezó con el enfrentamiento entre dos ideologías excluyentes : la expansión del capitalismo industrial y la vertiginosa penetración mundial del internacionalismo socialista, ambos con el proyecto de conquistar el mundo. Se manifestó en las dos guerras mundiales y se agudizó en la época de la guerra fría, como enfrentamiento entre dos bloques imperialistas. Finalmente se está imponiendo como un huracán devastador a partir de la caída del muro de Berlín y del bloque comunista . El campo soviético se derrumbó estrepitosamente, en el primer mundo la clase obrera se debilitó .y el capitalismo parece haber salido triunfante en lo que ha sido el gran conflicto del siglo XX: entre capitalismo y socialismo.
La globalización se fue acentuando como producto de los intercambios, la difusión de las técnicas, la agilización de los transportes, la rapidez de flujo casi instantáneo de capitales de una parte a otra del mundo, la información, etc. es la concepción del mundo como una gigantesca empresa bajo el único control de las leyes de la economía.
Hoy la globalización se extiende a todos los puntos del planeta, penetra en campos y aldeas, nos altera el tono calmado, casi familiar de nuestras viejas ciudades. Los nexos mercantiles se universalizan mas y mas y se cuelan en los rincones mas ignotos. Todo se va plegando al mercado, el fútbol, la cultura y el amor, influye en la política, penetra en la cultura, decide en lo social, actúa sobre la ecología, incide en la religión, utiliza la comunicación, instrumentaliza la educación, invade las conciencias, marca los sentimientos de las personas y se filtra en las identidades de los pueblos. Estamos en presencia del modelo neoliberal de sociedad, que hace del mercado el fin, método y medio de todo comportamiento humano y de las relaciones sociales. En el futuro siempre tendremos mas de lo mismo.
La globalización hoy es la nueva ideología cuyo objetivo se resume en una frase: El siglo XXI será el siglo del gran mercado mundial integrado, en el cual todo podrá y deberá circular libremente: el capital, los bienes, los servicios, la información, los recursos humanos, porque todo será reducido a categorías mercantiles. Todo el mundo se convertirá en un megamercado, todas las relaciones serán prioritariamente mercantiles.
El fenómeno de la Globalización puede tener una valoración positiva, o negativa, todo depende del prisma con que se le mire; hay una globalización económica que trae consigo consecuencias positivas, como el fenómeno de la eficiencia y el incremento de la producción, y que, con el desarrollo de las relaciones entre los diversos países en lo económico, puede fortalecer el proceso de unidad de los pueblos y realizar mejor el servicio a la familia humana. Es el lado positivo del fenómeno.
Si la globalización se mueve y se rige meramente por las leyes económicas, neoliberales aplicadas según las conveniencias de los poderosos, lleva a consecuencias negativas. Sería atribuirle un valor absoluto a la economía, que acarrearía el desempleo, la destrucción del medio ambiente y el aumento de las diferencias entre pueblos ricos y pobres sería cada vez mas acentuada. Si miramos con optimismo el lado positivo, nos deben inquietar los aspectos negativos
Pero la globalización además de mirar los aspectos económicos, tiene fuerte incidencia en la vida cultural de los pueblos, producida por los poderosos y modernos medios de comunicación social. Los medios, de acuerdo a sus intereses, imponen nuevas escalas de valores, a menudo arbitrarios y muchas veces materialistas, frente a los cuales es difícil mantener viva la adhesión a los auténticos y perennes valores humano-cristianos. El que no se acomoda no tiene derecho a existir. Esta apuesta a la competitividad tiene una exigencia, un precio: el ingreso en una lógica de conquista y hasta de guerra. Para ser el primero hay que absorber al mas débil, eliminar al otro de la competencias, llegar a ser el único.
La globalización se fundamenta en tres principios: Liberalización, competitividad y privatización.
La liberalización exige que se elimine la intervención del estado en la economía y en su regulación y que se derriben las barreras a la libre circulación y comercialización de las mercancías y capitales transnacionales, los aranceles, los impuestos.
La competitividad es la única ley férrea y mecanismo que admite el mercado.
La privatización, marca el fin del estado benefactor. Es normal que todo pretexto de que lo público burocratiza, genera apatía, y demostrar que sólo lo privado es eficiente, honesto y productivo.
Finalmente tiene una axiología que es su componente ideológico: el consumismo, el individualismo y la eficacia.
Penetrando en las raíces de esta globalización nos damos cuenta de que el bien común, y la persona humana no están en el centro de sus preocupaciones y opciones. La persona es vista simplemente como recurso humano. Se tiene en cuenta en cuanto es útil, productivo y rentable, de lo contrario se vuelve desechable.
Y si pensamos bien, no fue Kierkegaard quien inventó la angustia, sino el mercado de bienes el que pone nuestras vidas en suspenso y siembra de angustias todos los senderos. La ansiedad se transforma en un componente estructural en nuestra forma de vida. Es la impotencia "para..."Es el mundo de la venalidad universal.
Finalmente, la globalización es una realidad que golpea fuertemente y que puede suscitar en nosotras la sensación de resignación, o acomodo con el argumento de que el mundo es así. El mundo es así porque lo hemos hecho así, pero de la misma manera puede cambiar. La globalización se juega entre la condena o la oportunidad, entre la satanizaciòn y la humanización, entre lo que excluye y disocia y lo que une, congrega, no es un destino ciego que nos toca vivir, es nuestra tarea para el mañana y nuestra responsabilidad para hoy.
El reto es poner la MUNDIALIZACION AL SERVICIO DE LA PERSONA, de acuerdo a su dignidad. El valor de la vida y la solidaridad deben estar en la base de todo proyecto. El mercado debe ser un medio al servicio del hombre; nunca fin en sí mismo.
