EL MANANTIAL DE LA ESPERANZA
EL ESTUDIO Y EL ANUNICIO DE LA BUENA NUEVA
Carta del Maestro de la Orden, fr. Timothy Radcliffe op
- La Anunciación.
- Aprender, a escuchar.
- a) la confianza en el estudio.
- b) Destruir los idoles
- El nacimiento de la comunidad
- a) La transformación de la
mente y del corazón
- b) El Estudio y la construcción de la Comunidad
en la Orden
- c) El Estudio y la construcción de un
Mundo Justo.
- El don de un futuro.
EL MANANTIAL DE LA ESPERANZA
EL ESTUDIO Y EL ANUNCIO DE LA BUENA NUEVA
- (96/ 1) Cuando santo Domingo recorría el sur de Francia,
su. vida en peligro, solia cantar alegremente: "Estaba siempre
alegre y feliz, excepto cuando se movía compasión
por las penas que afligian a su prójimo" (l). Y esta alegría de santo Domingo
es inseparable de nuestra vocación de predicadores de
la buena nueva. Estamos llamados a "dar razón de
nuestra esperanza"(l Pe 3,15). Hoy en día, en un
mundo crucificado por el sufrimiento, por la violencia y por
la pobreza, nuestra. vocación es más ardua y más
dificil que nunca. Hay una crisis de esperanza en todo el mundo.
¿Cómo debemos vivir la alegria de Domingo siendo
hombres de nuestro tiempo y compartiendo las crisis de nuestra
gente y la fuerza y debilidad de nuestra cultura?. ¿Cómo
alimentar una esperanza profunda, fundados en la promesa inquebrantable
de Dios que ofrece vida y felicidad para sus hijos?. En esta
carta a la Orden expondré mi convicción de que
una vida de estudio es uno de los modos de progresar en este
amor que "todo lo excuse, todo lo cree, todo lo espera,
todo lo soporta"(1 Co 13,7).
- Ha llegado la la hora de renovar los amores entre la Orden
y el estudio. Está comenzando ya a ser realidad. Veo abrirse
en todo el mundo nuevos centros de estudio y de reflexión
teológica, en Kiev, Ibadan, Sâo Paulo, Santo Domingo,
Varsovia, por nombrar sólo algunos. Estos centros no deberían
ofrecer sólo una formación intelectual. El estudio
es el camino hacia la santidad, que abre nuestros corazones y
nuestras mentes a los demás, que crea comunidad y forma
a los que proclaman llenos de confianza la venida del Reino.
- La Anunciación
- El estudio es en sí mismo un acto de esperanza, puesto
que expresa nuestra confianza en que nuestra vida y los sufrimientos
de la gente tienen un significado. Y este significado es como
un don, como una Palabra de Esperanza que promete vida. Hay un
momento en la historia de nuestra redención que resume
con gran fuerza lo que significa recibir este don de la buena
nueva: la Anunciación a Maria. Ese encuentro, esa conversación
son un símbolo elocuente de lo que significa ser estudiante.
Lo usaré como ejemplo para encauzar nuestra reflexión
sobre el estudio como fundamento de nuestra esperanza.
- En primer lugar, hay un momento de atención. Maria
escucha la buena nueva que se le anuncia. Y éste es el
comienzo de nuestro, estudio, la atención a la Palabra
de Esperanza proclamada en la Escritura. "Domingo instaba
a sus hermanos, de palabra y con cartas, a estudiar incesantemente
el Nuevo y el Antiguo Testamento"(2). Aprendemos a escuchar al Señor
que dice "Grita de júbilo, estéril que no
das a luz, rompe en gritos de júbilo y alegría,
la que no ha tenido dolores"(Is 54, 1). ¿Nos brindan
nuestros estudios la severa disciplina de aprender a escuchar
la buena nueva?.
- En Segundo lugar, es un momento de fertilidad. Ahi está,
según la pinta fra. Angelico, con el libro en sus rodillas,
atenta, esperando, escuchando. Y el fruto de su atención
es que lleva, en sus entrañas a un niño, el Verbo
hecho carne. Su escucha impele toda, su creatividad, toda su
fertilidad femenina. De igual modo nuestro estudio, la atención
a la Palabra de Dios, deberia hacer brotar la fuente de nuestra
fertilidad, deberia llevarnos a hacer nacer a Cristo en nuestro
mundo. En un mundo que parece con frecuencia como fracasado y
estéril, nosotros hacemos nacer a Cristo en un milagro
de creatividad. Donde quiera que se escucha la Palabra. de Dios,
ésta no habla sólo de esperanza sino de una esperanza
que se hace came y sangre en nuestras vidas y palabras. A Congar
le gustaba citar las célebres palabras de Peguy: "No
la Verdad sino lo Real ... Es decir, la Verdad históricamente,
con su situación concreta en el futuro, en el tiempo".
Este es el verdadero test de nuestro estudio: ¿hace nacer
a Cristo de nuevo?. ¿Son nuestros estudios momentos de
real creatividad, de Encarnación?. ¡Las casas de
estudio deberían ser como salas de parto del estudio!.
- En tercer lugar, en un momento en el que el pueblo de Dios
parece estar abandonado y sin esperanza, Dios da a su pueblo
un futuro, un camino hacia el Reino. La Anunciación transforma
la manera de entender la historia del pueblo de Dios. En vez
de llevar a la servidumbre y a la desesperación, abre
un camino hacia el Reino. ¿Preparan nuestros estudios
el camino para la venida de Cristo?. ¿Transforman nuestra
percepción de la historia humana de modo que podamos llegar
a entenderla, no desde el punto de vista del vencedor sino del
pequeño y abrumado a quien Dios no ha olvidado, y al que
justificará?.
- Aprender a escuchar
"Y entrando donde ella estaba, dijo: Alégrate,
llena de gracia, el Señor es contigo. Ella se conturbó
por estas palabras, y discurría qué significaria
aquel saludo"(Lc 1, 28-29).
Maria escucha. las palabras del ángel, la
buena nueva de nuestra salvación. Este es el comienzo
de todo estudio. Estudiar no es aprender a ser más inteligente
sino a escuchar. Weil escribió a fr. Perrin que "el
desarrollo de la facultad de atención constituye el verdadero
objeto y casi el único interés del estudio"(3). Esta receptividad,
esta apertura del oido que es la caracteristica de todo estudio,
está intimamente unida. en el fondo a la oración.
Ambas nos piden que estemos en silencio esperando que la Palabra
de Dios venga a nosotros. Ambas nos piden vaciarnos de nosotros
mismos para poder esperar lo que el Señor tenga a bien
darnos. Pensemos en el cuadro que 'fra. Angelico' hizo de santo
Domingo, leyendo sentado al pie de la cruz. ¿Estaba estudiando
o rezando? Pero ¿importa mucho esto?. El estudio nos hace
mendicantes. Nos lleva al descubrimiento apasionante de que ignoramos
lo que tal o tal texto significa, de que nos hemos convertido
en ignorantes y necesitados, y que esperamos por eso con inteligente
receptividad lo que se nos dé.
