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JUSTICIA Y PAZ, UNA PRIORIDAD APOSTÓLICA DE LA PREDICACIÓN DOMINICANA

Indice de materias:

1. Justicia y Paz, una prioridad de nuestro apostolado

2. Opción por los pobres, una constante en la tradición OP

3. Las actividades dominicanas por Justicia y Paz

4. ¿Qué puede hacer la Orden Dominicana en un caso de emergencia?

5. Cursos de formación sobre Justicia y Paz


1. Justicia y Paz, una prioridad de nuestro apostolado.

Desde 1977, todos los Capítulos Generales han subrayado la importancia de la opción por los pobres, de la preocupación por la justicia y la paz, como dimensión evangélica esencial de nuestra vida y de nuestra predicación.

 

-El fundamento: la preferencia evangélica por los pobres

    «Fieles al carisma que la Iglesia nos reconoce, debemos estar atentos en predicar el Evangelio en todas sus dimensiones, especialmente en sus implicaciones en el campo de la justicia en el seno de la comunidad humana. Siguiendo el ejemplo del Verbo Encarnado, debemos ser especialmente cuidadosos de los pequeños, de los pobres, de los oprimidos, de los que estàn solos, de los frustrados; es con ellos que debe establecerse nuestra solidaridad funadamental según el espíritu evangélico».
    (Quezon City, 1977, nº 19,4).

-La dimensión profética de nuestra predicación depende de ello:

    «La mejor tradición de nuestra Orden indica que nuestra predicación ha sido siempre profética... En el pasado nuestra predicación fue eficaz cuando la Orden supo percibir los signos de los tiempos en el corazón de las épocas tumultuosas de la historia. Para discernir sobre los signos de los tiempos, debemos escuchar el grito de los pobres, de los oprimidos, de los excluidos, de los enfermos, de los que sufren persecución a causa de su raza, de su religión, de su acción contra la injusticia. Dios habla a través de su queja...»
    (Walberberg, 1980, nº 17).

-Esto interroga nuestro estilo de vida:

    «En nuestra Orden, como en la vida de santo Domingo, la predicación y la pobreza están intimamente ligadas... ¿Cómo podríamos esperar que el pobre reciba nuestra predicación con seriedad si nosotros mismos no estamos cercanos a su modo de vida?... En conformidad con el espíritu de santo Domingo, nuestra predicación debe fundarse en la compasión».
    (Walberberg, 1980, nº 17, 2)

-Una opción de este tipo implica la necesaria conversión de nuestras comunidades:

    «Aparece evidente que muchos frailes consideran estas cuestiones como temas reservados a especialistas o como un slogan de moda... Que se conviertan realmente y que de corazón oigan que Cristo habla a través de la voz de los pobres».
    (Roma, 1983, nº 234).

- Los Capítulos Generales han propuesto varias traducciones concretas:

  • Un promotor y/o una comisión Justicia y Paz a nivel de la Orden y en cada Provincia
  • Suscitar una conciencia crítica de las realidades socio-económicas desde el noviciado
  • Establecer comunidades en medios populares o marginales (Ávila, 1986)
  • Una solidaridad efectiva con los más necesitados
  • Una presencia entre las ONG de Derechos Humanos (Caleruega, 1995)
  • Etc...

- Las Hermanas Dominicas de Vida Apostólica, a menudo, han ido más allá de una solidaridad cotidiana con los más pobres:

    «El Capítulo ha reafirmado que el esfuerzo por la construcción de un mundo más justo y fraterno es un aspecto esencial de nuestra vida dominicana...que no se trata tanto de emprender acciones específicas y adicionales, cuanto de un espíritu que debe impregnar todos los aspectos de nuestra vida; espíritu que nos hace contemplar todos los acontecimientos y las relaciones entre los hombres con una mirada evangélica».
    (Capítulo General de las Hermanas Dominicas de Monteils, 1995).

