carta pastoral de obispos del sur andino "AMIGO JOVEN DEL SURANDINO"
Pentecostés, 23 de Mayo de 1999"Estaban todos reunidos en un mismo lugar. De pronto vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento que sacudió toda la casa donde estaban reunidos" (Hch 2,2).
1. Amigo joven del Sur Andino
, estudiante, o que luchas para conseguir el ansiado ingreso a los estudios superiores, trabajador o en busca de trabajo, varón y mujer, padre y madre de familia, en pareja o soltero, en el campo y la ciudad, nosotros tus pastores, junto con toda la Iglesia que está en esta noble tierra quechua y aymara, queremos dirigirnos especialmente a ti en esta fiesta del Espíritu siempre joven, vencedor del mal, del miedo y de la desesperación porque hemos escuchado tu clamor. A través tuyo nos dirigimos también a tus padres, a tus hermanos y hermanas, a tus comunidades, quienes te dieron la vida, y soñando para ti un Perú diferente, te fueron acompañando.Hoy como ayer tienes en ti mismo, en solidaridad con tus compañeros y compañeras, y en tu cultura la energía para responder a los múltiples desafíos de esta sociedad. Pero también sabemos de sobra, por compartirlas contigo, cuántas angustias, luchas, rabias y tentaciones te cercan: tus justas aspiraciones siempre frustradas, tu economía desesperadamente achicada y tus raíces culturales, tu raza y tu manera de sentir andinas indefinidamente despreciadas por los que mandan y fabrican un Perú sólo para una minoría.
"Pregunta a los tiempos pasados, investiga desde el día en que Dios creó la humanidad sobre la tierra. Pregunta desde un extremo a otro del cieloâ. (Dt 4, 32).
2. Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro
. Para poder comprender y, a la vez, enfrentar el presente con esperanza, es bueno recordar de donde venimos. Tupac Amaru, Micaela Bastidas, Juan Santos Atahualpa, María Parado de Bellido, Pedro Vilcapaza y muchos otros, son figuras de tantas rebeldías de tu pueblo andino. Este pueblo, a lo largo de su historia, nunca se dejó pisar por los que querían negar y destruir su derecho a existir a su estilo. Además, ha sabido construir su mundo: la solidaridad y el compartir como sistema social y económico; el respeto por el otro y por el cosmos como valores fundamentales; la comunidad como ideal y utopía; la fe, los ritos y la fiesta como expresiones de una experiencia íntima del misterio de Dios, como anticipación de una sociedad reconciliada en la fraternidad.Tal vez no sepas mucho de nosotros, por dedicar todas tus energías a esta lucha de sobrevivencia que abarca todos los aspectos de tu vida. Queriendo ser fieles a nuestra misión profética de anuncio de un Reino de felicidad, en la paz, la dignidad y la justicia, y de denuncia de todo lo que contradice esta misión recibida del Señor Jesús, hace ya treinta años, la Iglesia del Sur Andino creó el Instituto de Pastoral Andina (IPA). Este Instituto tiene como prioridades la coordinación de la pastoral, la formación de los agentes pastorales, la defensa de la vida, la inculturación de la fe y la pastoral social. Empujados sólo por el evangelio, nos hemos
comprometido con las luchas, las esperanzas, las alegrías y los sufrimientos de este pueblo surandino. Si preguntas a tus mayores, te podrán contar sobre nosotros en los momentos de violencia, de desgracia y de injusticia de este pueblo pobre y fuerte del Ande. Ningún grito que hayamos escuchado en tantos años nos ha dejado indiferentes: "Puno quiere la paz", el hambre, la miseria, la inmoralidad, el desempleo, la lucha por la tierra, la urgencia de una organización popular, la defensa de la vida.
A lo largo de estos treinta años, la Iglesia surandina, guiada por pastores sencillos y valientes, obispos, responsables cristianos laicos, religiosas y sacerdotes, de los cuales queremos ser fieles herederos, quiso defender estos valores y a la gente que los vive. Cuando se vieron amenazados, levantamos la voz. En coyunturas diversas y bajo regímenes políticos e ideologías diferentes, hemos denunciado los atropellos y animado las respuestas que venían del propio corazón del pueblo. No importaba si la amenaza venía del gobierno, de los grupos de poder económicos regionales o nacionales, de instituciones como las fuerzas del orden y la administración de la justicia, o de la violencia subversiva: incansablemente hemos querido estar en la brecha, acompañando a nuestro pueblo.
3. Hoy una vez más, queremos tomar la palabra y detenernos contigo, para entender, a la luz de nuestra fe en Jesús, los nuevos retos, las nuevas heridas que estás viviendo. Queremos también, buscar juntos respuestas cristianas que desmientan a los escépticos, a los profetas de la derrota. Hoy nos dirigimos especialmente a ti porque, siendo amplia mayoría de la población peruana, en ti joven recae buena parte de la tragedia de nuestro pueblo. Pero de tu fuerza, de tu esperanza y de tus capacidades depende también la aurora del futuro.