- Para Lagrange, la Escuela Bíblica era un centro de
estudios escrituristicos precisamente porque era una casa de
oración. El ritmo de vida de la comunidad giraba entre
la celda y el coro. Por ello escribió: "Me gusta
escuchar el evangelio cantado por el didcono desde el ambón,
entre nubes de incienso: las palabras penetran en mi alma más
profundamente cuando las encuentro de nuevo en un artículo"(4). Nuestros
monasteries deberian jugar un papel importante en la vida de
estudio de la Orden, como oasis de paz y lugares de reflexión
atenta. El estudio en nuestros monasteries pertenece al ascetismo
de la vida dominicana monástica. No puede dejarse sólo
para los hermanos. Toda monja es acreedora a una buena formación
intelectual como parte de su vida religiosa. Como dicen las Constituciones
de las monjas: "El Bienaventurado Domingo recomendó
ciertas formas de estudio a las primeras monjas como una auténtica
observancia de la Orden. No solamente alimenta la contemplación
sino que evita los impedimentos que surgen a causa de la ignorancia
y ayuda aformar un juicio práctico"(LMO 100, II).
- Maria escuchó la promesa del ángel, y llevó
en su seno la Palabra de Vida. Esto parece muy sencillo. ¿Qué
más necesitamos sino abrirnos a la Palabra de Dios dicha
en la Escritura?. ¿Por qué son necesarios tantos
años de estudio para formar predicadores de la buena nueva?.
¿Por qué tenemos que estudiar filosofía,
leer libros voluminosos y difíciles de teología
cuando tenemos la misma Palabra de Dios?. ¿No es fácil
"dar razón de nuestra esperanza"?. Dios es amor
y el amor triunfó sobre la muerte. ¿Qué
más hay que decir?. ¿No tracionamos esta sencillez
con nuestras complejas disquisiciones?. Pero no fue tan sencillo
para Maria. Esta historia. comienza con su perplejidad. "Ella
se conturbó por estas palabras, y discurria qué
significaria aquel saludo". Comenzamos a escuchar cuando
nos atrevemos a estar perplejos, conturbados. Y la historia continúa
con su pregunta al mensajero: "Cómo será esto,
puesto que no conozco varón?".
- a) La confianza en el estudio
- Se cuenta la anécdota que san Alberto Magno estaba
una vez sentado en su celda estudiando y el diablo se le apareció
disfrazado de uno de sus hermanos intentando convencerlo de que
estaba perdiendo su tiempo y sus energías estudiando las
ciencias profanas. Era malo para su salud. Entonces Alberto hizo
simplemente la señal de la cruz y la aparición
desapareció(5).
¡Desafortunadamcnte los hermanos no son siempre tan fáciles
de convencer!. Todas las disciplinas - literatura, poesía,
filosofía, psicologia, sociologia, física, etc.-
qué intentan dar un sentido a nuestro mundo son nuestras
alidas en nuestra búsqueda de Dios. "Tiene que ser
posible encontrar a Dios en la complejidad de la experiencia
humana"(6).
Este nuestro mundo, con todas sus penas y sufrimientos, es fruto
en último término de "ese amor divino que
creó primero todas las cosas hermosas"(7). La esperanza que nos hace predicadores
de la buena nueva no es un vago optimismo, una alegría
sincera que silba en la oscuridad. Es la fe en que al final podemos
descubrir un cierto significado para nuestra vida, significado
no impuesto sino que está ahí, esperando que lo
descubramos.
- De esto se sigue que el estudio debería ser, ante
todo, un placer, la pura delicia de descubrir que las cosas tienen
sentido, a pesar de todas las evidencias en contrario, tanto
en nuestra. vida, en la historia humana, como en el versículo
concreto de la Escritura en el que hemos trabajado durante toda
la mañana. Nuestros centros de estudio son escuelas de
alegría porque se basan en la creencia de que es posible
llegar a un cierto entendimiento de nuestro mundo y de nuestra
vida. La historia humana no es el conflicto sin sentido e interminable
del "Parque jurásico", la supervivencia del
más fuerte. La creación en que vivimos y de la
que formamos parte no es resultado de un acaso sino obra de Cristo:
"Todo fue creado por é1 y para é1, é1
existe con anterioridad a todo y todo tiene en é1 su consistencia"(Col
1,16 f). La sabiduria danza ante el trono de Dios cuando está
creando el mundo, y la finalidad de todo estudio está
en compartir este placer. Simone Well escribió en abril
1942 a un dominico francós, el P. Perrin: "La inteligencia
sólo puede ser guiada por el deseo. Pero para que haya
deseo tiene que haber placer y gozo en el trabajo. El gozo de
aprender es tan indispensable para el estudio como la respiración
para correr"(8).
Las Constituciones hablan de nuestra inclinación hacia
la verdad(LCO 77), inclinación que es natural al corazón
humano. Estudiar deberia formar simplemente parte de la alegria
de estar plenamente vivos. La verdad es el aire que respiramos
por naturaleza.
- Es una hermosa idea, pero admitamos de entrada que está
muy lejos de la experiencia de muchos de nosotros. Para algunos
dominicos, hermanos y hermanas, los años de estudio no
fueron un tiempo en el que aprendieron a esperar sino a desesperar.
Muy frecuentemente vi a estudiantes esforzándose por entender
libros que parecián áridos y ajenos a su experiencia,
por lo que deseaban que todo terminase cuanto antes para poder
dedicarse a predicar, prometiendo que nunca más abririan
ningún otro libro de teología una vez terminados
sus estudios. Pero peor aún que la aridez es para algunos
la humlllación, por ejemplo, de esforzarse con palabras
hebreas sin ningún éxito, sin lograr nunca comprender
la diferencia entre arrianos y apolinaristas, ¡para terminar
finalmente derrotados por la filosofia alemana!.
- ¿Por qué es tan arduo el estudio para muchos
de nosotros?. En parte porque estamos marcados por una cultura
que perdió su conflanza en el estudio como actividad útil,
dudando que la discusión pueda llevarnos hasta la verdad
por la que suspiramos. Si nuestro siglo estuvo tan marcado por
la violencia es seguramente, en parte, porque perdió su
conflanza en nuestra capacidad de conseguir juntos la verdad.
La violencia es el finico resorte en una cultura que no confia
en la búsqueda común de la verdad. Dachau, Hiroshima,
Ruanda, Bosnia, son simbolos del colapso de una fe en la posibilidad
de construir un hogar humano común mediante el diálogo.
Y esta falta de confianza puede asumir dos formas: un relativismo
que desespera de poder llegar nunca a la verdad y un fundamentalismo
que afirma que la posee ya completamente.
- Ante esta desesperación, que es el relativismo, nosotros
proclamamos que la verdad puede ser conocida y que, de hecho,
nos fue ya dada como un don. Podemos, pues, decir con san Pablo:
"Porque yo recibi del Señor lo que os he transmitido"(l
Co 11,23). Estudiar es una acción eucarística.
Abrimos nuestras manos para recibir los dones de la tradición,
rica en conocimiento. La cultura occidental está marcada
por una profunda sospecha acerca de cualquier enseñanza,
porque se la equipara a adoctrinamiento y fanatismo. La única
verdad que vale es la descubierta por uno mismo o la que se basa
en los propios sentimientos. "Si me parece bien, entonces
OK". Pero la enseñanza deberia liberarnos de los
estrechos confines de mi experiencia y de mis prejuicios y desplegar
los amplios espacios abiertos de una verdad que nadie puede dominar.
Recuerdo que, siendo estudiante, me produjo una emoción
vertiginosa el descubrir que el Concilio de Calcedonia no era
el final de nuestra búsqueda para entender el misterio
de Cristo, sino otro comienzo, que hace saltar todas las pequeñas
soluciones diminutas y coherentes en las que habíamos
intentado encerrarlo. La doctrina no debería adoctrinar
sino liberarnos para seguir nuestro camino.