Los desafíos
La llegada del Nuevo Milenio significa, para la humanidad, nuevas concepciones sobre el sentido de la existencia humana, fundada en:
- El florecimiento de la fe católica.
- El fortalecimiento de la espiritualidad.
- La resignificación de la ciencia y la tecnología en función del ser humano.
- Democratización del abordaje de la ciencia.
- Desarrollo teleinformático.
- Equidad económica, política y social.
- Diálogos interculturales.
- El desarrollo de una conciencia ecológica.
- La globalización de la economía.
- La mundialización de la información.
- La democratización de la convivencia social.
- Procesos educativos personalizantes.
2.-La persona en un mundo globalizado
En este momento conyuntural de la historia y de la vida de nuestras Congregaciones, debemos interrogarnos : ¿Qué significa ejercer la Misión Profética hoy según las exigencias del carisma congregacional? Y para tener una respuesta adecuada debemos recoger dos premisas : La visión del hombre de hoy y de la Misión profética según el Carisma.
El hombre de hoy pertenece a una generación diferente; una generación que se caracteriza por ser individualista, hedonista, narcisista, donde el consumismo, la competencia, los dineros fáciles, la corrupción, van creando sistemáticamente una conciencia falsa, donde el tener se alla con el poder, en una tentación constante de preguntarse : ¿cómo me monto en el tren que consigue dinero fácil?
Y como consecuencia, es una generación que se mueve en una cultura de la postmodernidad, que relativiza todo, el ser, la razón, el amor, el sexo y el valor, que cifra su proyecto de vida en el momento presente, en lo efímero y rápido, sin ninguna relación al pasado, ni proyección al futuro .
Una generación que acepta la cultura de lo irrelevante, la palabra corta, monosilábica, la música, los efectos sonoros y silenciosos que constituyen el registro sonoro en la publicidad televisiva, o los flash sugestivos que nunca tocan el fondo de la verdad.
Además en la situación concreta de Colombia una generación que acepta la injusticia, la violencia y la muerte como formas de vida cotidiana.
Esta realidad de la persona de hoy nos lleva a objetivar la Misión profética para ponernos a tono con las exigencias del momento, liberándonos de todo lo que sea irrelevante.
3.- Predicación Profética
Como religiosas nos urge mirar de frente nuestro mundo y comprender cual es el motor que lo está dinamizando y rigiendo, y cuales son las características esenciales de la nueva era que está extendiendo sus tentáculos por el mundo. Y tomar conciencia de que los problemas mas nuevos a los que nos enfrentamos no pueden resolverse sin la sabiduría mas antigua de que disponemos. Y esa sabiduría está contenida en la Nueva Predicación Profética. Fundamentada en dos vertientes institucionales, que constituyen: La Pasión por la Verdad y la Compasión Dominicana.
4.-La búsqueda de la Verdad
Durante toda la historia, y en todas las culturas del mundo, ha habido dos dimensiones básicas de la experiencia humana, que en la actualidad son tan importantes como lo han sido a lo largo de los siglos. Son la clave para el éxito personal como institucional. : La dimensión intelectual que aspira a la Verdad y la dimensión moral que aspira a la bondad.
La primera dimensión de la experiencia humana es la dimensión intelectual, ese aspecto de nuestra naturaleza que aspira a la Verdad. Necesitamos ideas como necesitamos comida, aire o agua. Las ideas alimentan la mente de la misma manera que la comida alimenta el cuerpo. Necesitamos buenas ideas, como necesitamos aire puro. Lo que necesitamos es VERDAD.
El estudio, en el sentido dominicano, cobra hoy, una vez más toda su vigencia. La verdad es nuestra línea vital, es nuestra guía. Nadie puede navegar por la vida sin un mapa exacto con el que guiarse. El conocimiento es la posesión de ese mapa y la verdad es lo que nos da ese mapa.
La búsqueda por parte del hombre del sentido de la vida es en sí una fuerza primaria, es un sentido único y específico, en cuanto que es la persona misma quien tiene que encontrarlo.
El hombre es un "todo" en el pensamiento semítico y su principio vital es que lo impele a actuar, a buscar sentido, es el "alma" que designa al ser humano entero, en lo que tiene de visible e invisible, somático, psíquico y espiritual.
Divisemos por unos instantes el maravilloso caminar de la personalización y entremos totalmente en la experiencia de sentirnos "Creados a imagen y semejanza de Dios". Sólo existe lo que es, por ello, no puede aparecer la dualidad y sus conflictos. La Verdad de Dios interpela sin cesar la verdad del hombre que tiene capacidad de rastrear el sentido más oculto de cada situación.
"El concepto de sentido envuelve a la objetividad más allá de todo ser". Si la posibilidad de sentido se realiza y se va descubriendo, la persona se encuentra en el y se realiza para siempre.
Se requiere de actitud y de talante para entrar en el proceso de descubrimiento del sentido para irnos encontrando con la percepción de una promesa que se hace Persona. La Verdad de Dios, su fidelidad al plan de salvación que se revela en Jesucristo, (Rom. 8,3-7; 15;8), que por esta razón es llamado el Verdadero (Ap. 3,77,14; 19 - 11).
El Sentido de Jesucristo (Ef. 4,21), el Evangelio (Gál. 2,5), que es la palabra definitiva de la verdad (Ef. 1,13; Sant. 1,18). Esta verdad es dinámica y es la única norma de la vida que da vida (Jn. 4,1 ss; Gál. 5,7; Rom. 2.8), que libera (Jn 8,31 que purifica (15,3); actúa en la persona (2 Jun 2) y la consagra a Dios (17, 17 - 19).
