| C a p i t u l o G e n e r a l | B o l o n i a '9 8 |
| Orden de Predicadores |
"Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar 'Rabbí', porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie 'Padre' vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar 'Directores' porque uno solo es vuestro Director: el Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado." (Mateo 23: 8-12)
Por supuesto me dirán que he elegido un ejemplo extremo. Sin embargo, esta claro, que aún cuando esta tomado de un autor que ciertamente ama a su Iglesia, alguien puede causar mucho daño al Papa y a la Iglesia por un exceso de eclesialismo y de lealtad al Papa. Aún el ceno de la Madre Iglesia, la Verdad no es inmune a convertirse en un error, si se olvida la relatividad de todos los poderes derivados: "...porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos y hermanas." La autoridad eclesiástica de atar y desatar, incluyendo las jerarquías que actúan in persona Christi, están tan obligadas por el Señor de la Iglesia y sus instrucciones como por su concretización en la comunidad de los fieles. Fue un gran mérito del Concilio Vaticano II dejar esto muy claro.
A la vista del hecho indisputable que los conceptos mundanos de poder y gobierno, ya desde el sistema legal de la antigua Roma hasta el absolutismo y el feudalismo, han actuado como protectores para el desarrollo del entendimiento de la Iglesia sobre la administración y la jerarquía, nos vemos obligados a proponernos la pregunta: ¿responde la constitución eclesial a lo que Cristo quiso y nos mostró con su ejemplo? En palabras de Leonardo Boff "¿La Iglesia como institución ha pasado la prueba del poder? (Leonardo Boff, Kirche: Charisma und Macht - Studien zu einer streitbaren Ekklesiologie, Dusseldorf 1985, 4 ed. p. 96ss.)
No puedo continuar este problema desde un punto de vista histórico y sistemático, pero pienso que muchos de los aquí presenten comparten la opinión de que muchos de los pronunciamientos eclesiásticos y muchos de los actos oficiales basados en ellos han sucumbido a la tentación de declarar algo como "definitivamente dado por Dios". Teniendo en cuenta algunas de las declaraciones eclesiásticas de los tiempos primitivos ya pasadas de moda sería mejor ser mas discretos. Aquí esta en juego la credibilidad de la Iglesia.
Escuchemos a Jordan de Sajonia: "En el año del nuestro Señor 1220 se celebró el primer Capítulo General de la Orden en Bolonia, en el cual yo participé. Llegue de París con tres hermanos; ya que el Maestro Domingo nos había enviado una carta diciendo que cuatro hermanos de la casa de París deberían ser enviados al Capítulo de Bolonia. En el momento que yo fui enviado aún no llevaba ni dos meses en la Orden. En este Capítulo se decidió con el consentimiento de todos los hermanos que el Capítulo General debería celebrarse un año en Bolonia y el año siguiente en Paris... también se decidieron otras muchas cosas, que aún permanecen en vigor" (Master Jordan, Das Buch von den Anfangen des Prediger ordens, traducido del Latin por Hna. Mechthild Dominika Kunst, O.P., Bücher für Glauben und Leben: Dokumentarische Reihe Volumen 1, aquí: Nrs. 86, 67, p.49).
Así fue como comenzó lo que nos distingue y nos hace un ejemplo en la Iglesia: "Nos encanta la democracia y tenemos la seguridad que es una forma de gobierno apropiada para la Iglesia. Nos sentimos orgullosos de esto porque queremos entonar la melodía del preludio bíblico con credibilidad: uno solo es vuestro Maestro --el mismo Señor. Todos los demás sois hermanos. Resulta de verdad un principio programático cuando Jordan de Sajonia dice: en el Capítulo todo se preparo y decidió con el consentimiento común de todos los hermanos.
Me conmueve estar en el mismo lugar donde Domingo dijo a sus hermanos reunidos en asamblea: "merezco que me quitéis de mis oficio, porque soy incapaz de ejercerlo me siento muy débil."
Tal cita deja en claro que Domingo no entendía el Capítulo como una reunión a la que convocaba a sus hijos espirituales para darles ordenes o dirección espiritual. En sus palabras esta convencido de lo siguiente: en la Orden el organismo que esta equipado con la mas alta autoridad administrativa no es él mismo, el fundador, sino el grupo de los hermanos predicadores en asamblea. Con esta visión de la estructura y de la administración de la Orden de predicadores el Capítulo de Bolonia de 1220 nos ha regalado una verdadera joya. También pertenece a nuestro carisma conservar y desarrollar esta joya y hacerla provechosa para la Iglesia y en la Iglesia, así podremos continuar el servicio de la predicación. Creo que ambos elementos están interconectados. De lo contrario ¿como podría Pedro de Córdoba haber dado una respuesta tan sorprendente al virrey para testificar su libertad interior: "el convento es el la predicación"?
Hace algunos años tuve un discurso con ocasión del aniversario de una escuela. Dado que esta escuela esta dirigida por los dominicos, me invitaron a hablar sobre la constitución de la Orden. Entre otras cosas hable de los oficios que se ejercen por un período limitado, las elecciones y las papeletas, los consejos y los Capítulos, etc. Había varios obispos entre los invitados. Lo cual me hizo sospechar que muchos de los jerarcas no saben que existe un modelo legítimo de Iglesia democrática dentro de la Iglesia Católica Jerárquica.
De todos modos, después de mi discurso los obispos presentes reconocieron "lo que nos has dicho no lo sabíamos". Uno de ellos añadió "sabe usted padre que la Conferencia de Obispos Alemanes podría aprender mucho de esto, y no solo nosotros..."
Timoteo en su última carta a toda la Orden dice muchas cosas sobre los riesgos y oportunidades relacionados con la democracia. En los trabajo del Capítulo podemos retomar sus ideas y desarrollarlas aún mas.
En mi opinión, debemos hacerlo, a un nivel formal, por ejemplo teniendo en cuenta las posibilidades para una legitimación mas democrática de los socios del maestro de la Orden. Pero sobre todo deberíamos hacerlo a nivel de contenido, de tal manera que nuestra democracia se haga cada vez mas próxima no solo en su forma sino sobre todo inspirada en la perfección del Espíritu de Dios.
Me complace constatar la oportunidad que
se nos ofrece de poner en común algunas de las experiencias que
hemos adquirido en condiciones muy diferentes, y hacer que sirvan para
toda la Orden siguiendo la tradición del primer Capítulo
de Bolonia y animados por casi ochocientos años de experiencia democrática.
Espero y deseo que seamos capaces aquí y ahora de decidir con el
consentimiento de todos los hermanos lo que pueda ser válido para
el futuro.
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© 1998 Orden de Predicadores
Capítulo General, 1998 Site de Internet por Scott Steinkerchner OP con transducores Marcelo Solorzano y Silvia Bara correo electrónico: steinkerchner@op.org |