- Pero está también la corriente creciente del
fundamentalismo, que procede del miedo profundo a pensar y que
ofrece "la falsa seguridad de una fe sin ambigedad"(Oakland
N 109). Dentro de la Iglesia este fundamentalismo se presenta
a veces como una repetición irreflexiva de palabras recibidas,
como un rechazo a tomar parte en la búsqueda continua
de una comprensión, como una intolerancia hacia todos
aquellos que consideran la tradición no sólo como
una revelación sino también como una invitación
a acercarse al misterio. Este fundamentalismo puede presentarse
como fidelidad de roca a la ortodoxia, pero contradice un principio
fundamental de nuestra fe, que es que cuando argimos y razonamos
honramos a nuestro Creador y Redentor que nos dotó de
inteligencia para pensar y para acercarnos a El. Nunca podremos
hacer buena teología a menos que tengamos la humlidad
y la valentia de prestar atención y tomar en serio argumentos
de aquellos con los que no estamos de acuerdo. Santo Tomás
escribió: "Nadie puede juzgar un caso antes de ver
las razones que asisten a ambas partes, por lo que quien se dedica
a la filosofia estará en mejor situación para juzgar,
si tiene en cuenta todos los argumentos de ambas partes"(9). Tenemos
que dejar de lado las certezas que descartan las verdades incómodas,
considerar las dos partes del arguments, plantear cuestiones
que quizá puedan asustarnos. Santo Tomás fue el
hombre de las preguntas, que aprendió a tomar en serio
todas las cuestiones, por muy absurdas que éstas pudieran
parecer.
- Nuestros centros de estudio son escuelas de esperanza. Cuando
nos reunimos para estudiar, nuestra comunidad es una "santa
predicación". En un mundo que ha perdido su conflanza
en el valor de la razón, dan testimonio de que es posible
buscar en común la verdad. Puede tratarse de un seminario
de la Universidad sobre un caso de bioética, o de un grupo
de agentes pastorales que estudian juntos la Biblia en Latinoamérica.
Deberíamos aprender a confiar los unos en los otros como
colegas en el diálogo y compañeros en la aventura.
La humlllación no puede tener cabida en el estudio si
estamos dispuestos a animarnos los unos a los otros durante el
camino. Nadie puede enseñar, a menos que entienda por
propia experiencia el pánico del estudiante al abrir un
nuevo libro o al reflexionar sobre una nueva idea. Por eso el
maestro no está para llenar la cabeza de los alumnos con
hechos, sino para fortalecerlos en su profunda inclinación
humana hacia la verdad y acompañarlos en su búsqueda.
Tenemos que aprender a ver con nuestros propios ojos y a estar
en pie por nosotros mismos. Cuando Lagrange enseñaba en
la Escuela Biblica acostumbraba decir a sus alumnos: "Mirad,
no debéis decir: el Padre Lagrange dijo esto o lo otro
porque tenéis que verlo por vosotros mismos"(10). Por encima de todo, el maestro debe
dar al estudiante la valentía de cometer errores, de correr
el riesgo de equivocarse. El Maestro Eckhart decía que
"apenas se encuentra queen haya llegado a algo bueno si
antes no se equivocó de aglún modo". Ningún
niño aprenderá nunca a caminar si antes no se ha
caído de bruces varias veces. El niño que tenga
miedo seguirá siendo siempre un principiante.
- b) Destruir los idolos
- Al principio el estudio de los hermanos era esencialmente
bíblico, como preparación para el trabajo pastoral,
sobre todo para el Sacramento de la penitencia. Las primeras
obras teológicas de la Orden fueron manuales para. la
confesión. Pero cuando santo Tomás enseñaba
en Santa Sabina a esos principiantes en teología se dio
cuenta de que nuestra predicación sólo seria útil
para la salvación de las almas si los hermanos recibian
una profunda formación filosófica y teológica.
Y esto por dos razones. En primer lugar, la cuestión más
sencilla requiere frecuentemente el pensamiento más profundo:
¿Somos libres? ¿Cómo podemos preguntar a
Dios por las cosas?. En segundo lugar porque, según la
tradición biblical lo que media entre nosotros y un verdadero
culto a Dios no es tanto atéismo cuanto idolatria. La
humanidad tiene tendencia a construir falsos dioses y adorarlos.
El éxodo de esa idolatria requiere de nosotros un arduo
recorrido de nuestra manera de pensar y de vivir. No basta con
sentarse y escuchar la Palabra de Dios. Debemos quebrar el peso
de esas falsas imágenes de Dios que nos tienen cautivos
y obturan nuestros oídos.
- Durante toda su vida santo Tomás se sintió
fascinado por la cuestión: ¿Qué es Dios?.
Como dice Herbert McCabe OP, su santidad está en que se
dejó vencer é1 mismo por esta cuestión.
Esta ignorancia radical ocupa un lugar central en la enseñanza
del Aquinate, porque nos unimos a Dios "como a algo desconocido"(11). Tenemos
que liberarnos de la imagen de Dios como de alguien poderoso
e invisible, que manipula los acontecimientos de nuestra vida.
Un dios tal sería a fin de cuentas un tirano y un rival
de la humanidad, contra el cual no nos quedaría más
remedio que rebelarnos. En lugar de esto debemos descubrir a
Dios como la fuente inefable de mi ser, el centro de mi libertad.
Tenemos que perder a Dios para descubrirlo, como decia san Agustin,
"más cercano a mí que yo mismo"(12). Enseñar teología no
significa, pues, proporcionar información sino acompañar
a los estudiantes cuando afrontan la pérdida de Dios,
la desaparición de la persona tan conocida y amada, para
descubrirlo como la fuente de todo, que se nos dio a si mismo
en su Hijo. Entonces podremos decir de verdad: "Bienaventurados
los que lloran, porque serán consolados". Escribe
McCabe: "Uno de los placeres especiales de la enseftanza
en nuestro Estudio consiste en constatar un momento que, más
pronto o más tarde, llega a todo estudiante, el momento
de su conversión podríamos decir, cuando se da
cuenta de que ... Dios es nada menos que el origen de todas mis
acciones libres, y la razón por la cual son precisamente
acciones mías"(13).
- La finalidad última de la disciplina intelectual de
nuestro estudio consiste en llevarnos a ese momento de conversón,
a la destrucción de nuestras falsas imágenes de
Dios para poder acercarnos al misterio. Pero no basta con pensar.
La teología dominicana comienza cuando santo Domingo se
apeó de su caballo y optó por ser un predicador
pobre. La pobreza intelectual de santo Tomás ante el misterio
de Dios es inseparable de su opción por una Orden de Predicadores
pobres. El teólogo debe ser un mendigo que sabe cómo
recibir los dones gratuitos de Dios.
- En cuanto a nosotros, escuchar la Palabra nos pedirá
liberarnos de las falsas ideologies de nuestro tiempo. ¿Cuáles
son nuestros falsos dioses?. Seguramente que uno de ellos es
la idolatría del Estado, ante cuyo altar fueron sacrificadas
mlllones de vidas inocentes durante este siglo; el culto del
mercado y el ansia de poder. Escribí ya suficientemente
sobre los peligros del consumismo. Todo nuestro mundo está
seducido por una mitologia: todo puede comprarse y venderse.
Todo se transformó en comodidades, todo tiene un precio.
El mundo de la naturaleza, la fertllidad de la tierra, la frágl
ecología de los bosques, todo ego está en venta.