Convirtamos en realidad el sueño de Dios sobre nosotros al crearnos a su imagen; que hoy seamos lo que soñamos también un día, porque el sueño es símbolo de la aventura personal que nos muestra el camino y es una expresión práctica de la intuición; el regalo anticipado de la vida, en donde se nos va revelando poco a poco la gran Verdad, la que nos conduce a un mundo luminoso, por la conquista diaria de la auténtica libertad que semeja el cántaro que nosotros vamos vaciando, para que Dios lo llene de agua fresca cada día.
Alternemos con el lenguaje y el silencio contemplativo, que es donde ocurre todo, donde se da lugar al nuevo nacimiento de nuestra existencia, cada día; ese viaje apacible hacia la luz en donde vamos haciendo la Unidad de Sentido en nuestras vidas. Orar en verdad es orar conforme a esta revelación del Padre en la persona de Jesús (Jn 4,23 ss);
obrar en la verdad es abrirnos a esta revelación y actuar conforme a su espíritu (Jn 3,21; 8-44).
En efecto, en Jesús, el Hijo de Dios se une a su humanidad encarnándose en ella y el Concilio agrega "en cierto modo, el Hijo de Dios con su encarnación se ha unido con todo hombre".
En cierto modo, la encarnación acontece en todo ser humano. Ello significa que tanto en el caso de Jesús como en todo hombre, Dios lo crea dándose en su Hijo, trascendiéndose en él, haciendo comunidad con él, para comunicarle su divinidad a ese hombre corporal y terreno al vivir en él.
La inteligencia y la voluntad: su función como caracterización de la persona.
La inteligencia tiene como finalidad buscar la verdad y mediante ella y mediante el conocimiento va captando la verdad que tiene su fundamento primero y último en la Verdad Absoluta. En este sentido decimos que el poder de la inteligencia es limitado.
Nos encontramos aquí con un eje fundamental de nuestra existencia: por esencia, hemos de buscar incesantemente la conformidad de nuestro ser con la inteligencia, de convenir con ella, buscando la Verdad.
Hacer la verdad en nuestra vida es darle la densidad que ella debe tener. Es formular un planteamiento radical, es entrar en el conocimiento de Jesús y vivirlo con toda intensidad. Nacidos de Dios, El nos quiere suyos y su amor en nosotros es dinámico; quiere hacerse acción salvadora a través de nuestra vida. " En esto se hizo visible entre nosotros el amor de Dios, que envió al mundo a su Hijo Unico para que nos diera vida"(Jn 4,9).
Responder a la verdad de nuestro ser es, precisamente, "dar vida" en un mundo de mentiras, en un mundo que va perdiendo su dirección originaria, que no tiene valores. Dar vida al mundo es vivir en la verdad, siendo el signo más tangible que puede convencerle; es vivir la misión dando la riqueza de nuestro ser personal y comunitario que responda al plan de Dios único y original para nosotros.
Es vivir la caridad de la Verdad conforme al espíritu de Domingo de Guzmán, la espiritualidad dominicana. El lema de la Orden Dominicana no contiene más que esta palabra: Verdad. Es el estudio, vivencia, contemplación y predicación de ella, entendida en su sentido más completo: La Verdad divina, Jesucristo.
Es el servicio de la Verdad lo que siempre hemos de buscar. Verdad que se contempla y que en un mismo movimiento se vierte en la vida, como acto de la voluntad.
Habitar en la Verdad es ir esculpiendo el ser humano que necesita el mundo, en términos de origen y de trascendencia, vivir lo nuevo, lo puro, lo bello, lo verdadero. Vivirlo desde la raíz del pensamiento y de la voluntad, vivirlo libre e intensamente. La verdad, que es Cristo, es para vivirla. Necesitamos ese impulso interior, esa energía que se nos comunica en el contacto con el origen, que nos hace libres desde dentro;
verdad y libertad son la misma esencia del ser; ahí tan sólo se puede llegar por la fuerza del Espíritu.
Es interesante percibir la insistencia de Jesús para mostrarnos nuestro origen divino, en diferentes apartes del Evangelio . Basta con leer y meditar y profundizar en Mateo 22, 15-22 .
Vivificarse en la verdad es entroncar nuestro yo en el Yo del Ser que habita en nuestro corazón y que desde el tiempo y el espacio nos remite al más allá: al Ser que es en nosotros y que nos convoca para ese proceso
creacionista permanente, colaborando en la historia de Dios con su humanidad, con esa esperanza del paraíso a la manera divina.
Es el hondo misterio del ser que nos circunda,
con sus inaccesibles paradojas:
-- la evolución en proceso creaconista permanente,
la encarnación movimiento de Dios hacia el hombre --
es clavada en el alma una nostalgia
de lo firme y lo eterno,
del ser consigo en el Otro
por vivir en la identidad de su ser y conocer,
mediante la realización del bien.
La primera palabra del hombre y la mujer
es un luminoso reventar de incógnitas;
logrará ser Presencia cuando sus rastros propios
se vayan delineando en su devenir hacia el ser:
LA VERDAD ABSOLUTA.Concepto de Verdad en el Pensamiento Filosófico
Podemos entender el "concepto" como eje del engranaje discursivo de un determinado campo del saber. Rastrear un concepto implica, no sólo indagar por su significado, por su acepción, sino por su sentido. Reconocemos que es un trabajo investigativo; por eso, en esta breve exposición tratamos de detenernos en recoger algunas concepciones de "Verdad" encerradas en la historia filosófica y bíblica.
Partimos del reconocimiento de que el concepto de verdad se encuentra en todas las culturas y en todas las épocas de la historia del pensamiento y que existen diversos conceptos de verdad:
- Verdad científica
- Verdad ontológica
- Verdad natural
- Verdad religiosa
- Verdad moral
- Verdad lógica...
Pero, ¿Qué significa realmente la idea de verdad?
