C a p i t u l o   G e n e r a l   B o l o n i a   '9 8
Orden de Predicadores

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Hna. María Tomás Schniederberend, O.P.

Comisión de las Monjas

Monasterio de Oslo/Noruega

 

 

Queridos hermanos y hermanas!

 

Sr. Margaret Ormond me ha pedido que os presente lo que discutiremos en la Comisión de la Familia Dominicana. Tenemos las siguientes preguntas:

1. ¿Para usted, como representante de las monjas, cuales son los retos principales para las monjas respecto a la misión de la Orden, de cara al segundo milenio?

2. ¿Para usted, como representante de las monjas, cuales son los retos principales de la familia dominicana con respecto a la misión de la orden, de cara al segundo milenio?

Soy miembro de la Comisión de las Monjas, nombrada en 1994 para un período de cinco años. Este documento ha estado influenciado por impresiones que yo he recibido durante mis visitas personales a casi todos los monasterios de la región para la cual fui nombrada. Quiero recordar mi visita a los monasterios de Portugal de la República Checoslovaca, de Polonia y Austria, Luxemburgo y Holanda, Bélgica y Suiza, Irlanda, y hace tan solo unas semanas tuve la gran alegría de visitar a las monjas en Lituana.

Mi documento esta también influenciado por el contacto que he establecido con las otras 10 miembros de la Comisión de las Monjas, por la reunión en Prouille en 1996 y una segunda vez en Roma en febrero de este año.

Por último, mi documento esta también influenciado por las respuestas de los diversos monasterios del mundo. Respuestas, que he recibido en las últimas semanas. Cuando Sr. Margaret me pidió este documento, me puse en contacto con tantos monasterios como me fue posible por medio del fax -mi pregunta para ellos era: ¿Que opinaban de los retos que vamos a encontrar de cara al segundo milenio? Me sorprendió el gran numero de respuestas que recibí de inmediato. Esto muestra el gran interés por lo que está pasando en la Orden y también la participación de las monjas en los Capítulos Generales. "Una hermana me escribía: su fax a descorchado la botella que contenía mis sueños..."

 

En primer lugar quisiera echar un vistazo a los retos principales para las monjas:

 

Cuando miramos a las constituciones fundamentales de las monjas nos damos cuenta que las monjas participan en la predicación de la buena nueva de un modo diferente al de otros miembros de la orden. Las constituciones fundamentales:

 

Los frailes las hermanas y los laicos de la orden "tienen que predicar el nombre de nuestro señor Jesucristo por todo el mundo". Las monjas tienen que buscar pensar y pedirle en la soledad para que la palabra que proviene de la boca de Dios no vuelva a él vacía, sino que consiga aquello para lo que fue enviada...

(Const. Fund. de las monjas 1.II).

 

El tónica de la mayor parte de los faxes que recibí es que es muy importante para nosotras entender nuestra tarea especial como monjas dentro de la orden de predicadores. Solamente cuando entendamos nuestra tarea como monjas podremos participar de verdad en la misión de la Orden.

También tenemos que darnos cuenta que cada orden tiene su propio carisma y nosotras tenemos que profundizar en nuestro propio carisma como monjas dominicas cada vez mas. Tenemos que darnos cuenta que ser monja de la Orden Dominicana no puede ser lo mismo que ser Carmelita, Clarisa, o monja Cisterciense. Necesitamos despojarnos del síndrome "no tan santo como tú".

 

¿Como van a poner en práctica las monjas los retos que deben afrontar?

 

Quiero compartir con ustedes el punto de vista de algunos monasterios e incluso de algunas hermanas en particular añadiendo mis comentarios personales:

Queremos darnos cuenta que realmente predicamos a través de nuestras comunidades. Queremos que los laicos participen en nuestra oración, que recen con nosotras el oficio divino, y sobre todo que participen con nosotras en la celebración de la Eucaristía. Las monjas desearían hacer esto, pero para algunos monasterios surgen problemas debido a las dimensiones de la capilla o cuando la capilla se encuentra dentro del monasterio.