Incluso nosotros mismos, hijos e hijas del Altisimo, estamos
puestos en venta en el mercado del trabajo. La revolución
industrial fue testigo de la erradicación de comunidades
enteras, expulsadas de su tierra y esclavizadas en las nuevas
ciudades. La emigración masiva continúa aún
en nuestros días. El ejemplo más punzante y escandaloso
fae la esclavitud de millones de hermanas y hermanos nuestros
en Africa, transformados en bienes de mercado para importación
y exportación. Como se escribió en el Capitulo
de Caleruega: "Ni los hombres ni las mujeres pueden ser
tratados como mercancias, ni pueden considerarse sus Vedas y
su trabajo, su cultura y sus potencialidades para el florecimiento
de la sociedad como prendas negociables en el juego de beneficios
y pórdidas"(20,5).
- Nuestros centros de estudio deberian ser lugares donde nos
liberamos de esta visión reductive del mundo y donde aprendemos
de nuevo a maravillarnos agradecidos por los bienes gratuitos
de Dios. Mediante el estudio, intentando comprender las cosas
y comprendernos los unos a los otros, recobramos el sentido de
admiración ante el milagro, de la creación. Escribe
Simon Tugwell OP: "Cuando vamos alfondo de las cosas, llegando
hasta su verdadera existencia con nuestra inteligencia, lo que
encontramos es el inescrutable misterio del acto creador de Dios...En
realidad, conocer algo es encontramos a nosotros mismos sumergidos
de cabeza en una maravllla que supera la mera curiosidad"(14). La verdad
nos hace verdaderamente libres. Esta liberación intelectual
va de la mano con la libertad real de la pobreza. Como Domingo
y Tomás, tenemos que convertimos en mendicantes que reciben
los bienes gratuitos de Dios. El voto de pobreza y la cercanía
a los pobres es el contexto dominicano peculiar en el que debemos
estudiar.
- A liberarnos de esta percepción del mundo nos ayuda
el hecho de ser una Orden verdaderamente universal. Hay muchas
culturas que no tienen una visión de la realidad basada
en el dominio y en el control. Nuestros hermanos y hermanas de
Africa pueden ayudarnos a forjar una teología que se base
más en las relaciones mutuas y en la armonia. Y las tradiciones
religiosas de Asia pueden sernos tambión útiles
para una teología más contemplativá. Tenemos
que estar presentes en esas otras culturas, no sólo para
inculturizar el Evangeho allí sino para que ellas, puedan
ayudarnos a comprender el misterio de la creación y de
Dios dador de todo bien.
- El nacimiento de la comunidad
"El ángel le dijo: No temas, Maria,
porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en
el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por
nombre Jesús"(Lucas 1,30).
- El objetivo de nuestro estudio no consiste simplemente en
ofrecer información sino en hacer nacer a Cristo en nuestro
mundo. El test de nuestro estudio no está tanto en estar
bien informados cuanto en ser fértiles. Todo niño
recién nacido es una sorpresa, incluso para sus padres.
No pueden saber de antemano a quién traen al mundo. De
la misma manera, nuestro estudio, debería prepararnos
para las, sorpresas. Cristo viene a nosotros en cada generación
de maneras que nunca habriamos previsto y que sólo poco
a poco podemos reconocer como, auténticas, del mismo,
modo que la IgIesia necesitó tiempo para aceptar la nueva
y chocante teología de santo Tomás. En las montañas
de Guatemala, en nuestro centro de reflexión sobre la
inculturación AK'KUTAN en Cobán, los hermanos y
hermanas intentan ayudar a la Orden a nacer con las riquezas
de la cultura indígena. En Takamori, detrás de
la montaña Fuji, nuestro hermano Oshida intenta hacer
nacer a Cristo en el mundo del Japón, y nuestro hermano
Michael Shirres trabajó durante veinte años en
Nueva Zelanda para fundir las fértlles semillas de la
espiritualidad maorí con la fe cristiana. Puede hacerse
teología de múltiples maneras que no son académicas.
En Croacia uno de nuestros hermanos dirige una banda de música
rock llamada "Mensajeros de Esperanza". En Japón
he visto las maravillosas pinturas de nuestros hermanos Petit
y Carpentier. Puede ser también el milagroso nacimiento
de una comunidad en un pueblo de Haiti. ¿Cómo puede
nuestra predicación hacer nacer a Cristo entre los drogadictos
de Nueva York o en los barrios bajos de Londres?. ¿Cómo
puede el Verbo hacerse carne en el vocabulario de hoy, tomar
cuerpo en el lenguaje de la filosofía y de la psicologia,
a través de nuestra oración y estudio?. El establecimiento
de casas de estudio, de óptima calidad teológica,
debe ser una prioridad de la Orden precisamente para esta encarnación
de la Palabra de Dios en cada cultura.
- Quiero decir también que la vida de estudio construye
comunidad y, por ello, prepara un hogar para. que Cristo viva
entre nosotros. No hay experiencia. más cruel de desesperación
que la de una soledad absoluta, la de una persona humana introvertida,
encerrada en si misma. El hecho de que nuestra sociedad se vea
tan frecuentemente tentada por la desesperación se debe
posiblemente a que es ésa la imagen dominante del ser
humano en nuestro mundo, el individuo solitario en busca de sus
propios deseos y de su propio bien privado. El individualismo
radical de nuestro tiempo parece una liberación pero puede
sumergirnos en una soledad desesperanzadora. La comunidad nos
ofrece una "ecologia de esperanza"(15). Solamente juntos podremos atrevernos
a esperar en un mundo renovado.
- El intelectual puede parecer como el ejemplo perfecto del
solitario, a solas con sus libros o su ordenador, y con el letrero
"No molestar" en su puerta. Es verdad que el estudio
nos exige frecuentemente estar solos y esforzarnos por comprender
cuestiones abstractas. Pero es un servicio que ofrecemos a nuestros
hermanos y hermanas. El fruto de este trabajo solitario consiste
en construir comunidad desvelando los misterios de la Palabra
de Dios. Mediante el estudio aprendemos a pertenecer los unos
a los otros y, por eflo, a esperar.
- a) La transformación de la mente
y del corazón
- Se pone, sin embargo, en tela de juicio hasta la imagen exacta
de uno mismo como ser completamente solo, como individuo particular
aislado. Porque la doctrina de la creación nos muestra
que nuestro creador está más intimamente unido
a nosotros que cualquier otro ser, ya que es la fuente perenne
de nuestro ser. ¡No podemos estar solos, porque nunca podriamos
ni siquiera existir solos!
- En la cultura Occidental hay una obsesión por el conocimiento
de si mismo. Pero ¿cómo puedo conocerme a mi mismo
fuera del único que me mantiene en mi ser?. santa Catalina
estaba muy aldia cuando invitaba a sus hermanos a entrar en la
"celda del conocimiento de si mismo"; pero te autoconocimiento
era inseparable del conocimiento de Dios. "No podemos ver
ni nuestra propia dignidad ni los defectos que afean, la hermosura
de nuestra alma a no ser que nos miremos a nosotros mismos en
el sosegado océano del ser de Dios a cuya imagen fuimos
creado"(16).
Incluso pueden ser transfigurados en momentos de encuentro ciertos
momentos de profund a desesperación, de la noche oscura
del alma, cuando tenemos la impresión de estar tota mente
abandonados: "Oh noche que juntaste Amado con amada, amada
en el Amado transformada"(17).