La Verdad en el Pensamiento Filosófico
La Verdad en los griegos
Es algo objetivo. Es la realidad misma en cuanto es conocida. El ser en cuanto manifestación, revelación.
Conocer la verdad es conocer las cosas tal como son. La verdad es objeto de contemplación.
Para los Existenciales
Herederos de Kierkegard la verdad es la subjetividad, o la subjetividad es la verdad.
Lo que se busca no es la verdad en absoluto, sino la verdad individual.
Los Pragmáticos
Seguidores de Nietzche, afirmarán que la verdad no está en el ser, sino en el valor. Una cosa es verdadera en cuanto es útil. La norma de verdad es la eficacia para el progreso humano. En este sentido, la verdad debe estar abierta al futuro, debe impulsar la esperanza y la acción.
Para los positivistas
Existe una estrecha relación entre verdad y verificación. Es verdad lo que se puede verificar.
La Verdad Cristiana
La verdad cristianan no se identifica con la verdad griega. La distinción aparece muy clara entre platonismo y cristianismo en el concepto de verdad.
¿Qué es la verdad Cristiana?
La noción cristiana de verdad observó una oscilación en la historia, entre el aspecto objetivo y subjetivo de la verdad.
En los primeros siglos del cristianismo, Dios es llamado el "Dios de la Verdad", la fuente de verdad.
La verdad cristiana es la revelación que se nos comunica en Jesucristo.
En los siglos posteriores hay una serie de expresiones en torno a la verdad;
la verdad de la fe, la luz de verdad, etc.
En el siglo VI, el Concilio de Orán equipara la verdad a la predicación salvífica del Evangelio.
Siglos después Trento ratifica que el Evangelio es la fuente de toda verdad salvífica.
Mientras el concepto profano de verdad progresa históricamente hacia la verdad subjetiva, el Vaticano II presenta la verdad como la manifestación de Dios en la historia que se realiza plenamente en Cristo.
Jesús es la Verdad
¿Qué es la verdad revelada?
El término verdad en los evangelios y en las epístolas debe relacionarse con la tradición judía de la apocalíptica y de los escritos sapienciales.
En los libros sapienciales, el concepto de verdad designa la revelación de la Sabiduría, la Verdad revelada.
En este ambiente, la verdad sirve para indicar la comunicación de los secretos divinos, la revelación de los misterios.
En el Nuevo Testamento, la Verdad se identifica con el mensaje del Evangelio. Así se expresa San Pablo en la carta a los Gálatas 2,5. Para él, la palabra no es más que el evangelio de salvación.
Los distintos textos del cuarto Evangelio nos muestran que Cristo es el sentido fundamental de la verdad. (Jn. 5,33). La declaración de Jesús significa que su misión se concentra en ese testimonio prestado a la verdad.
Esta idea de que la verdad es Jesús ya había sido anunciada en el mismo prólogo del evangelio de Jn, 1,17.
Juan profundiza más el tema de la verdad; nos dice que la gracia de la verdad ha ocurrido en Cristo, (Jn. 1,17). Pero el texto fundamental lo encontramos en el discurso de la Cena: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida". (Jn. 14,6).
Jesús se denomina con su vida y actitudes la Verdad, mensaje de salvación. Jesús no viene a traer la verdad, El es la Verdad. Por lo tanto profundizar la verdad es profundizar el misterio de Cristo.
Pero la verdad no es una teoría abstracta, es la aceptación de Cristo. (Efes. 4,21).
Para Juan, la vida del creyente es una vida en la verdad. Pero ¿cómo llega la revelación al hombre?
Si la revelación está en Jesús, los hombres la recibimos desarrollando todas las facultades de acogida ante Jesús, su palabra, sus misterios, su testimonio, su vida.
Somos invitados a "ver" y a contemplar los signos de Jesús, sus hechos, su persona.
La vida será CONTEMPLACION si sabemos descubrir a través de los signos y de las personas el mensaje de verdad y de bondad que nos envía Jesús.
Esta mirada será auténtica contemplación si estamos dispuestos a escuchar su palabra, que es al mismo tiempo la palabra del Padre. (Jn. 6,45).
Después de esta primera acogida el hombre debe permanecer en la Palabra, en Jesús. El creyente debe esforzarse por "ser de la verdad" por obrar la influencia de la verdad, por vivir una vida en la verdad (Jn. 18,37)
Esta vida en la verdad es la liberación: " La verdad os hará libres", El hombre llega a ser lo que debe ser. Permaneciendo en la palabra de Jesús, el creyente será liberado por la verdad (Jn.8,32).
La vida en la verdad también debe producir frutos en la caridad; es la dimensión horizontal de la verdad.
Esta tarea de interiorizar la verdad es obra del Espíritu. "El espíritu es la verdad" (I Jn. 5,6). Por medio de él, la verdad de Jesús entra en la vida del creyente para transformarla.
El Espíritu está al servicio de Jesús. Su función consiste en abrir los hombres a la Verdad que es Jesús Su acción es tan necesaria como la misma revelación, no se puede separar.
La revelación cristiana transmitida por Jesús, la verdad que él nos trae encuentra así su definitivo cumplimiento en la vida de los hijos de Dios, en su comunión con la vida misma del Padre y de su hijo Jesucristo (I Jn 1,3). Nos encontramos así, con el camino y la meta como proyectos de humanización y personalización.
Reflexionemos en el siguiente texto que nos sitúa en lo que implica la Pasión de la Verdad.
LA PASION DE LA VERDAD
Dios mio.
¿Por qué, pues me has puesto en semejante inquietud?
¿Por qué has lastimado mis entrañas y abrazado mi corazón?
¿Por qué has encendido en mí este creciente malestar?
Hubiera sido tan fácil continuar tranquilamente en los senderos trillados, no hacer más que lo conveniente, lo honorable, en la seguridad de la posesión, en la repulsa de la aventura.