2. La opción por los pobres, una constante de la tradición OP

Santo Domingo (1170-1221), predicador verbo et exemplo

Una gran hambruna asolaba toda España en el tiempo en que Domingo estudiaba en Palencia. «Impresionado por la aflicción de los pobres y ardiendo en su interior de compasión, vendió los libros que tenía -que le eran verdaderamente indispensables-, y todas sus cosas. Estableció una «fundación» y compartió así sus bienes dándolos a los pobres», escribe Jordán de Sajonia.

En Toulouse, al principio de su predicación contra los cátaros, eligió vivir y predicar pobremente, «como los Apóstoles». Despidiendo caballos y equipaje, marchó a pie por los caminos, con sus frailes, impresionando a los herejes con la fuerza de su testimonio.

El ejemplo de santo Domingo subraya la prioridad de la compasión en toda vida dominicana.

Catalina de Siena (1347-1380), una mística comprometida

En medio de una vida tumultuosa, incluso para la Iglesia, Catalina de Siena se comprometió decididamente, ante el Papa y las autoridades políticas, para hacer prevalecer la paz. Elegida como mediadora en numerosos conflictos que sacudían a Italia, Catalina asoció siempre una fuerte vida espiritual a su compromiso temporal. Su acción al servicio de los enfermos y de los pobres fue tal que la palabra «misericordia» es la que mejor resume su vida.

Hoy se diría que fue una mística comprometida.

San Martín de Porres (1579-1639), hermano de los más desfavorecidos

Humilde portero del convento de Santo Domingo de Lima, fray Martín conoció todas las humillaciones propias de un mestizo. Encargado de los trabajos más humildes del convento, atraía hacia él tantos pobres e infelices que llegó a tener dificultades con sus superiores, enojados al ver el convento invadido por los indigentes. Este fraile es un modelo, muy invocado, por todos los humildes del continente latinoamericano.

Martín de Porres pone en relieve que el compromiso por la justica puede ser vivido por todos.

Fray Bartolomé de Las Casas (1474-1566), precursor de los Derechos Humanos

Siguiendo las huellas de Fr. Antonio de Montesinos, el primer predicador que denunciara la suerte indigna impuesta a los indígenas por los colonizadores españoles, Bartolomé de Las Casas empleó su larga vida en promover sus derechos. Ante el Virrey de las Indias primero y después ante la Corona de España, insistió con vigor y competencia para que la dignidad de los indígenas como seres humanos fuera reconocida y respetada.

Gracias a él, la escuela dominicana de Salamanca puso las bases de la teroría de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Público.

Marie Poussepin (1653-1744), promotora de la condición femenina

Motivada por la miseria de los campesinos, en la aurora de la revolución industrial, Marie Poussepin logró que muchas jóvenes salieran de la miseria ayudándolas a conseguir un empleo. Fundó después una Fraternidad Dominicana, preocupada porque la vida religiosa regular no se alejara del ejercicio de una caridad concreta. De aquí nacerá la Congregación de las Hermanas de la Caridad, Dominicas de la Presentación de Tours, muy activas actualmente, sobre todo en América Latina y en el Medio Oriente.

Fr. Louis-Joseph Lebret OP (1897-1966), reconocido experto sobre el Tercer Mundo

Oficial de la Marina convertido en fraile predicador, el Padre Lebret se abrió a las cuestiones sociales por su interés hacia los pequeños pescadores bretones afectados por la crisis económica de los años '30. Se dedicó no sólo a ayudarlos, sino a reflexioinar sobre lo que debería ser una economía humana, una economía al servicio del Hombre. Cuidadoso de los métodos de rigurosos análisis de la realidad social, creó «Economía y Humanismo». Más tarde, como reconocido experto en cuestiones del Tercer Mundo, fue consejero de Paulo VI y el inspirador de la Encíclica Populorum Progressio.

Lebret muestra cómo una verdadera competencia en el campo de las realidades económicas y sociales es un precioso instrumento para quien quiere «cambiar el mundo».