- El estudio no puede reducirse a un entrenamiento de la mente;
es la transformación del corazón humano. "Y
os daré, un corazón nuevo, infundiré, en
vosotros un espiritu nuevo, quitaré, de vuestra carne
el corazón de piedra y os daré un corazón
de carne"(Ez. 36,26). El primer Capítulo General
de la Orden en Bolonia dijo que hay que enseñar a los
novicios "a aplicarse al estudio, de modo que tanto de dia
como de noche, en casa o de viaje, lean o mediten algo; y en
la medida de lo posible deben intentar aprenderto de memoria"(18). Siempre
estamos formando nuestro corazón, tanto cuando leemos
periódicos o novelas como cuando vemos films o la televisión.
Todo lo que leemos y vemos contribute a formar nuestro corazón.
¿Le damos alimentos sanos? ¿Lo estamos formando
en la violencia y trivialidad, dándonos a nosotros mismos
un corazón de piedra?.
- Santa Catalina de Siena dice de santo Tomás que "con
los ojos de su mente contemplaba mi Verdad con gran temura y
con ello ganaba luz mcis allet de lo natural"(19). El estudio nos enseña, pues,
la ternura; Santo Tomás fue un gran teólogo precisamente
porque tenía un corazón bondadoso. Fr. Yves Congar
escribió una vez que su enfermedad y parálisis
progresivas significaban que estaba dependiendo cada vez más
de sus hermanos. No podía hacer nada sin su ayuda. Y decia:
"He comprendido, sobre todo desde que estoy enfermo y necesito
constantemente la ayuda de mis hermanos... que todo lo que prediquemos
y digamos, por muy sublime que sea, nada vale si no está
avalado por la práctica por acciones reales y concretes
de servicio y de amor. Creo que me faltó un poco esto
en mi vida, jui un poco demasiado intelectual"(20).
- Cuando Savonarola habla acerca del entendimiento que tenía
santo Domingo de las Escrituras dice que se fundaba en la carit,
en la caridad. Y puesto que las Escrituras están inspiradas
por el amor de Dios, sólo la persona que ama puede comprenderlas:
"Y vosotros, hermanos, que queréis comprender las
Escrituras y que queréis predicar: aprended la caridad
y ella os enseñará. Teniendo caridad las comprenderéis"(21).
- La disciplina del estudio transforma el corazón humano.
"Por su misma continuidad y dificultad implica unaforma
de ascesis"(LCO 83) que atañe a nuestro progreso
en la santidad. Nos brinda la ardua disciplina de permanecer
en nuestra celda en sllencio, tratando de entender, cuando deseariamos
evadirnos. Una de las innovaciones de la Orden consistió
en ofrecer a los que estaban especialmente dedicados al estudio
la soledad de una celda individual, pero se trata de una soledad
que puede ser ascetismo. Cuando estamos solos, trabajando sobre
un texto, pensaríamos en mil razones válidas para
dejarlo e irnos a converser con a1guien. ¡Nos convencemos
inmediatamente a nosotros mismos de que tenemos el deber de hacerlo
y que seguir estudiando sería traicionar nuestra vocación
y nuestro deber cristiano!. Pero si no resistimos esta soledad
y este silencio no podremos ofrecer nada que merezca la pena.
En la "Carta al hermano Juan", se nos dice que "amemos
nuestra celda usándola continuamente si queremos ser admitidos
en la bodega"(22);
¡ésta era evidentemente la idea que un novicio del
siglo trece se hacia del paraíso!. Mucho estudio es inevitablemente
aburrido, por supuesto. Aprender a leer hebreo o griego es duro
y tedioso. Y nos preguntamos con frecuencia si merece la pena.
Es precisamente un acto de esperanza, este trabajo producirá
su fruto de una manera que ahora no podemos ni imaginar.
- b) El Estudio y la construcción
de la Comunidad en la Orden
- El estudio no sólo debe abrir nuestro corazón
al otro sino introducirnos en una comunidad. Estudiar es entrar
en conversación con nuestros propios hermanos y hermanas
y con otros seres humanos en nuestra. búqueda de la verdad
que nos hará libres. Alberto Magno escribió acerca
del placer de buscar juntos la verdad: "in dulcedine societatis
quaerere veritatem"(23).
- Los intelectuales reflejan con frecuencia los valores de
nuestra sociedad. Gran parte de la vida académica se basa
en la producción y en la competencia, como si estuviéramos
fabricando coches y no buscando la sabiduria. Las universidades
pueden ser como fábricas. Los articulos deben Regar al
limite señalado de producción y los rivales y enemigos
deben ser liquidados. Pero no podremos nunca decir una palabra
iluminadora sobre Dios a menos que hagamos teología de
una manera diferente, sin competencia y con reverencia. No se
puede hacer teología solos. No solamente porque hoy nadie
podría dominar todas las disciplines sino porque la comprensión
de la Palabra de Dios es inseparable de la construcción
de la comunidad. Gran parte de la preparación del Concllio
Vaticano II fue elaborada por una comunidad de frailes de "Le
Saulchoir", especialmente Congar, Chenu y Ferret, que trabajaron
juntos y compartieron sus intuiciones.
- Se cuenta una historia de santo Tomás mientras comia
a la mesa del Rey de Francia, que de pronto dio un golpe sobre
la mesa y gritó: "¡Se acabó con los
maniqueos!". Esto puede sugerir que no estaba prestando
mucha atención a los demás invitados, pero también
puede significar que la teología puede ser una lucha.
No podemos nunca construir la comunidad a menos que nos atrevamos
a discutir unos con otros. Debo enfatizar, y muy a menudo, la
importancia del debate, de los argumentos y del esfuerzo para
llegar a entender. Pero uno lucha contra su oponente, como Jacob
con el ángel, como para pedir una bendición. Uno
discute con un oponente porque quiere recibir lo que él
o ella pueden darnos. Se lucha para que pueda vencer la verdad.
Tenemos que discutir con una especie de humildad. El otro o la
otra tienen siempre algo que enseñarnos y luchamos con
ellos para recibir ese regalo.
- Uno de mis más profundos recuerdos del año
que pasé en Paris se refiere a fr. Marie-Dominique Chenu,
el maestro que siempre tenia hambre de aprender de todo aquel
que encontraba, iincluso de un joven e ignorante dominico inglés!
A menudo, ya tarde en la noche, regresaba de alguna reunión
con obispos, estudiantes, sindicalistas, artistas, feliz de contarte
lo que había aprendido y preguntándote qué
habias aprendido tú durante ese día. El verdadero
maestro es siempre humilde. Jordán de Sajonia decía
que santo, Domingo comprendia todo, "humili cordis intelligentia"(24), mediante
la inteligencia humilde de su corazón. El corazón
de carne es humilde pero el de piedra es impenetrable.
- No sólo en los centros de estudios se hace teologia.
Es también el momento de lluminación, de intuiciones
nuevas, cuando la Palabra de Dios se encuentra con nuestra ordinaria
experiencia cotidiana en nuestro intento de ser humanos, con
nuestros errores y pecados, con nuestro esfuerzo por construir
la comunidad humana y hacer un mundo justo. Todo el mundo de
la ciencia, de expertos biblistas, de sabios patrólogos,
de filósofos y psicólogos, está para ayudar
a que esa conversación sea fértil y verdadera.
Hay buena teología cuando, por ejemplo, el sabio exégeta
de la Escritura ayuda al hermano comprometido en trabajo pastoral
a comprender su experiencia, y cuando el hermano con experiencia
pastoral ayuda al exégeta a comprender la Palabra de Dios.
La recuperación de nuestra tradición teológica
exige no sólo que preparemos a más hermanos en
las diversas disciplines sino que hagamos teología juntos.