Tú me has lanzado a la gran aventura, aquella en la que no se puede seguir siendo yo si no se es en ti.
Después de haberme arrancado al empeño trivial, me has hecho comprender que esto no era más que un primer paso. No es la repulsa de la deslealtad lo que exiges, es el amor impetuoso a la verdad por sí mísma, para que ella resplandezca a la vista de los hombres. No se trata de engañar a sabiendas a éstos, sino de atenerse a la verdad, a lo que se sabe, y de buscar apasionadamente durante mucho tiempo a fin de saber un poco.
No se trata de saber cualquier cosa, de adquirir una mezcla confusa de conocimentos, de abrumar a fuerza de datos inintelegibles. Se trata de responder a las preguntas que se hace la humanidad en medio de su desorden, de librarla de los materialismos que la disuelven, de rectificar las perspectivas del mundo cargadas de errores esenciales, de hacer la separación de lo bueno y de lo malo, de lo humano de lo inhumano en los sistemas, de reanimar mediante la verdad a la civilización occidental en camino de destruirse, de activar el despertar de los cristianos intelectualmente adormecidos, de presentar el Dios único a los adictos a los mitos que se derrumban.
Se trata de responder a la angustia de los intelectuales desesperados, de hacer comprender a los pueblos privilegiados, la iniquidad de su opresión y la inseguridad de sus comodidades, de librar a los norteafricanos de su simplismo, a los europeos de sus rutinas, a los rusos y a los chinos de sus callejones sin salidad.
Se trata de inyectar en las conciencias la voluntad de una cooperación universal, de llevar a los políticos a no enajenarse con ilusiones y a no cubrir con ilusiones y a no cubrir con invocaciones democráticas las más ambiciosas estrategias imperialistas.
Se trata de desenmascarar las hipocrecías, de desbloquear las ignorancias, de romper las supersticiones, de derribar los falsos dioses, aunque sean los regímenes basados en el egoísmo.
Se trata de volver a ponerte a ti en tu lugar, por encima de todo, transcurriendo.
Se trata de volver a poner al hombre en su lugar, en la cumbre de la creación material y parte de la creación espiritual.
Se trata de rehacer una auténtica escala de los valores, en la que el respeto activo a cualquiera otro y la instauración eficaz del bien común total prevalezcan sobre las aspiraciones egocentristas y particularistas.
Se trata de revelar al mundo que la salvación está en el Hombre-Dios, en el crucificado por amor, resucitado por su propio poder.
Se trata de liberar al mundo que gime bajo el pecado de los hombres ciegos.
Dios mío, ¿es ciertamente esto lo que esperas?
Tu reino, has dicho, es el de la verdad, y es la verdad la que hace libre.
Haz que me entregue valerosamente, obstinadamente, a la verdad. Haz que sea muy humilde ante sus exigencias. Haz que te busque en colaboración con los que buscan. Haz que la unifique en la visión más humanista y, a la vez, más teocrática del universo y de la historia. Haz que participe en tu explendor luminoso Haz que la humanidad, que se descompone en lo ilusorio y en el engaño, busque apasionadamente la verdad.
(DIMENSIONES DE LA CARIDAD
LOUIS JOSEPH LEBRET, O.P.
Herder. Barcelona 1962)Nuestro proceso de transformación
Como personas, somos un Proyecto en el mundo, con sentido de eternidad. Estamos llamados a "cambiar de forma" progresivamente, es decir, a TRANSFORMARNOS. Referida esta palabra a la persona humana, es llegar progresivamente a nuestra forma trascendente, conforme a lo que Dios pensó, amó y proyectó para El: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza...".
Esto es posible en la medida en que dejemos actuar al Espíritu en nuestras vidas para dejarnos modelar por su Palabra.
Es ir haciendo la Verdad en nuestra vida; reconocer a Jesucristo como el eje fundamental y el motor de toda ilusión, de todo ser y de todo hacer; el único que puede darle profundidad a nuestra vida, apaciguar el espíritu, llenándonos de paz y de esperanza; contemplativos en el fragor de la cotidianidad para encontrarlo en la oración y en la realidad de los signos de los tiempos que nos asedian constantemente y en donde se oculta una palabra, una insinuación, un deber-ser que nos impele a ser los hombres y mujeres que necesita el mundo de hoy, como requisito para poder entrar al tercer milenio.
Así, en armonía consigo mismo, nosotros y la divinidad, vamos adquiriendo la más auténtica de las libertades: la interior.
El proceso de transformación, de cara a la Verdad, es un reto. Es una actitud ante la vida que nos exige equilibrio entre lo interior y lo exterior, nos hace vivir al buscar nuestra única dimensión: EL AMOR.
Esta dimensión la iremos descubriendo a los pies de Jesús (Lucas 10,38 ss). "Yendo de camino entró en un pueblo; y una mujer llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana, María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres.
Es Jesús quien toma la iniciativa: va a la casa de Marta y ella lo acoge; ahí, entre esas dos actitudes y realidades, nos jugamos la vida. Lo importante es lo que Dios haga en nuestras vidas (Gal. 4, 1-11) y la acogida que le demos.
Es María quien está a los pies de Jesús, escuchando su PALABRA; lo contempla, lo conoce...
Como seguidores de la VERDAD, no podemos hacer nada sin el conocimiento de Jesús. Cuando lleguemos a RELATIVIZAR las cosas, es decir, cuando me detengo a pensar: esto con relación a... (es decir el Reino) empiezo a jerarquizar los valores.
Conocer a una persona requiere dos Características:
- Un movimiento que nunca termina, que es siempre nuevo.
- Un conocimiento totalmente personal que se hace por amor. Respecto a Jesús, este conocimiento me lo da el Espíritu y el Padre. Estar a sus pies es una actitud afectiva; es comtemplarlo para llevarlo a la vida.
