| C a p i t u l o G e n e r a l |
B o l o n i a '9 8 |
| Orden de
Predicadores |
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Traducción revistsa 25 julio 98
HERMANAS DOMINICAS INTERNACIONALES (DSI)
Margaret Ormond, O.P.
Gracias por invitar a las DSI a vuestro Capítulo. Es una gran
alegría y un honor par mi representar a las DSI en este Capítulo
de los provinciales de los frailes. Comienzo dando las gracias públicamente
a fray Timothy y a la Curia por su generosidad y
cortesía durante estos últimos años. Sin su ayuda
las DSI no estarían donde están hoy. Paso a hacer algunas
preguntas:
¿De cara al nuevo milenio, cuales son los retos principales
para mi como representante de DSI, para las DSI,
respecto a la misión de la Orden? La respuesta esta íntimamente
relacionada con la puesta en práctica de los cuatro
objetivos, que fueron votados en la asamblea general de DSI en mayo
de 1995: (ver pg. 3 del folleto) Este folleto esta
disponible en ingles y español y explica más detalladamente
qué es la DSI y qué queremos ser y hacer. Quiero elaborar
más
sobre los retos implicados en la puesta en practica de cada objetivo.
-
Ayudarnos mutuamente para vivir el carisma dominicano y para reivindicar
y promover nuestra identidad como mujeres predicadoras.
¿Cómo podemos ayudarnos unas a otras dadas nuestras muchas
diferencias e.g. de lenguas, distancias, mentalidad, etc. y nuestras limitaciones,
e.g. falta de personal disponible y de recursos? Una de las razones para
la creación de DSI fue para ofrecernos este apoyo mutuo. Nos dolió
mucho cuando nuestras hermanas dominicas en Irak estuvieron aisladas de
las otras hermanas durante la guerra. Tenemos una Asamblea General cada
tres años y esta reunión nos ofrece la oportunidad de conocernos
mejor y de apoyarnos. Este movimiento de solidaridad ha sido especialmente
notable el pasado mes de mayo cuando la Asamblea actuó unánimemente
para apoyar a nuestra hermana Nassem George en su protesta contra las leyes
de la blasfemia en Pakistán. Otro reto es animar a las hermanas
a reivindicar y promover nuestra identidad como mujeres predicadoras. Tradicionalmente
la mayor parte de las hermanas han sido formadas en la creencia que somos
hermanas que se dedican a enseñanza o que se ocupan de la pastoral
y del cuidado de la salud. Esto es un malentendido. Somos primero y antes
que nada predicadoras que proclaman la buena noticia del amor de Dios a
través de estos diversos ministerios. Es esencial para nuestra vocación
como predicadoras la educación teológica. En algunas culturas,
esto es muy posible; en otras es extremadamente difícil. ¿Cómo
podemos rellenar este vacío? ¿Cómo podemos compartir
con aquellas que no tienen la posibilidad de acceder a esta formación
teológica? No estamos solas en este reto ya que ciertamente estas
son algunas de las preguntas que se manifestaron en los documentos de la
Curia y del Maestro. Sin embargo, nuestra estructura organizativa, al menos
históricamente es tal que no estamos acostumbradas a compartir entre
nuestras propias congregaciones. La reunión de las mujeres teólogas
del CODAL en Cochabamba para el mes próximo y la conferencia de
Blauvelt sobre la Globalización tenida el pasado mes, son pasos
hacia adelante para que nosotras podamos alcanzar estos retos. Cada vez
somos más conscientes de estar todas aunadas en esto y de nuestra
vocación común como predicadoras, estamos más preparadas
para no rendirnos, sino que queremos luchar y explorar nuevos caminos.
-
Para facilitar la comunicación y las redes de trabajo entre dominicas
a nivel regional e internacional.
Las DSI han establecido un Consejo Coordinador compuesto de una coordinadora
internacional y cinco coordinadoras regionales de distintas partes del
mundo: Asia-Pacífico, Norteamérica, América Latina
y el Caribe, Europa y África. En estas regiones existen diferentes
estructuras. Algunas están bien desarrolladas mientras que otras
están en proceso de desarrollo y aún de constituirse! En
la reciente Asamblea de la DSI cada región seleccionó una
coordinadora regional: para América Latina y el Caribe, Hna. Veronica
Rafferty; para Norteamérica, Hna. Mary Hughes; para Asia-Pacífico,
Hna Zenaida Nacpil; para Europa Hna. Rosario de Meer; para África
Hna. Michael Mdluli (elegida hasta que se celebre la reunión de
Nairobi). Junto conmigo como coordinadora internacional, formamos este
Consejo y nos reunimos cada año para facilitar la comunicación
y las redes de trabajo. Algunos desafíos con respecto a esto son:
¿Cómo encontrar tiempo suficiente siendo prioras de las congregaciones
a tiempo pleno para trabajar para las DSI? ¿Cómo crear una
estructura efectiva a nivel continental en Europa dada su diversidad de
lenguas? ¿Cómo animar a más a participar en las DSI?