Hasta que no construyamos nuestras Provincias como comunidades
teológicas, nuestros estudios pueden resultar estériles
y nuestro trabajo pastoral superficial. Una buena parte de la
obra de santo Tomás consistió en responder a cuestiones
de los hermanos, ¡incluso a algunas tontas de parte del
Maestro de la Orden!
- ¿Dónde hacemos la Teologia? Necesitamos grandes
facultades teológicas y bibliotecas. Pero también
necesitamos centros donde se haga teología en otros contextos,
con los que luchan por la justicia, en diálogo con otras
religiones, en barriadas pobres y en hospitales. Especialmente
en este momento en la vida de la Iglesia, el verdadero, estudio
implica la construcción de comunidad entre mujeres y hombres.
Una teología desarrollada solamente a partir de la experiencia
masculina cojeará de una pierna, respirará con
un solo pulmón. Por esto necesitamos hoy hacer teología
con la Familia Dominicana, escuchando cada uno las intuiciones
del otro, haciendo una teología que sea verdaderamente
humana. Como dice Dios a santa Catalina de Siena: "Habria
podido hacer a los seres humanos de tal manera que todos lo tuvieran
todo, pero preferí dar a cada uno dones diferentes, para
que todos tuvieran necesidad de todos"(25).
- Todas las comunidades humanas son vulnerables, corren el
riesgo de desaparecer y necesitan refuerzos y reparaciones constantes.
Uno de los modos de hacer y rehacer comunidad juntos es a través
de las palabras que intercambiamos mutuamente. Como servidores
de la Palabra de Dios, deberíamos ser profundamente conscientes
de la fuerza de nuestras palabras, fuerza que puede curar o herir,
construir o destruir. Dios pronunció una palabra y el
mundo comenzó a existir y ahora Dios pronuncia la Palabra.
que es su Hijo, y somos redimidos. Nuestras palabras participan
de esa fuerza. En toda nuestra educación y estudio deberia
ocupar el lugar central una profunda reverencia por el lenguaje,
una sensibllidad sobre lo que decimos a nuestros hermanos y hermanas.
Con nuestras palabras podemos ocasionar resurrección o
crucifixión y las palabras que pronunciamos se recuerdan
frecuentemente, se conservan en el corazón de nuestros
hermanos que reflexionan sobre ellas, vuelven a ellas durante
años, para bien o para mal. Una palabra puede matar.
- Nuestro estudio deberia educamos en la responsabilidad con
respecto a las palabras que usamos. Responsabilidad en el sentido
de que lo que decimos responda a la verdad, corresponda a la
realidad. Pero tenemos también la responsabilidad de decir
palabras constructoras de comunidad, que eduquen. a los demás,
que curen las heridas y den vida. San Pablo escribió,
desde la prisió, a los Filipenses, "Por lo demá,
hermanos, todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de
puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa
digna de elogio, todo eso tenedlo en cuenta"(4,8).
- c) El Estudio y la construcción
de un Mundo Justo
- Nuestro mundo, ha sido testigo del triunfo de un único
sistema económico. Ha resultado dificíl imaginar
una alternative. La tentación de nuestra generación
puede ser la de resignarnos ante los sufrimientos e injusticias
de este tiempo y cesar de anhelar un mundo nuevo. Pero nosotros,
predicadores, debemos ser los guardianes de la esperanza. Se
nos ha prometido la libertad de los hijos de Dios y Dios será
fiel a su Palabra. En San Sixto hay una pintura. de santo Domingo
estudiando, con un perro a sus pies que sostiene una antorcha.
En el fondo otro dominico echa fuera a un perro con un palo.
La inscripción nos dice que Domingo no se oponia al mal
con la violencia sino con el estudio. Nuestro, estudio nos prepara.
para proclamar la palabra liberadora. Esto lo hace enseñándonos
la compasión, mostrándonos que Dios está
presente incluso en medio del sufrimiento y que es ahí
donde debemos forjar nuestra teología. Nos ofrece una
disciplina intelectual que abre nuestros oídos para escuchar
a Dios que nos llama a la libertad.
- Felicisimo Martinez OP describió una vez la espiritualidad
dominicana como una espiritualidad de "ojos abiertos".
Y en el Capitulo General de Caleruega, Chrys McVey comentó:
"Domingo se conmovió hasta las 1á1grimas -
y la acción - por los hambrientos en Palencia, por el
mesonero en Tolosa, por la condición inquietante de a1gunas
mujeres en Fanjeaux. Pero esto no basta para explicar sus lagrimas.
Estas brotaban de la discipline de una espiritualidad de ojos
abiertos que lo veia todo. La Verdad es el lema de la Orden -no
su defensa (como se entendió a menudo), más bien
su percepción. Y el tener los ojos abiertos para que no
se nos escape nada, puede darnos ganas de llorar". Nuestro
estudio debería ser una discipline de veracidad que abra.
los ojos. Como dice San Pablo: "Considera lo que estó
ante tus ojos"(2 Cor 10,7).
- Es doloroso ver lo que sucede ante nuestros ojos. Es más
cómodo tener un corazón de piedra. He estado bastante
a menudo en lugares que desearia olvidar, las salas de hospital
en Ruanda donde habia jóvenes con miembros amputados,
los mendigos en las canes de Calcuta. ¿Cómo puede
soportarse la visión de tanta miseria? Una vez más
debemos obedecer al mandato de Pablo de constatar la evidencia
de nuestros ojos y ver un mundo torturado. Los libros que leemos
deben abrir por fuerza nuestro corazón. Franz Kafka escribió:
"Creo que deberíamos leer solamente libros que nos
hieran y nos desgarren... necesitamos libros que nos afecten
como un desastre, que nos acongojen profundamente, como la muerte
de alguien a quien amamos más que a nosotros mismos, como
si fuéramos desterrados en un bosque lejos de todos, como
un suicidio. Un libro debe ser el hacha del mar helado dentro
de nosotros "(26).
Pero no basta con limitarnos a ver esos lugares del sufrimiento
humano y ser como turistas te la crucifixion del mundo. Estos
son los lugares en los que debe hacerse teología. Es en
estos lugares de Calvario donde puede encontrarse a Dios y descubrirse
una nueva palabra de esperanza. Pensemos cuánta teologia,
y de la mejor, ha sido escrita en prisión, desde la carta
de san Pablo a los Filipenses y los poemas de san Juan de la
Cruz hasta las cartas de Dietrich Bonhoeffer en un campo de concentración
nazi. Somos, dijo san Juan de la Cruz, como delfines que se sumergen
en la negra oscuridad del mar para emerger en la claridad de
la luz. Un campo de refugiados en Goma o una cama en un pabellón
de cancerosos son lugares donde puede descubrirse una teología
que nos aporte esperanza.
- A Dios no se le encuentra solamente en situaciones de extrema
angustia. Vicente de Couesnongle escribió:"No puede
haber esperanza sin aire fresco, sin oxigeno o sin una visión
nueva. No puede haber esperanza en una atmósfera sofocante"(27).Nuestra
teología ha sido desde el principio una teología
de la ciudad y de las plazas de mercado. Santo Domingo envió
a sus frailes a las ciudades, a los lugares de ideas nuevas,
donde se experimentaban nuevas organizaciones económicas
y la democracia, pero también a lugares donde se reunían
los nuevos pobres. ¿Nos atreveremos a dejarnos inquietar
por las cuestiones de la ciudad moderna? ¿Qué palabra
de esperanza puede ser compartida con los jóvenes que
se enfrentan con el desempleo por el resto de sus vidas? ¿Cómo
puede descubrirse a Dios en el sufrimiento de una madre soltera
o de un emigrante atemorizado?. También éstos son
lugares de reflexión teológica. ¿Qué
tenemos que decir a un mundo que se vuelve estéril por
la contaminación ambiental? ¿Nos dejaremos interrogar
por las cuestiones de los jóvenes y entraremos en los
campos minados de problemas morales como los de la ética
sexual, o preferimos estar a salvo de todo ello?