Es también, abrirle nuestra vida, en la experiencia de María: acogerlo, decirle con confianza lo que nos pasa... A la vez, su actitud volcada enteramente a la acción, nos hará tener presente en la vida que, "por el servicio del Señor, no se nos llegue a olvidar el Señor del servicio".
La oración - contemplación, siempre nos hará volver a lo esencial y nos preparará mejor para la acción apostólica, haciendo la verdad en nuestras vidas.
La búsqueda dominicana de la verdad nos lleva a penetrar cada vez mas profundamente en la verdad de nosotros mismos, en la verdad de nuestro propio ser, quiénes somos y quiénes debemos ser .
Esta invitación a ser verdaderos es, naturalmente, una llamada a la conversión, esto es, una llamada a cambiar de un falso ser uno mismo, a un verdadero ser uno mismo. Cuanto mas buscador sea yo de la verdad, mas comprobaré que no es posible afrontar el mal afuera, sin afrontarlo en mi propio interior. Se me hará mas molesto condenar las injusticias y las discriminaciones en el mundo, si no me arrepiento de mi propia insensibilidad y prejuicios hacia los demás
4.- Compasión Dominicana
Cuando ingresamos a la vida religiosa dominicana, lo hicimos a través de una súplica que nos proyecta hacia una nueva vida:
¿Qué pedís?
"La misericordia de Dios, y la de la Orden".Fuimos acogidos por la "compasión" desafiante y gratuita de una comunidad, que nos exige vencer los miedos, las suficiencias y las resistencias.
¿Pero, qué es la compasión ?
La compasión es la única inversión que nunca fracasa. La otra dimensión universal de la experiencia humana es la dimensión moral, ese aspecto de nuestra naturaleza que se esfuerza por la compasión, la bondad. Una de las experiencias menos valoradas en nuestro mundo . Los seres humanos necesitamos compasión en nuestras vidas tanto como la verdad. De hecho, hay unos importantes vínculos entre estos dos trascendentes.
La verdad puesta en práctica es la compasión. Es el terreno en el que el alma puede florecer y crecer. Sin ella, los seres humanos se marchitan , se endurecen y mueren espiritualmente.
Para entender la compasión en todo su sentido tenemos que ubicarnos primeramente en el mundo, en el tiempo y en la persona de Jesús. Era un mundo oscuro y temeroso, donde el individuo desamparado se sentía amenazado por espíritus y hombres hostiles. El hombre desamparado estaba a merced de ellos, que podían castigarlo con enfermedades o con impuestos pesados. Les eran negados los derechos civiles Lc.11,46, se les excluía de las sinagogas.
Era el mundo de los pisoteados, los perseguidos, los cautivos. Lc.4,18; Mt. 5,1 . Hoy los llamaríamos los marginados, los desheredados, los oprimidos, los que no cuentan aunque sean la mayoría
Jesús, a pesar de pertenecer a la clase media se mezcla socialmente con los mas débiles y se identifica con ellos. Se hace marginado en virtud de una opción de vida.
Le dió compasión de la gente y se puso a curar a los enfermos. Mt.14,14. Sintió compasión porque andaban como ovejas sin pastor. Mt.9,36. Sintió compasión y derramó lágrimas ante la viuda de Naìn. Lc.7,13.
Una y otra vez dice a la gente: "No lloréis", No os inquietéis". "No tengáis miedo". No le conmovía la grandeza del templo, pero se conmovía de la sencillez de la viuda que deposita unos centavos en el cepillo. Mc.12,41-44.
El termino "compasión" es demasiado ambiguo, inexpresivo para reflejar toda la emoción que Jesús sentía. Por eso, los evangelistas hablan de " sintió pena" " se sintió movido a compasión", Su corazón se derramó hacia ellos". Actuó con - pasión.
El discurso comunitario de Mateo 18, concentra la rica experiencia eclesial de todo el evangelio. El comienzo y el final del capítulo se corresponden y su idea central es la inmensa gratuidad de Dios. Este es el marco en el cual debe desarrollarse la vida de la Iglesia. Fuera de él, caemos en reglas puramente formales, abusos de poder y vida según las categorías mundanas que privilegian a los poderosos. Y en el centro del capítulo está la presencia de Cristo resucitado en la fraternidad de la comunidad.
Viendo la historia desde los pequeños de este mundo, recibiéndolos, acogemos a Jesús y lo colocamos en el centro de nuestra oración y de nuestro compromiso. La verdadera compasión libera al otro desde abajo.
Compasión por la verdad y la vida en medio de un mundo de violencia y de la muerte.
Fundar la posibilidad de existir, de ser, es la responsabilidad que nos compete de que el otro sea y exista.
Defender la auténtica compasión, es su dimensión liberadora y personalizante.
Desenmascarar las hipocresías, desbloquear las ignorancias, romper las supersticiones, derribar los falsos dioses.
Colocar al hombre en su lugar, en la cumbre de la creación, es compasión.
Rehacer una auténtica escala de valores, en la que la instauración eficaz del bien común y el respeto al otro prevalezcan sobre las aspiraciones particulares, es compasión.
5.- La compasión en Domingo de Guzman y en Maire Poussepin
En Domingo de Guzmán Y Marie Poussepin se combinan armónicamente la firmeza de voluntad y una fina sensibilidad que hace de ellos hombres y mujeres propensos a la ternura y la compasión. A lo largo de sus vidas se traslucen estas dos virtudes humano - cristianas, de la ternura y la compasión, que, sin anular sus virtudes de acumulan, las atemperan, tonifican y suavizan para emsamblarlas en una recia personalidad. En la combinación de estas dos virtudes, firmeza de voluntad y fina sensibilidad, radica el rasgo mas destacado de sus personalidades. Leemos en los Reglamentos Generales escritos por Marie Poussepin:
"sed dulces sin debilidad,
firmes sin dureza,
graves sin altivez,
corregid sin encolerizaros,
haceos respetar y amar
a un mismo tiempo."Reglamentos Generales.