En algunos monasterios las monjas todavía siguen sentándose en el coro mientras los laicos ocupan la parte inferior de la capilla. En otros monasterios el coro se encuentra en un ala de la capilla y el sentimiento de celebrar la liturgia conjuntamente no es el mismo. Yo sé que varios monasterios desearían cambiar esto pero no saben que hacer. Con frecuencia lo que se ha hecho es mover los sitiales o quitar las rejas.

Debemos vivir nuestra vida abiertamente no en un gueto. Debemos ser fuente de oración para que todos los miembros de la orden puedan venir a nosotras y ser enriquecidos. Debemos estar abiertas para la misión viviendo en las fronteras para que Cristo sea conocido.

No podemos encerrarnos en nuestras propias necesidades, por lo tanto, debemos siempre volver a los comienzos de la Orden y buscar recursos para ser capaces de vivir como un centro de la vida apostólica de la Orden.

A través de nuestro ser nos gustaría llegar a ser un signo para todas las ramas de la Orden, de que la salvación no depende solamente del "hacer", del "trabajar" sino que la oración y la contemplación -tan esencial para Sto. Domingo son necesarias para que la Orden produzca fruto. Debemos continuar nuestra vida como gente de oración. El Oficio Divino es y has sido siempre importante para la vida dominicana.

Nuestra vida de oración necesita el silencio. Esto debe de ser una necesidad para nosotras. En un mundo donde tanta gente camina con su walkman y su teléfono móvil, queremos vivir en un ambiente de silencio. Estamos convencidas que el mundo también necesita el silencio.

A las monjas nos gustaría que nuestros monasterios fueran un oasis de paz, lugares de reposo en el ajetreo de la vida de la ciudad. Esto exige que vivamos una vida auténtica donde la conversión pueda tener lugar. Esta conversión nos guiará a la fuente donde encontraremos en abundancia el agua que da la vida.

Predicar a través de la comunidad también significa estar abiertas a las necesidades de los otros. La gente nos pide oraciones y las monjas están informadas de lo que sucede en el mundo a través de los medios de comunicación. La gente se pone en contacto con nosotras por carta, por teléfono o visitándonos.

Algunos monasterios tienen casa de huéspedes donde la gente puede permanecer algunos días celebrando la liturgia con las monjas. Nosotras, las monjas, tenemos que estar bien educadas e informadas para proveer a las necesidades de la gente hoy, de tal manera que podamos ayudarles a afrontar sus problemas y darles el consejo oportuno.

Sto. Domingo fundó la Orden para contrarrestar las herejías de su tiempo. Las herejías actuales son también un reto para nosotras como por ejemplo la herejía del secularismo y la inestabilidad del matrimonio. El papel de las monjas es rezar específicamente por cualquier cosa que surja como un reto importante.

Nosotras tenemos que ser predicadoras de esperanza en un mundo donde reina el pesimismo. Podemos ser predicadoras de esperanza en nuestras comunidades, podemos ser predicadoras de esperanza usando los medios de comunicación -las monjas no debieran tener miedo a escribir y publicar artículos libros y traducciones. Algunas de estas cosas ya se hacen, también algunas hacen fotografías o pintan o imprimen. Podemos usar el internet para ser predicadoras de esperanza sin ser "frai-damas".

Debemos especialmente luchar contra dos tendencias de nuestro tiempo, las cuales encontraremos fuera de nuestro monasterio: secularización y sincretismo. Vivimos en un ambiente cada vez mas secularizado. Este hecho puede fácilmente afectar nuestro pensamiento y vida como monjas, y nuestra manera de resolver nuestros retos y problemas. Debemos estar siempre conscientes de esta tendencia de manera que nunca nos olvidemos de nuestra base espiritual y de los aspectos espirituales de nuestra vida. Debemos de nunca olvidarnos de buscar en los remedios espirituales nuestra ayuda. Debemos en todo nuestro pensar poner a Dios primero, y nunca pensar que nuestro monasterio podría ser manejado como una empresa de negocios.