¿Cómo conseguir miembros y no simplemente líderes
en las DSI? ¿Cómo fomentar un enfoque de más colaboración
con la misión y no un enfoque tan autónomo? ¿Cómo
reconocer las diferencias e.g. tamaño de las congregaciones, perspectivas
misionales, etc., mientras se apoyan los elementos comunes? ¿Cómo
trabajar con las diferentes congregaciones que tienen acceso muy diverso
a INTERNET? Las DSI acaban de comenzar su propia PAGINA WEB y esto facilitara
la comunicación y el trabajo en la red entre las hermanas dominicas
en el INTERNET; confiamos que esto no nos separe más de las que
no cuentan con estos medios. ¡Sin duda hay muchos desafíos,
pero también muchas oportunidades!
-
Para fomentar un orden mundial más compasivo a través
de la promoción de la justicia y la paz, la integridad de la creación
y los derechos humanos, especialmente los de la mujer.
¡Es alentador y maravilloso escuchar la gran diversidad de ministerios
en los que se encuentran involucradas las hermanas dominicas por todo el
mundo! No deja de sorprenderme su habilidad para compartir los sufrimientos
de la gente. Muchas no conocen limites para la predicación del Evangelio.
¿Cómo nos comunicamos con y sobre estas valientes mujeres?
¿Cómo compartimos materiales sobre la promoción de
justicia y paz y el desarrollo de los grupos de mujeres? La Comisión
Internacional para la Justicia y la Paz es inestimable en esta promoción
y colaboración. ¿Cómo poner en contacto a las hermanas
dominicas involucradas en la tarea de promover la integridad de la creación?
Durante nuestra Asamblea del 98 nuestra hermana dominica Nassen George
nos presento un reto en este aspecto. Dijo: "sin duda somos consientes
de los problemas de la ecología y de los daños que se están
causando a nuestro planeta: el calentamiento de la atmósfera, la
contaminación, la destrucción de la vida, vegetal, animal
y humana por las deudas, el vandalismo, la avaricia terrorista, el fundamentalismo
y la indiferencia. Como mujeres dominicas cuyo lema es la verdad, ¿cual
será nuestro papel profético para consolar a la Madre Tierra
y a sus hijos y para sanar nuestro Universo? Todas estas propuestas requieren
ayuda económica ¿Cómo descubren las DSI maneras originales
para aumentar el fondo de solidaridad recientemente creado y cómo
van a conseguir fuentes alternativas de financiación fuera de las
cuotas de las congregaciones? Una vez más nuestra costumbre de trabajar
independientemente debe de ser revisada par evitar duplicar el uso de recursos.
31,000 hermanas provocar cambios si aúnan sus voces en los asuntos
de justicia y paz, la integridad de la creación y derechos humanos,
en particular los derechos de la mujer.
-
4. Para explorar y promover iniciativas de colaboración entre
de la Familia Dominicana. Aquí también son muchos los
retos. ¿Cómo involucrar a las hermanas en más proyectos
de colaboración? Algunas hermanas compiten las unas con las otras
en el campo de las vocaciones, etc. ¿Cómo podemos desarraigarnos
de la necesidad de continuar los ministerios de nuestras propias congregaciones,
cuando las exigencias del Evangelio nos llaman a otra parte? ¿Que
disposición tenemos para poner nuestros recursos al servicio de
un proyecto internacional de colaboración? A veces nuestras identidades
nacionales o congregacionales se cruzan en el camino de la colaboración.
¿Cómo superar los prejuicios de algunas hermanas hacia otras
y hacia los otros miembros de la Familia Dominicana? ¿Cómo
podemos colaborar con miembros de la Familia Dominicana que parecen estar
reticentes y en algunos casos opuestos a tal colaboración? ¿Cómo
superamos la inclinación a renunciar a algunos hermanos y hermanas
de la Familia? ¿Cómo podemos reconocer la presencia de nuevos
grupos dentro de la Familia Dominicana y recibirles como parte de ella?
Este es un desafío considerable para aquellas congregaciones de
hermanas que tienen asociados. Los asociados son hombres y mujeres laicos
que desean participar en la misión con las hermanas. Existe un programa
de formación para este movimiento y generalmente implica un compromiso.
¿Cómo pueden llegar a ser reconocidos oficialmente estos
grupos? ¡Y hay aún más desafíos! Esta llamada
a una colaboración más estrecha entre hermanas dominicas
ha ido creciendo en las mentes y en los corazones de las hermanas dominicas
de todo el mundo. Las DSI esperan llevar esta llamada adelante y desarrollarla
para el bien de nuestra vocación y misión. Aunque en estas
primeras etapas del desarrollo de este movimiento enfaticemos la colaboración
entre hermanas, uno de nuestros objetivos principales es el de explorar
y promover iniciativas de colaboración entre la Familia Dominicana.
Pasamos a la segunda pregunta: De cara al tercer milenio, como representante
de las DSI, cuales pienso yo que sean
los retos para la Familia Dominicana respecto a la misión
de la Orden?
Quisiera presentar estos retos en tres secciones.