Domingo y Marie Poussepin tienen la gran capacidad de salir de sí mismos y colocarse en lugar y situación del otro y sintonizar su dolor, su necesidad. Y esto es compasión, esa capacidad de salida de sí mismo y sintonía con la situación del prójimo.
Esta capacidad de superar el egocentrismo y sintonizar con la necesidad ajena es lo que hace posible la compasión. Y en esta virtud destacan Santo Domingo y Marie Poussepin. Su compasión no establece distancias, ni jerarquías. Su compasión es sintonía, es ponerse en el lugar del otro que goza, que sufre para compartir con él. En ellos, la sensibilidad y la compasión son sólo el punto de partida de un proceso que terminará en la generosidad y el compromiso.
En este mundo de la Ciencia y la Tecnología, seguirán los descubrimientos, los avances en los sistemas de comunicación, diseño de nuevas naves espaciales, aviones supersónicos, las exploraciones galácticas, tendrán lugar aventuras inauditas de conocimiento; experiencia y satisfacción de necesidades que no alcanzamos a concebir desde ahora. Nos preguntamos entonces, podrá haber algo mayor? No hay respuesta, se nos puede argüir. Respondo que si hay una; nos la proporciona Lucas, Capítulo 15, 11 - 32, en la descripción magistral de la parábola del Padre que espera a su Hijo y lo recibe con abrazo de Padre al regresar a casa.
- El Padre no solo es el ser que queremos poseer o tener; sino también el que queremos poder llegar a ser, el que queremos ser o valer.Tal identificación con el Padre entraña el doble movimiento de muerte (para él) y de renacimiento (para mí). El Padre pues subsiste siempre como una imagen permanente de transcendencia, que sólo puede aceptarse sin problema con un amor recíproco de adulto.... (Diccionario de los Símbolos , Jean Chevalier / Alain Gheerbrant)6.- La mujer llamada a dar vida.
A ejemplo de nuestros fundadores y fundadoras que aprendieron de María cómo encarnar la PALABRA estamos llamadas a dar vida. La mujer es un espacio abierto a la vida. Dios que es vida ha hecho de esta potencia capaz de procrear y es que Dios solo llama a la vida, a lo que vale, a lo que trasciende, a lo que tiene vida sin término y Jesús que nos revela el ser del Padre nunca llama a lo que pasa, a lo que muere; fecunda y hace crecer al hombre con su ser aceptado, con su vida en la vida.
Es en el regazo de una madre, en sentido físico o espiritual, en donde se pronuncia por primera vez el dulce nombre de padre, refirièndose a Dios. Aquí se abre el ser a la vida; aquí se forja el futuro de una persona; aquí empieza a florecer y ésto supone que debe encontrar un bagaje de valores.
Ser mujer supone capacidad para acoger la vida, alimentarla, protegerla, dar a la luz. Es toda una misión, imagen de la solicitud de Dios por el hombre.
Con nuestra vida hemos de alimentar a aquellos que en el plan de salvación se nos confían; somos una réplica de quien se ha hecho "El proyecto de vida". Es interesante hacer un alto en el camino de la misión y reflexionar sobre todo lo que implica ser mujer y mujer consagrada. ¿Cómo acogemos nuestro propio ser; cómo acogemos el ser del otro?; cómo acogemos la Palabra y nos dejamos acoger por ella? Vivo y propicio espacios para vivir?.
Acoger la vida es darle a nuestra vida el estilo nuevo de Jesús en el amor, en la compasión, en la búsqueda de la verdad, y es cuando cobra todo su sentido nuestro ser de mujeres: Llamadas a amar con el amor con que Dios nos ama en Jesús. Un amor como en la madre auténtica, sin medida, hasta la sangre. Es el amor sin medida, de todas las horas y todos los días, con el amor con el cual Jesús vive en nosotros.
Ser tierra buena donde florezca el bien, donde se encuentre la vida, donde se nutran los valores. Donde haya una mano y un corazón femeninos se debe estar forjando el "homo postmodernus" y con él un mundo donde se vayan creando nuevas dimensiones que reflejen el ascenso del hombre a su único destino: La plenitud en Dios.
Juan Pablo II refiriéndose a esta urgencia, al equilibrio del hombre, diseña este propósito, hablando de la búsqueda de una auténtica "Ecología humana" que recupere a la persona en sus dimensiones de originalidad, libertad y autodominio, apertura y solidaridad, rescatando en todo ello, su ser humano que significa ser trascendente, logrando la armonía, utilizando nuestras potencialidades, viviendo por el bien y la verdad.
Buscar nuestro origen, es plantearnos radicalmente ¿para qué vivimos? ¿qué significa ser humano-mujer? Es sabernos parte activa de un proyecto; implica el derecho al "sentido de la vida". Es hora de levantar el vuelo. Es hora de que la palabra se haga carne y viva en la vida nuestra, ser mujer para gestar a los nuevos hijos de Dios, conforme a su proyecto eterno.
Es situarnos más allá de los acontecimientos y descubrir el signo de hoy para mí, ante un mundo de violencia y de muerte; ser vida, dar a luz la vida. Dar vida con la Vida que se va enseñoreando de la nuestra y nos comunica la gracia de ser sacramento vivo de Dios, si entramos en el plan de salvación.