- Asi, pues, debemos atrevernos a ver lo que hay ante nuestros
ojos; debemos creer que la teología debe hacerse donde
parece estar Dios más lejano y donde los seres humanos
están tentados por la desesperación. Y evidentemente,
como dominicos, debemos afirmar una tercera exigencia. Nuestras
palabras de esperanza solamente tendrán autoridad si están
enraizadas en un estudio serio de la Palabra de Dios y en un
análisis de nuestra sociedad contemporánea. En
1511 Montesinos predicó su famoso sermón contra
la opresión de los indios y lanzó la pregunta:
"Estos, ¿no son hombres? ¿No tienen un alma
racional? ¿No estáis obligados a amarlos como a
vosotros mismos? ¿No comprendéis esto? ¿No
está a vuestro alcance?'. Montesinos invitaba a sus contemporáneos
a que abrieran los ojos y miraran al mundo de manera diferente.
Para captar la realidad no basta la compasión. Se necesitaba
un estudio arduo para ver a través de las falsas mitologias
de los conquistadores, y esa fue la fuente de la actitud profética
de Las Casas.
- Chenu comentó: "Es sumamente sugestivo fijar
la atención en el encuentro entre la doctrina especulativa
de este primer gran maestro del Derecho Internacional(en el momento
en que nacían las naciones y se separaban del Sacro Imperio
Romano), y el evangelismo de Las Casas. El teólogo, en
Vitoria, envuelve al profeta"(28). No basta con indignarse ante las
injusticias este mundo. Nuestras palabras sólo tendrán
autoridad si están enraizadas en análisis económicos
y politicos serios sobre las causas de la injusticia. San Antonino
se esforzó por resolver los problemas de un nuevo orden
económico en la Florencia del Renacimiento, igual que
en este siglo Lebret analizó los problemas de la nueva
economia. Si queremos resistir a la tentación de los clichés
fáciles, necesitaremos hermanos y hermanas formados en
análisis cientificos, sociales, políticos y económicos.
- La construcción de una sociedad justa no requiere
sólo una equitativa distribución de la riqueza.
Necesitamos construir una sociedad en la que todos podamos desarrollarnos
como seres humanos. Nuestro mundo se ha reducido a un desierto
por el triunfo del consumismo. La pobreza cultural de esta percepción
dominante de la persona humana está haciendo estragos
en el mundo entero y "Cuando no hay visiones el pueblo se
relaja"(Prov 29,18)(29).
Hay hambre no sólo de alimentos sino de sentido. Como
dijo el Capitulo de Oakland: "Hablar verazmente es un acto
de justicia"(109). San Basllio Magno dice que si tenemos
ropa de más pertenece a los pobres. Uno de los tesoros
que poseernos y que nuestros centros de estudios deberian preserver
y compartir son la poesía, las histories de nuestro pueblo,
la música y la sabiduria tradicional. Todo esto es una
riqueza para la construcción de un mundo hurnano.
- Ser profeta no es una excusa para no estudiar las Escrituras.
Ponderamos la Palabra de Dios buscando conocer su voluntad más
bien que para tener la evidencia de que Dios está de nuestra
parte. Es fácil usar las Escrituras como fuente para slogans
fáciles, pero el estudio de la Palabra de Dios es la búsqueda
de la liberación más profunda que nunca podríamos
imaginar. A través de la disciplina del estudio intentamos
captar el eco de una voz que nos llama a una libertad inefable,
la propia de Dios. Cuando Lagrange se enfrentó a los problemas
suscitados por el moderno criticismo histórico citó
las palabras de san Jerónimo: "Sciens et prudens,
manum misi in ignem"(A sabiendas y prudentemente, puse mi
mano en el fuego)(30).
Sabiendo que le costaria dolor y sufrimiento, puso la mano en
el fuego. La dedicación de Lagrange a las nuevas disciplinas
intelectuales de su tiempo fue una real muestra de conflanza
en que la Palabra de Dios se mostraria como la palabra verdaderamente
liberadora, y que necesitamos no tener miedo a pasar por el camino
de la duda y de las preguntas. El sometió la Palabra de
Dios a rigurosos análisis porque estaba seguro de que
se mostraria como la palabra que no puede nunca dominarse. ¿Nos
atrevemos nosotros a compartir su valentia? ¿Nos atrevemos
a poner la mano en el fuego o preferimos no ser molestados?
- El don de un futuro
"El será grande y será llamado
Hijo del Altisimo, y el Señor Dios le dará el trono
de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por
los siglos y su reino no tendrá fin. María respondió
al ángel: ¿Cómo será esto, puesto
que no conozco varón?"(Lucas 1,32-34).
- ¿Cómo puede ser esto?. ¿Cómo
puede una virgen dar a luz un niño?. ¿Cómo
puede una mujer de esta pequeña e insignificante colonia
del Imperio Romano dar a luz al Salvador del mundo? ¿Cómo
podria haber sospechado que la historia de ese pueblo contenía
una semilla de tan gran futuro?. Hace dos mil años pareció
que la línea de David habia fracasado, pero de manera
inesperada se le dio un hijo para sentarse en su trono.
- Muchos de nuestros estudios conciernen al pasado. Estudiamos
la historia del pueblo de Israel, la evolución de la Biblia,
la historia de la Iglesia, de la Orden e incluso de la filosofia
prendemos del pasado. Es fundamental para el estudio tener memoria.
Pero no es ella la que nos hace conocer muchos hechos. Estudiamos
el pasado para descubrir las semillas de un futuro inimaginable.
Igual que una virgen o una estéril queda embarazada así
nuestro mundo aparentemente estéril resulta embarazado
de posibilidades nunca soñadas: el Reino de Dios.
- "La historia hace más que ninguna otra discipline
para liberar la inteligencia de la tiranía de la opinión
presente"(31).
La historia nos demuestra que las cosas no tienen que ser lo
que son, y esta historia puede abrimos a un futuro inesperado.
Descubrimos, con palabras de Congar, que no hay sólo la
Tradición sino una multitud de tradiciones que nos ofrecen
riquezas que nunca habiamos sofiado. El Concllio Vaticano II
significó un nuevo comienzo porque nos volvió a
contar el pasado. Nos llevó hacia atrás, antes
de las divisiones de la Reforma, antes de la Edad Media, para
volver a descubrir el sentido de Iglesia previo a las divisiones
de este y oeste. Fue como un memorial que nos liberó para
emprender nuevas cosas.
- La historia nos introduce en una comunidad más ampha
que la actual. Nos damos cuenta de que somos miembros de la comunidad
de los santos y de la de nuestros antepasados. También
ellos tienen voz en nuestras deliberaciones. Nosotros usamos
su testimonio como test de nuestras percepciones y ellos nos
invitan a tener una visión más amplia de la que
podemos encontrar entre los estrechos limites de nuestro propio
tiempo.