-
¿Cómo podemos trabajar entre nosotros y no solo unos para
otros? ¿Este tipo de colaboración supone que el proceso de
toma de decisiones es compartido y no hecho unilateralmente. Tal forma
de colaboración req uiere tiempo y habilidad; no ha sido nuestra
costumbre en la historia y esta no nos viene por instinto. ¿Que
disposición tenemos para comprometernos a aprender a colaborar?
¿Cómo animamos a cada una de las ramas de la Familia a hablar
por sí misma? ¿Y cuando sea necesario, cómo podemos
hacer posible que cada rama elija sus propios portavoces?
-
¿Cómo, vosotros los frailes, vais a apoyar a las otras ramas
en su lucha por predicar el Evangelio? ¿Cómo podéis
vosotros ayudarnos a manejar las restricciones impuestas a la predicación
de los laicos en la Iglesia? ¿Cómo nos ayudáis, a
los laicos, a ocasionar cambios en la legislación de la Iglesia?
Aunque sé que el púlpito no es el único lugar de predicación,
en muchos casos la proclamación de la Palabra, solo tiene lugar
durante la celebración de la Eucarística, como sucede en
muchas parroquias. ¿Cual es la mejor manera de realizar tal cambio?
Algunos dicen que hay que buscarle las vueltas a la ley; otros dicen que
es mejor desobedecerla; otros pretenden que no es un problema y animan
a la gente a olvidarse de la predicación de laicos en la liturgia
y buscar otras oportunidades para predicar. Ninguna de estas posibilidades
es realmente eficaz. ¿Cómo podemos expresar una decidida
oposición en lo que respecta a esto y todavía permanecer
fieles a la Iglesia? Si vosotros compartierais más esta lucha, sería
una gran fuente de fortaleza. ¿Y cómo podríamos hacer
estructuras en la Orden y en la Iglesia basadas en principios de inclusión
y reciprocidad y así reducir las estructuras que excluyen y explotan?
-
¿Cómo podemos animar el desarrollo y en algunos casos la
creación de estructuras que faciliten la comunicación y las
redes de trabajo dentro de la Familia Dominicana? ¿Cómo
lograr que nuestros miembros participen en tales estructuras continuamente
(y no solo cuando Timothy hace su visita), de manera que podamos abordar
los problemas que militan en contra de la colaboración dentro de
la Familia Dominicana, como la resistencia, la reticencia y la oposición?
¿Cómo abordamos las cuestiones jurídicas sobre la
Familia Dominicana de una manera que clarifique y anime? No podemos dejar
que nuestros hermanos y hermanas se desanimen y desconecten a causa de
la ley. ¿Cómo aprendemos juntos a ser predicadores proféticos?
¿Suponemos en verdad una respuesta al clamor del pueblo de Dios?
¿Cómo podemos afrontar el consumismo que impera en algunas
partes del mundo y la pobreza desesperante tan difundida en tantas otras
regiones?
CONCLUSIÓN:
¿Cómo podemos todos/as aprender de las experiencias positivas
en las áreas en que la familia de predicadores está
colaborando bien, por amor al Evangelio? ¿Dedicamos suficiente
tiempo a este proceso de reflexión? Me hago esta pregunta
ya que algunos de nosotros seguimos cometiendo los mismos errores.
Tratemos de cometer errores nuevos. ¡Tenemos tantos
estereotipos unos de otros que nos impiden conocernos! En mi experiencia,
muchas veces me ha parecido que huimos de los
problemas y por lo tanto a veces huimos de las oportunidades. Daniel
Cadrin sostiene esta teoría de los cuatro niveles de
desarrollo en una familia: conocimiento mutuo, amistades, proyectos
y estructuras. Podría agregar mi propio toque a este
análisis y decir que primero tendríamos que encontrarnos
y conocernos (¿con qué frecuencia tenemos celebraciones en
común
en las que podamos conocernos?); luego entrar en relación los
unos con los otros y gradualmente aprender a ser unos para
otros hermanos y hermanas. He aprendido a hacer esto en mi familia
con mis dos hermanos, quienes fueron maravillosos la
mayor parte del tiempo y aún cuando no lo fueron, pode afrontarlo
gracias a los lazos familiares que nos unían. Luego pasamos
a ser compañeros de trabajo, involucrados en un ministerio común
por el bien de nuestra misión. ¿Que proyectos podemos
establecer que nos puedan ofrecer esta oportunidad? Y por último,
pasamos a ser compañeros y participantes en esta misión
de predicar, creando juntos una estructura que abra caminos y promueva
nuestra vocación común. Para mí esto es un proceso
útil. Me parece que otra ayuda es hacernos tres preguntas cada
vez que nos reunimos a planear: 1. ¿Quién falta? ¿Quién
está
excluido? ¿Quien debería de estar presente en este encuentro,
en esta asamblea, en esta celebración? 2. ¿Porqué
no están
aquí? 3. ¿Qué puedo/podemos hacer para implicar
más a nuestros hermanos y hermanas en este esfuerzo común?
Espero con ilusión abordar algunos de estos desafíos
con vosotros durante las próximas semanas, y una vez más
agradezco
vuestra invitación a las DSI a este Capítulo.
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