"El librará al mendigo que reclame y al pobre que no tiene quien lo ayude. ...De la opresión violenta librará su vida, que es preciosa a sus ojos" (Sal 72).
Tantas veces, a lo largo de estos años, los poderosos te han prometido una mejora de la situación de tu gente. Para conseguir dichas promesas, se pidió grandes sacrificios a los pobres.
4. En la actual coyuntura, debemos reconocer algunos avances, como son el fin del terror y el retorno a una cierta paz; la modernización rápida de la infraestructura de nuestra región (carreteras, electrificación, comunicaciones etc.), tradicionalmente abandonada por el poder central; el relativo control de la inflación. Pero estos logros han sido pagados a un costo altísimo por los más pobres, cada vez más marginados. Hoy, los jóvenes en particular, desilusionados por tantas promesas del actual sistema neoliberal no cumplidas, se preguntan cansados: "¿porqué?".
Acabamos de celebrar los 50 años de la declaración de los Derechos Humanos firmada por el Perú. En nombre de Dios, para quien tu vida y toda vida es infinitamente preciosa, la Iglesia del Sur Andino se pregunta contigo:
5. Te dijeron que la educación es un derecho y que el que estudia triunfa. ¿Por qué, entonces, la degradación de la educación escolar (pocas horas de clase, ausencia de preocupación humanística) y el desprecio a la vocación docente en nuestro país (bajos salarios, mala preparación)? ¿Por qué el injusto embudo del ingreso a la universidad? ¿Por qué el bajo nivel de la formación universitaria y la ausencia de empleo para los egresados? ¿Por qué tenemos una educación dirigida a la universidad, cuando la mayoría de los peruanos no ingresará en ella? ¿Por qué el sistema educativo no toma en cuenta nuestra cultura?
6. Te dijeron que cada ser humano tiene derecho a la seguridad física y a la salud. ¿Por qué, entonces, el desmantelamiento del Seguro Social, muchas veces la mala atención médica, los precios inalcanzables de las medicinas, el maltrato frecuente al pobre, especialmente si es campesino?
7. Te dijeron que pronto se crearía empleo y que el trabajo seguro y digno era un derecho. ¿Por qué, entonces, la ausencia de incentivo para el agricultor, la obligación de emigrar a la costa para buscar un hipotético y miserable cachuelo? ¿Por qué, entonces, las condiciones degradantes del trabajo en las minas, como en la peor época de la revolución industrial del siglo XIX, la inseguridad y la humillación constantes? ¿Por qué los despidos arbitrarios? ¿Por qué la represión a los sindicatos? ¿Por qué las leyes laborales favorecen sólo a los propietarios? ¿Por qué cargar sobre los hombros de los niños y niñas trabajos pesados y responsabilidades que no pueden asumir? ¿Por qué tantas familias desunidas y destrozadas por la falta de trabajo o la necesidad de ir a buscarlo en la costa o en el oro de Madre de Dios? ¿Por qué la marginación de la mujer en el trabajo?
8. Te hablaron de la nobleza del trabajo del campesino ¿Por qué, entonces, tan poca atención, interés y crédito para el campo? ¿Por qué precios tan bajos para los productos campesinos? ¿Por qué tanta demora, engaño y mala voluntad en la titulación de las tierras? ¿Por qué sólo promover la propiedad privada de la tierra, desprestigiando la gestión comunal?
9. Te hablaron de la paz como un logro y una condición para una sociedad democrática. ¿Por qué, entonces, el incremento de la delincuencia urbana, de la corrupción, de la impunidad, del abuso en las instituciones del Estado? ¿Por qué el desprecio al joven de medios pobres en el servicio militar?
10. Te enseñaron que la familia era la célula fundamental de la sociedad. ¿Por qué, entonces, la política impositiva de control de la natalidad? ¿Por qué el aumento de la violencia en las familias, el incesto y el alcoholismo? ¿Por qué los medios de comunicación banalizan tanto el sexo y la intimidad de las personas?
11. Te enseñaron que la participación ciudadana y el derecho a organizarte libremente para defender tus opiniones y los intereses de tu gente, era la mejor manera de hacer un Perú democrático. ¿Por qué, entonces, la destrucción sistemática de todas las organizaciones políticas y gremiales, primero por el terrorismo y después, por la política neoliberal del gobierno y los apuros de la misma miseria? ¿Por qué el desprecio de todas las reglas elementales de la ética social y política, la prepotencia como criterio de gobierno en todas las instancias de poder en nuestro país y nuestra región? ¿Por qué el manejo interesado de la información que brindan los medios de comunicación y el gobierno?