- Volver a contar la historia nos libera no sólo de
las opiniones del mundo actual sino también e los "principes
de este mundo"(lCo 2,8). La historia se cuenta normalmente
desde el punto de vista del vencedor, del fuerte, de los que
construyen imperios, y la historia que ellos cuentan los reafirma
en su poder. Debemos aprender a contar la historia desde otros
puntos de vista, desde los pequeños y olvidados, y esta
historia nos liberará. Por eso recordar es un acto religioso,
l acto religioso primordial de las tradiciones judía y
cristiana. Cuando nos reunimos para orar, "recordamos las
maravillas que Dios ha hecho"(Sal 105,5).
- Finalmente volvemos hacia atrás recordando un pueblo
pequeño y aparentemente insignificante, el pueblo de Israel.
No contamos la historia desde el punto de vista de los grandes
Imperios, de los egipcios o de los asirios, de los persas, de
los griegos o de los romanos, sino de un pueblo minúsculo,
cuya historia apenas se registraba en los libros de los grandes
y poderosos pero llevaba en si misma el nacimiento del Hijo del
Altisimo. Y la historia en la que nos descubrimos a nosotros
mismos es finalmente la de una virgen que escucha el mensaje
del ángel y de un hombre que fue clavado en una cruz en
un mar de cruces, un hombre cuya historia fue un fracaso. Esta
es la historia que recordamos en la eucaristia. En esta historia
aprendemos a narrar la historia de la humanidad y es una historia
que no termina con la cruz.
- ¿Nos atrevemos a narrar con tanta valentia la historia
de la Iglesia e incluso de la Orden?. ¿Nos atrevemos a
narrar una historia de la IgIesia liberada de todo triunfalismo
y arrogancia, que reconoce los momentos de división y
de pecado?. Ciertamente que la buena nueva, el fundaments de
nuestra esperanza, es que Dios ha aceptado como suyo precisamente
a este pueblo falible y batallador. Del mismo modo, cuando aprendemos
la historia dominicana se nos cuentan las glorias del pasado.
¿Nos atrevemos a contar los fracasos, los conflictos?.
El anterior archivists de la Orden, Emllio Panella OP, escribió
un estudio(32)
de lo que las crónicas no dicen y de lo que omiten.
Esta historia nos da fmalmente más esperanza y confianza
desde el momento que Dios trabaja siempre con "vasos de
barro para que aparezca que la extraordinaria grandeza del poder
es de Dios y no viene de nosotros"(2Co 4,7). Incluso puede
conseguir algo mediante nosotros. En el Capitulo General de México
nos arriesgamos a recordar el quinto centenario de nuestra Regada
a las Américas. Recordamos no solamente las grandes hazañas
de nuestros hermanos, de Las Casas y Montesinos, sino también
los silencios y fracasos de otros. Pero todos ellos son hermanos
nuestros. Por encima de todo recordamos a los que fueron reducidos
al silencio, a la extinción. Los recordamos como esperanza
de un mundo más justo.
- Hay memorias dificiles de soportar, la de Dachau y Auschwitz,
la de Hiroshima y el bombardeo de Dresden. Hay acciones tan terribles
que nos gustaria más bien olvidar. ¿Qué
historia podria narrarse capaz de aguantar todos esos sufrimientos?.
Pero aún asi en Auschwitz el monumento a los caidos dice:
"Oh tierra, no cobras su sangre". Quizá solamente
osemos recordar y narrar el pasado con fidelidad si recordamos
al único que abrazó su muerte, que se entregó
a si mismo a sus traidores, que hizo de su pasión un don
y una comunión. Recordando esto nos atrevemos a esperar.
Podemos saber que "a fin de cuentas la historia no miente
en manos del verdugo. El muerto suede ser nombrado; el pasado
debe ser conocido. En este nombrar y saber hay que encontrar
a Dios y en Dios está nuestra posibílidad de un
mundo diferente, de una concepción diferente del poder,
de una voz para el mudo"(33).
"Que no queda olvidado el pobre eternamente, no se pierde
por siempre la esperanza de los desdichados"(Sal 9,18).
Santo Domingo caminaba por el campo cantando, no precisamente
porque era valiente ni porque era de temperamento alegre. Años
de estudio le habían dado un corazón formado para
esperar. Estudiemos para poder compartir su alegria.
- "History says, Don't hope
On this side of the grave:
But then, once in a lifetime
The longed-tidal wave
Of justice can rise up,
And hope and history rhyme,
- So hope for a great sea-change
On the far side of revenge.
Believe that a further shore
Is reachable from here."(34)
- "La historia dice: No esperes
desde la parte de acá de la tumba.
Pero después, puede surgir a lo largo de la vida
el tan ansiado oleaje de la justicia,
y la esperanza y la historia forman de nuevo una rima.
- Asi, pues, espera un cambio grande de mar
desde la otra orilla de la venganza.
Confia en que incluso desde esta parte
puede alcanzarse la otra playa"
-
-
- Fr Timothy Radcliffe, OP
Maestro de la Orden
- En la fiesta de la Presentación de Nuestra Señora
21 de noviembre 1995
- 1 Cecilia,
Miracula B. Dominici, 15 Archivium Fratrum Praedicatorum
XXXVII Roma 1967, p. 5 ss.
2 Proceso de
canonización, n 29.
3 Simone Weil,
Attente de Dieu, Paris 1950, p.71.
4 B. Montagnes,
Le Père Lagrange, Paris 1995, p. 57.
5 Thomas de
Chantrimpé. 6
Cornelius Ernst OP, Multiple Echo,ed. Fergus Kerr OP y
Timothy Radcliffe OP, Londres 1979, p. 1.
7 Dante, El
Infierno, canto 1, 40.
8 Simone Weil,
op.cit., p.71.
9 Metaph. III,
lect. 3.
10 Bernard
Montagnes, Le Père Lagrange, Paris 1995, p. 54.
11 Summa
Teológica, I, 12, 13, ad 1m. Cf. Caleruega 32. Este texto
provocó uno de los debates más apasionados del
Capítulo. ¡Fue interesante ver a los hermanos discutir
de teologia!.
12 Confesiones,
III, 6.
13 God
Matters, Londres 1987, p.241.
14 Reflexiones
sobre las Bienaventuranzas, Londres 1979, p. 100.
15 Jonathan
Sachs, Faith in the Future, London 1995, p. 5.
16 Carta
226, Catherine of Siena, Passion for Truth, Compassion for
Humanity, ed. Mary O'Driscoll OP, Nueva York 1993, p.26.
17 San Juan
de la Cruz, Canciones del alma, Noche oscura, 5.
18 Constituciones
primitives 1, 13.
19 Mary O'Driscoll
OP, ibid. p. 127.
20 Alocución
del P. Congar en agradecimiento a la entrega del premio de la
Unidad cristiana, 24 noviembre 1984.
21 Dalle
prediche di fra' Gerolamo Savonarola, Ed. L. Ferretti, en
Memorie Domenicane XXVII 1910.
22 De
Modo Studendi.
23 In
Libr. VIII Politicorum.
24 Libellus
7.
25 Diálogo,
7.
26 Carta
a Oskar Pollak, 27 de enero 1904.
27 El
coraje del futuro, cap. 8.
28 M-D Chenu,
"Prophètes et Théologiens dans l'Eglise.
Parole de Dieu" en La Parole de Dieu II, Paris
1964, p. 211.
29 cf el
himno nacional de Jamaica.
30 Ibid.,
p.84
31 Owen Chadwick,
Origins p. 85.
32 Lo
que la crónica conventual no cuenta, en Memorie
Domenicane 18(1987), pp. 227-235.
33 Rowan
Williams, Open Judgement, Londres 1994, p. 242.
34 Seamus
Heaney, The Cure at Troy: version of Sophocleses' Philocpetes,
Londres 1990.
|