Amor...Desde la óptica eterna, donde encontramos el sentido existencial, hagamos autoconciencia para formularnos de nuevo las preguntas : ¿De dónde? ¿A dónde? ¿Para qué? ¿Por qué mujer? Experimentemos la presencia de este misterio último sobre nuestra vida, el "Aquí estoy" Ex.3,14) que nos acoge de nuevo haciendo con nosotras, una vez más la alianza de la creación, con su amor operativo manifestado en nuestras vidas: "He aquí que hago nuevas todas las cosas", mediante nuestro compromiso diario de dar vida, animadas por su amor, para un proceso creacionista permanente, en donde nos encontremos con el Dios de la eternidad, convertido en el Dios del tiempo y de la historia.
El que se acuna en mi ser cada mañana,
Para ser prodigado en la misión...El de mis sueños y mi búsqueda,
El de mi entrega diaria con todo el corazón.El del dulce coloquio hecho poema,
Que colma el sentimiento y la razón.Amor total, universal,
El que se entrega en secreto y sin mirar a quien,Un silencio, una palabra, mi actitud,
Una sonrisa, la fatiga y el dolor..Por que yo soy vida en Ti,
Yo soy promesa,Soy amor!...
¿Puede haber algo más cercano
a la descripción de Juan para dar vida
que el ser mujer
llamada a ser espacio habitable por el amor y la bondad
para que surja la creación?
Cfr. Jn. 7, 3-387.- De la contemplación a la misión
Necesitamos en ciertos momentos "ir al desierto" para que a solas con nuestra pobreza, el Señor pueda realizar su obra de recrearnos, en la medida de nuestra apertura al Espíritu. Rm.8,26.27
Recreación permanente que dado su dinamismo y razón de ser, se irá desdoblando en acciones creadoras permanentes en la misión. Y es que todo encuentro con Dios, toda conversión, es siempre una vuelta a un Dios que acoge al hombre, un Dios que continúa interviniendo en la historia y que llama siempre al hombre para una misión.
Como a Elías, Yavé, se nos da a conocer en el murmullo de una brisa suave, símbolo de la contemplación que luego debe convertirse en donación. "Qué haces aquí? "nos obliga a descubrir lo íntimo de nuestro corazón y hoy como ayer, después de la experiencia mística, nos manda volver por donde habíamos venido, atravesar de nuevo el desierto para llegar a donde nuestros hermanos a anunciar su Palabra que es vida, que es camino.
También en el Horeb, Moisés fue partícipe de una experiencia divina extraordinaria con la visión de la zarza que ardía y no se quemaba " Y se dijo: voy a mirar más de cerca esta cosa asombrosa y saber por qué la zarza no se consume". Quiso, pues gustar, demorarse en aquella vivencia mística pero en Exodo 3 encontramos la razón de la oración y contemplación "No te acerques...Saca tus sandalias...he visto la humillación de mi pueblo en Egipto y he escuchado sus gritos... Yo conozco sus sufrimientos...marcha más bien! Yo te envío al Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo...! Yo estaré contigo-...! Yo te envío...!
Este es el itinerario del profeta como lo meditamos en Isaías 6, jeremías 1, es el camino del misionero. Los discípulos de Jesús hemos recibido una llamada para ser enviados: " Venid, seguidme", yo os haré pescadores de hombres".
La realidad nos va mostrando cómo oración y misión son inseparables. La oración no puede ser un momento de complacencia sin fundamento; es el lugar de encuentro; desconectándonos del mundo para luego volver a él procurando su liberación : " Ve y saca a mi pueblo, conozco sus sufrimientos..."
" Si orantes, misioneros y tanto más, contemplativos, cuanto más misioneros", sería la ecuación correspondiente. Poco a poco, estas dos acciones se irán superponiendo mutuamente haciendo posible la contemplación en la oración, en la evolución del mundo que se da de manera continua y en la cual se va descubriendo el plan salvífico divino sobre la humanidad.
Caminar con la gracia y la fuerza del espíritu para que nuestras intenciones humanas estén orientadas siempre por las inspiraciones divinas.
Solamente así, podemos aplicar para nosotros las palabras de Lc. 4,18:
"El Espíritu del Señor está sobre mí
El me ha enviado".8. -Colofón
El hecho de la globalización es una nueva y poderosa fuerza que al eliminar las fronteras de los países, conecta al mundo en una red, nunca antes experimentada. Sus efectos son tanto positivos como negativos. Si hoy la comunicación pasa todas las fronteras y perfora todos los espacios, por qué no globalizar nuestro carisma Dominicano que tiene tanto que decirle al mundo?.
Es otra forma para entrar con nuestra predicación profética sobre los valores del Reino.
Es preciso ante todo, situarnos frente a la persona en un mundo globalizado, con nuestro ser de mujeres consagradas, llamadas a dar la vida.
La búsqueda de la verdad mediante el estudio, la oración, la contemplación, para poder da a la misión el vigor extraído de la contemplación.
Nuestra vida tiene que entrar conscientemente en un proceso de transformación que permita la transformación del pequeño mundo en el cual nos desenvolvemos con nuestro ser y nuestro hacer, haciendo visible y actuante la "compasión dominicana".
Así, la contemplación - misión, se interpretan e inspiran mutuamente, permitiéndonos entrar con mayor claridad en ese movimiento de Dios hacia el mundo que al intervenir la historia, se convierte para nosotros en el modelo siempre válido del amor.
Es María, formadora de la VIDA quién puede darnos un amor profundo para encarnar la Palabra en nuestro ser y al darnos en la misión, ayudar a crecer las personas que se nos confían, orientándolas al encuentro de la VERDAD, para pronunciar el "Sí" que da significado a la existencia y hace descubrir el "Nombre" plasmado por Dios en el corazón de cada ser humano.
Hna. Judith León Guevara O.P.
Dominica de la Presentación
Universidad Católica de Manizales - Colombia
Manizales, 11 de julio de 1999
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