Indice de materias:
1. Justicia y Paz, una prioridad de nuestro
apostolado.
Desde 1977, todos los Capítulos Generales han subrayado
la importancia de la opción por los pobres, de la preocupación
por la justicia y la paz, como dimensión evangélica
esencial de nuestra vida y de nuestra predicación.
-El fundamento: la preferencia evangélica por los pobres
«Fieles al carisma que la Iglesia nos reconoce, debemos
estar atentos en predicar el Evangelio en todas sus dimensiones,
especialmente en sus implicaciones en el campo de la justicia
en el seno de la comunidad humana. Siguiendo el ejemplo del Verbo
Encarnado, debemos ser especialmente cuidadosos de los pequeños,
de los pobres, de los oprimidos, de los que estàn solos,
de los frustrados; es con ellos que debe establecerse nuestra
solidaridad funadamental según el espíritu evangélico».
(Quezon City, 1977, nº 19,4).
-La dimensión profética de nuestra predicación
depende de ello:
«La mejor tradición de nuestra Orden indica
que nuestra predicación ha sido siempre profética...
En el pasado nuestra predicación fue eficaz cuando la
Orden supo percibir los signos de los tiempos en el corazón
de las épocas tumultuosas de la historia. Para discernir
sobre los signos de los tiempos, debemos escuchar el grito de
los pobres, de los oprimidos, de los excluidos, de los enfermos,
de los que sufren persecución a causa de su raza, de su
religión, de su acción contra la injusticia. Dios
habla a través de su queja...»
(Walberberg, 1980, nº 17).
-Esto interroga nuestro estilo de vida:
«En nuestra Orden, como en la vida de santo Domingo,
la predicación y la pobreza están intimamente ligadas...
¿Cómo podríamos esperar que el pobre reciba
nuestra predicación con seriedad si nosotros mismos no
estamos cercanos a su modo de vida?... En conformidad con el
espíritu de santo Domingo, nuestra predicación
debe fundarse en la compasión».
(Walberberg, 1980, nº 17, 2)
-Una opción de este tipo implica la necesaria conversión
de nuestras comunidades:
«Aparece evidente que muchos frailes consideran estas
cuestiones como temas reservados a especialistas o como un slogan
de moda... Que se conviertan realmente y que de corazón
oigan que Cristo habla a través de la voz de los pobres».
(Roma, 1983, nº 234).
- Los Capítulos Generales han propuesto varias traducciones
concretas:
- Un promotor y/o una comisión Justicia y Paz a nivel
de la Orden y en cada Provincia
- Suscitar una conciencia crítica de las realidades
socio-económicas desde el noviciado
- Establecer comunidades en medios populares o marginales (Ávila,
1986)
- Una solidaridad efectiva con los más necesitados
- Una presencia entre las ONG de Derechos Humanos (Caleruega,
1995)
- Etc...
- Las Hermanas Dominicas de Vida Apostólica, a menudo,
han ido más allá de una solidaridad cotidiana con
los más pobres:
«El Capítulo ha reafirmado que el esfuerzo
por la construcción de un mundo más justo y fraterno
es un aspecto esencial de nuestra vida dominicana...que no se
trata tanto de emprender acciones específicas y adicionales,
cuanto de un espíritu que debe impregnar todos los aspectos
de nuestra vida; espíritu que nos hace contemplar todos
los acontecimientos y las relaciones entre los hombres con una
mirada evangélica».
(Capítulo General de las Hermanas Dominicas de Monteils,
1995).
2. La opción por los pobres, una constante de la tradición
OP
Santo Domingo (1170-1221), predicador verbo
et exemplo
Una gran hambruna asolaba toda España en el tiempo
en que Domingo estudiaba en Palencia. «Impresionado
por la aflicción de los pobres y ardiendo en su interior
de compasión, vendió los libros que tenía
-que le eran verdaderamente indispensables-, y todas sus cosas.
Estableció una «fundación» y compartió
así sus bienes dándolos a los pobres», escribe
Jordán de Sajonia.
En Toulouse, al principio de su predicación contra
los cátaros, eligió vivir y predicar pobremente,
«como los Apóstoles». Despidiendo caballos
y equipaje, marchó a pie por los caminos, con sus frailes,
impresionando a los herejes con la fuerza de su testimonio.
El ejemplo de santo Domingo subraya la prioridad de la compasión
en toda vida dominicana.
Catalina de Siena (1347-1380), una mística
comprometida
En medio de una vida tumultuosa, incluso para la Iglesia,
Catalina de Siena se comprometió decididamente, ante el
Papa y las autoridades políticas, para hacer prevalecer
la paz. Elegida como mediadora en numerosos conflictos que sacudían
a Italia, Catalina asoció siempre una fuerte vida espiritual
a su compromiso temporal. Su acción al servicio de los
enfermos y de los pobres fue tal que la palabra «misericordia»
es la que mejor resume su vida.