Muchas otras figuras ilustran bien la richa tradición dominicana en el campo de Justicia y Paz:

  • Antonino de Florencia (1389-1459), precursor de la reflexión sobre las tasas de interés, fue un Obispo cuyos consejos iluminaron a muchos de sus contemporáneos.
  • Marie-Joseph Lataste (1832-1869), predicador de la misericordia ante las prostitutas, fundó la Congregación de las Hermanas Dominicas de Betania.
  • Dominique Pire (1910-1969), creador de los «poblados europeos» para los refugiados, recibió el Premio Nobel de la Paz.
  • Tito de Alencar (1945-1974), joven fraile dominico brasileño que murió a causa de su oposición a la tortura en Brasil.

Una bella galería de retratos de familia, a los que habría que añadir los de tantos frailes y hermanas, hoy día testimonios vivos de la compasión.

3. Las actividades dominicanas por Justicia y Paz.

  • En cada Provincia, un Promotor de Justicia y Paz es nombrado durante el Capítulo Provincial para sostener y animar la reflexión y la acción de los frailes. A veces es ayudado por una Comisión de Justicia y Paz. El Capítulo General de Caleruega pide que disponga de un presupuesto.
  • En cada Continente, dos Promotores Regionales (un fraile y una hermana), están encargados de la coordinación de las actividades en su continente y constituyen la Comisión Internacional Justicia y Paz de la Orden. A ellos se deben también iniciativas como las conferencias regionales.

La Comisión Internacional Dominicana de Justicia y Paz

Está formada por una docena de frailes y hermanas, representantes de los cinco continentes. Son nombrados por el Maestro de la Orden para un período de tres años, renovable. La Comisión juega un papel de animación a nivel del conjunto de la Orden, y de consejo del Promotor General para Justicia y Paz, quien asegura la animación. La Comisión se reúne en Roma cada 18 meses.

 



A nivel de la Orden:

  • Un Promotor General
  • Un Delegado y una Oficina ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en Ginebra

El Promotor General para Justicia y Paz

Nombrado para un término de seis años, se encarga de promover en el conjunto de la Orden las orientaciones de los Capítulos Generales en materia de Justicia y Paz; anima la Comisión Internacional de Justicia y Paz y sostiene a los frailes y a las hermanas que están en situaciones de mayor peligro.



Ô La Orden dispone igualmente de un Delegado Permanente ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en Ginebra. Nombrado por el Maestro de la Orden, participa en los trabajos de la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra, en colaboración con la ONG Franciscans International. Está especialmente encargado de presentar a la comisión los casos de violación de los Derechos Humanos dados a conocer por aquellos frailes y hermanas que son víctimas o testigos de ellos, en diferentes partes del mundo.



Compromiso de las Hermanas Dominicas:

Numerosas Congregaciones femeninas dominicanas están comprometidas en este campo a través de una presencia activa ante los más necesitados: catequesis, acción social, organizaciones vecinales; sus compromisos son muy variados. Muchas de estas Congregaciones organizan igualmente actividades de reflexión y de animación sobre Justicia y Paz. La colaboración con los frailes es frecuente y siempre muy enriquecedora para todos.

4. ¿Qué puede hacer la Orden Dominicanaa en caso de urgencia?

Es frecuente que los frailes o las hermanas necesiten un apoyo internacional para defender a una persona injustamente arrestada o hacer presión sobre algún Gobierno.

Algunas acciones posibles:

En este caso, prevenir (de preferencia en el orden siguiente) a:

  • Los Promotores Regionales de su continente
  • El Promotor General en Roma
  • El Delegado Permanente en Ginebra

    (Direcciones anotadas anteriormente)

Ellos discutirán los pasos que deben darse en relación al caso.

5. Curso de Formación sobre Justicia y Paz

(Disponible en inglés, francés, español, italiano y portugués)

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© 26/01/1999
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