El otro peligro es de afrontar el secularismo y el materialismo de nuestro tiempo con una espiritualidad que diga que todo es del mismo valor, "no importa en que crees, a menos que creas en algo". Como Dominicas debemos proclamar a Cristo y nunca renunciar la Verdad y la Fe de la Iglesia.

Para marchar hacia el Milenio es importante dar prioridad a una vida Cristocéntrica. Debemos actuar contra la tendencia de olvidar que existe una Verdad. Como Dominicas estamos llamadas a proclamar la Verdad. Hoy hay una tendencia entre los Católicos a olvidar la importancia de Cristo encarnado.

Nuestra teología es el Evangelio. Debemos proclamar la Buena Noticia. -Dios nos ha salvado- por nuestra forma de vida. No siempre damos testimonio a esta Verdad. Esto elimina el moralizar. Nuestra Cristiandad debe entonces ser positiva y creativa. Esto es muy importante cuando nos encontramos con gentes marcadas por una imagen negativa de Dios.

Muchas trastornos tienen sus raíces en una doctrina que mezcla los medios con el fin. Es muy, muy importante que la formación de las monjas sea basada en una buena teología y no en una piedad superficial. Nuestras estructuras no deben de ser basadas en un cascaron exterior, pero en una liturgia saludable y en una profunda vida de oración. La historia va que durante una tormenta se le escucho decir a la priora de un monasterio: "Hermanas, detengamos el Oficio Divino y comencemos a rezar." La historia no dice que haya sido un monasterio Dominico.

 

Los principales retos para la Familia Dominicana

Los principales retos para la Familia Dominicana son en mi opinión que cada miembro de la Familia Dominicana viva fielmente la su vocación particular. No puedo ver que una mezcla de todos pueda ayudar la misión de la Orden o llevarnos a la unión.

El documento de Bolonia sobre la Familia Dominicana de 1983 dice claramente lo que debemos tener en mente.

 

Al compartir el carisma de Domingo estos variados grupos participan de una vocación dominicana. In complementaria y mutua colaboración, estas ramas constituyen la Familia Dominicana y realizan su misión a medida que respetan la autonomía y vocación propia a cada uno.

 

El signo principal de unidad de la Familia Dominicana es el Maestro de la Orden, sucesor de Sto. Domingo, el que da aglomeración a la Orden, el que fuera del Capítulo General da garantiza y promueve la fidelidad al espíritu de Sto. Domingo.

 

En base a su igualdad, las diferentes ramas descubren su responsabilidad las unas por las otras. Este cuidado el uno por el otro es expresado en organizaciones regionales, nacionales e internacionales. Todos estas sirven a promover la cooperación a nivel local, el cual permanece como el área mas fundamental de misión y unidad.

IDI Mayo 1993 Documento de Bolonia 3.2

Debemos asegurarnos que todos los miembros de la Familia Dominicana reciban una formación doctrinal, espiritual y apostólica correcta.

Debemos todos trabajar hacia esta meta: que todas las gentes que entren contacto con nuestra familia reciban plenitud completa de sus vidas -que puedan vivir su vocación cristiana como esposa y esposo, padres, hijos, profesionales, trabajadores, políticos, etc.

Quisiéramos ver representada cada rama de la Familia Dominica en una misma área. Deberían tener reuniones juntos -rezar y celebrar juntos.

Las monjas deberían formar parte de estas reuniones

- ¿Por que no una reunión en el monasterio?

- ¿Por que no tener retiros en nuestros monasterios, como grupo o individuales, donde quiera que haya la posibilidad?

Algunos han tenido la experiencia de que mucha discusión significa poca acción, y que el resultado practico de una discusión frecuentemente es lo opuesto a la intención o lo decidido. Debemos de aprender haciendo.

Esto es lo que quería compartir con ustedes en lo que concierne a la Familia Dominicana.

 

Si me permiten terminar esta presentación con las palabras de Cristo:

VENGAN Y VEAN!

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