Hoy se diría que fue una mística comprometida.
San Martín de Porres (1579-1639), hermano
de los más desfavorecidos
Humilde portero del convento de Santo Domingo de Lima, fray
Martín conoció todas las humillaciones propias
de un mestizo. Encargado de los trabajos más humildes
del convento, atraía hacia él tantos pobres e infelices
que llegó a tener dificultades con sus superiores, enojados
al ver el convento invadido por los indigentes. Este fraile es
un modelo, muy invocado, por todos los humildes del continente
latinoamericano.
Martín de Porres pone en relieve que el compromiso
por la justica puede ser vivido por todos.
Fray Bartolomé de Las Casas (1474-1566),
precursor de los Derechos Humanos
Siguiendo las huellas de Fr. Antonio de Montesinos, el primer
predicador que denunciara la suerte indigna impuesta a los indígenas
por los colonizadores españoles, Bartolomé de Las
Casas empleó su larga vida en promover sus derechos. Ante
el Virrey de las Indias primero y después ante la Corona
de España, insistió con vigor y competencia para
que la dignidad de los indígenas como seres humanos fuera
reconocida y respetada.
Gracias a él, la escuela dominicana de Salamanca puso
las bases de la teroría de los Derechos Humanos y del
Derecho Internacional Público.
Marie Poussepin (1653-1744), promotora de la condición
femenina
Motivada por la miseria de los campesinos, en la aurora de
la revolución industrial, Marie Poussepin logró
que muchas jóvenes salieran de la miseria ayudándolas
a conseguir un empleo. Fundó después una Fraternidad
Dominicana, preocupada porque la vida religiosa regular no se
alejara del ejercicio de una caridad concreta. De aquí
nacerá la Congregación de las Hermanas de la Caridad,
Dominicas de la Presentación de Tours, muy activas actualmente,
sobre todo en América Latina y en el Medio Oriente.
Fr. Louis-Joseph Lebret OP (1897-1966), reconocido
experto sobre el Tercer Mundo
Oficial de la Marina convertido en fraile predicador, el Padre
Lebret se abrió a las cuestiones sociales por su interés
hacia los pequeños pescadores bretones afectados por la
crisis económica de los años '30. Se dedicó
no sólo a ayudarlos, sino a reflexioinar sobre lo que
debería ser una economía humana, una economía
al servicio del Hombre. Cuidadoso de los métodos de rigurosos
análisis de la realidad social, creó «Economía
y Humanismo». Más tarde, como reconocido experto
en cuestiones del Tercer Mundo, fue consejero de Paulo VI y el
inspirador de la Encíclica Populorum Progressio.
Lebret muestra cómo una verdadera competencia en el
campo de las realidades económicas y sociales es un precioso
instrumento para quien quiere «cambiar el mundo».
Muchas otras figuras ilustran bien la richa tradición
dominicana en el campo de Justicia y Paz:
- Antonino de Florencia (1389-1459), precursor de la
reflexión sobre las tasas de interés, fue un Obispo
cuyos consejos iluminaron a muchos de sus contemporáneos.
- Marie-Joseph Lataste (1832-1869), predicador de la
misericordia ante las prostitutas, fundó la Congregación
de las Hermanas Dominicas de Betania.
- Dominique Pire (1910-1969), creador de los «poblados
europeos» para los refugiados, recibió el Premio
Nobel de la Paz.
- Tito de Alencar (1945-1974), joven fraile dominico
brasileño que murió a causa de su oposición
a la tortura en Brasil.
Una bella galería de retratos de familia, a los que
habría que añadir los de tantos frailes y hermanas,
hoy día testimonios vivos de la compasión.
3. Las actividades dominicanas por Justicia y Paz.
- En cada Provincia, un Promotor de Justicia y Paz
es nombrado durante el Capítulo Provincial para sostener
y animar la reflexión y la acción de los frailes.
A veces es ayudado por una Comisión de Justicia y Paz.
El Capítulo General de Caleruega pide que disponga de
un presupuesto.
- En cada Continente, dos Promotores Regionales
(un fraile y una hermana), están encargados de la coordinación
de las actividades en su continente y constituyen la Comisión
Internacional Justicia y Paz de la Orden. A ellos se deben también
iniciativas como las conferencias regionales.
La Comisión Internacional Dominicana
de Justicia y Paz
Está formada por una docena de frailes y hermanas,
representantes de los cinco continentes. Son nombrados por el
Maestro de la Orden para un período de tres años,
renovable. La Comisión juega un papel de animación
a nivel del conjunto de la Orden, y de consejo del Promotor General
para Justicia y Paz, quien asegura la animación. La Comisión
se reúne en Roma cada 18 meses.