12. Ante tantos atropellos y sufrimientos, que desembocan en tantos "porqués", queremos decirte: No se trata de una simple mala suerte que afectaría a los jóvenes y a todos los habitantes de nuestra región. Sentimos que es un deber denunciar como intrínsecamente malo y perverso un sistema económico, político e ideológico que produce ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres y más numerosos. Un sistema, como el neoliberal, que pone a la humanidad al servicio de la lógica del mercado, y que sacrifica la población de regiones enteras del país y del mundo, considerándolas como no rentables, privilegiando los intereses inmediatos de una minoría egoísta, no puede ser compatible con el evangelio.
Mientras los altos responsables del sistema económico mundial empiezan a dudar del futuro de un modelo que produce tanta muerte y exclusión, en el Perú se sigue aplicando ciegamente las reglas más duras y los principios más cínicos del capitalismo postmoderno.
"A ti, joven, me dirijo: levántate!" (Mc 5,41).
Retomando las palabras de Juan Pablo II en Haití, proclamamos contigo en alta voz: "Aquí algo tiene que cambiar!"
13. No es la primera vez en la historia del pueblo andino que los hombres y mujeres se ven desafiados. Como Jesús te decimos : "Joven, levántate". No creas a los que te hacen pensar que vales menos. En ti están las energías, el tesoro antiguo y siempre nuevo de tu cultura. Tu también tienes derecho y puedes inventar una región moderna y próspera al estilo de tu pueblo. No tengas ni miedo ni vergüenza de ti mismo. Tu puedes comprender, amar y transformar esta santa tierra que te dio la vida. En ti vemos la capacidad de sacrificio, de renuncia y de lucha para conseguir lo que quieres y crees.
Tu voluntad y tu resistencia, aunque golpeadas por la tentación de perder la esperanza, no te han sido arrebatadas. Cuando te atraviesa un sentimiento de rabia ante tanta injusticia, queriendo olvidarte de todo en la diversión o en la migración, inmediatamente te acuerdas de las lágrimas de los niños del Altiplano y de los valles y te sientes responsable de ellos y de su futuro.
Nosotros, que acompañamos los pasos de este pueblo humilde y resistente desde hace tantos años, vemos en tu propia vida la semilla del Espíritu que prepara tiempos nuevos para el Ande.
14. Hoy como siempre, la juventud de esta tierra sabe unirse solidariamente para lanzar un proyecto (luz, radio comunitaria, construcción de viviendas etc.) y, aún si de todas partes buscan romper la unidad de los mas pobres, la raíz del ayni, plantada en tu inteligencia y en tu corazón nunca muere. Si la necesidad te obliga a migrar a la ciudad, no pierdas el contacto con tu tierra, tu familia, tu cultura. Cortando tus raíces tu vida puede secarse.
15. Últimamente ha surgido un vasto movimiento juvenil en todo el país, expresando su repudio a la inmoralidad y su exigencia de nuevas formas de contrato social. Lejos de algunas tradiciones políticas sectarias, los jóvenes peruanos, de todas las clases y de todas las regiones, buscan laboriosamente un Perú cuyo fundamento sea el consenso ético. Esta nueva peruanidad que nace hoy nos llena de esperanza y reconocemos en este esfuerzo original la marca del Espíritu de Dios que hace todas las cosas nuevas. Nosotros, como muchos jóvenes de nuestra patria, pensamos que un país tan diverso sólo podrá unirse, progresar y prosperar si todos dialogamos, dejando atrás los viejos prejuicios ideológicos, raciales y culturales. En nuestro país, tan rico en humanidad y tan complejo, sólo el debate respetuoso y sin protagonismos exclusivistas de grupos ni de personas, podrá encontrar una salida para todos.
Contemplando el cuadro de la realidad, tan triste y tan oscuro, nuestra fe en el Dios de la Vida y en esta juventud no nos permite perder la esperanza. Estamos a puertas del Tercer Milenio. Como en el primer Pentecostés, la fuerza y el fuego del Espíritu están prontos a sacudir la casa, abriendo nuestras bocas, nuestros corazones y tumbando nuestros miedos.
En esta Pascua de Jesús, tus pastores y toda la Iglesia que camina aquí, te animamos: No tengas miedo, atrévete a creer en lo tuyo, no aceptes la esclavitud de mil rostros que te proponen los vendedores de la ilusión moderna. Esta es tu casa. Déjala sacudir e invadir por el viento de la esperanza. No permitas que otros la destrocen para luego abandonarla. Hoy se cumple para ti, tus compañeros y compañeras y tu pueblo andino entero, la Buena Nueva de Jesús resucitado. ÁEs hora de escuchar la dulce música del quechua y la rocosa voz aymara entonar a coro con todos los jóvenes del Perú el canto del futuro!
Pentecostés de 1999Mons. Albano Quinn Wilson
Administrador Apostólico de Sicuani
Presidente de IPA
Mons. Raimundo Revoredo Ruiz
Obispo - Prelado de Juli
Vicepresidente de IPA
Mons. Juan Godayol Colom
Obispo - Prelado de Ayaviri