C a p i t u l o   G e n e r a l   B o l o n i a   '9 8
Orden de Predicadores

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 Queridos hermanos y hermanas,

Como representante de las fraternidades laicas, me han preguntado cuales son los retos que considero primordiales encanto a la misión de la Orden al principio del milenio aveniente.

Estamos viviendo en un tiempo secular en Europa. Muchas personas dejan la iglesia, pero van buscando nuevos ideales que puedan darles un sentido verdadero a sus vidas.

Se deja la iglesia por distintas razones:

Podemos darnos cuenta que nuestros tiempos son similares a aquellos in que Domingo vivió. Por tanto solo podemos lograr nuestra misión cuando observamos las necesidades contemporáneas y nos comprometemos con los dolores de los pueblos. El articulo 13 de la regla de los Laicos Dominicanos, describe la fuente de una buena formación dominicana como lo siguiente: "La palabra de Dios, el pensamiento y reflexión teológica, la liturgia, la historia y tradición de la Orden, los nuevos documentos de la Iglesia y de la Orden, y la comprensión de los signos del tiempo."

ÀNo es esta la misma fuente de donde hermanos y hermanas religiosos toman fuerza para cumplir con su trabajo?

Pues, pienso que tenemos la misma misión, pero diferentes maneras y posibilidades de hacer nuestro trabajo:

Normalmente nosotros no vivimos en un monasterio o en un convento. Esta es la razón por la que es a veces difícil sentir, en los grupos de laicos dominicos, una fuerte vida comunitaria, ya que muchos se reúnen solamente una vez al mes, otros dos y unos pocos --y lo considero como lo mejor-- semanalmente. Pero, por otro lado los laicos dominicos tienen conexiones y posibilidades distintas de alcanzar a la gente a aquellas de los hermanos y hermanas religiosos. Nosotros llegamos a la gente en el vecindario, en nuestros lugares de trabajo, en clubes deportivos, a través de variadas relaciones sociales y culturales y así sucesivamente. Allí podemos vivir nuestro testimonio de vida cristiana. Podemos alcanzar a estas personas aún cuando estas están ausentes de la iglesia y nunca se les ocurriría de ir hablar con un miembro de una comunidad religiosa.

De esta manera los dominicos laicos pueden prepararse e ir por el camino de la escucha a transeúntes, que huyen por razones políticas o religiosas y necesitan asilo, que están sin trabajo, que son alcohólicos, aquellos cuyas relaciones familiares están rotas, y aquellos que no tienen mas esperanza de sobrevivir con dignidad humana.

En mi opinión todas estas cosas son posibles solo cuando hermanos y hermanas religiosos y laicos trabajan juntos mano a mano, esto significa orar juntos, estudiar juntos, y preparar la predicación juntos. Así pues, voy a tratar de contestar a la segunda pregunta: ÀCuales son los retos primordiales para la familia dominicana en tanto a la misión de la Orden.?

El antiguo Maestro de la Orden, Vincent de Couesnongle OP, escribió en 1983 en el periódico de los laicos dominicos alemanes un ensayo sobre la vida y trabajo del dominico laico. Una de sus ideas se me viene a la mente. Padre Vincent dijo: "Los terciarios de otros tiempos no viven mas hoy en la casa de huéspedes del monasterio. Viven por su compromiso y por mutua responsabilidad en el mismo monasterio. Esto significa que la Orden sufriría en su totalidad la ausencia de los dominicos laicos."

ÀPero como podemos trabajar en familia? ÀQue es una familia?

Un diccionario alemán define "familia" como una comunidad de vida entre la pareja casada y sus hijos. Es una comunidad, biológica, económica, mental y espiritual con la obligación primordial de educar a sus hijos. Esto es de acuerdo con este diccionario. Yo soy casado y tengo dos hijos. Mi profesión es la de cabeza-rejente (headmaster) de un colegio católico de primaria, luego, conozco en mi vida privada y profesional lo que significa educar a los hijos.

Puedo hacerlo de dos maneras, la primera: puedo darles reglas e ideales, controlar si viven de la manera que yo espero que vivan, y de no ser así, puedo regularles y si es necesario castigarles.

La segunda manera es completamente distinta: puedo darles reglas e ideales, pero luego debo de tomarles de la mano y caminar con ellos. Así puedo escuchar y dar respuestas a sus preguntas. Puedo dejarles caminar en libertad por cierta distancia, para enseñarles que tan capaces son de caminarla solos. Puedo corregirles, promoverles en un desarrollo individual y puedo tratar de ser para ellos un ejemplo de como llevar el camino. Al fin, el día llegará en que debo dejarles ir en libertad tomar su responsabilidad propia. Para padres, profesores y madres --y sé de lo que hablo--este es el paso mas difícil, el de dar a los hijos la libertad de ser compañeros adultos.

Pienso que podemos comparar esta imagen con nuestra Orden:

En otros tiempos teníamos la primera, segunda y tercera Orden. Esto no solo era de nombre sino también pienso que era una programción y una clasificación.

Desde el "Primer Simposio Internacional de la Familia Dominicana" aquí en Bolonia hace 15 años, hemos aceptado que somos todos dominicos con la misma vocación en diferentes modos de vida. Pienso que no debiese ser un sueño en la orden Dominica --y recuerdo el Congreso Europeo de Laicos Dominicos en Viena este pasado marzo como muchas platicas con mis hermanos y hermanas laicos (los habían del este y del oeste)-- a la cual pertenecen los laicos tan dominicos como ustedes, de educar y desarrollar laicos dominicos en la segunda manera de educación de los hijos que les he explicado anteriormente. De manera que podamos ir juntos como verdaderos hermanos y hermanas, compañeros en el camino. Por lo tanto, pienso que es muy importante que nos aceptemos en nuestras diferencias y en lo común. Todos tenemos nuestra propia experiencia de vivir y trabajar juntos con otras personas, esta es una verdadera riqueza que podríamos compartir.

Ser un Dominico no es una cualidad especial por haber sido bautizados en Cristo sino por ser capaces de escuchar las necesidades y los dolores de las gentes, porque somos capaces de caminar hacia ellos, no porque les cubramos de consejos y sabiduría, pero por mostrarles una manera de vivir en dignidad, responsabilidad propia y libertad de mente y alma. Acompañar a las gentes, hacerles el regalo de nuestro tiempo, compartir con ellos, esto es católico, esto es dominico.

Cuando comenzó nuestro congreso de Dominicos Laicos en Viena descubrimos tres cortas declaraciones de nuestro actual maestro de la Orden, Timothy Radcliff:

Necesitamos su creatividad

Necesitamos su coraje

Necesitamos que nos perturben

Por favor déjenme agregar una declaración mas: "Nos necesitamos". Gracias.



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Capítulo General, 1998
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