“Advertencia y Esperanza”: Comisión Dominicana de Justicia y Paz de Brasil se expresa sobre la situación actual de ese país

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ADVERTENCIA Y ESPERANZA
Carta abierta de la Comisión Dominicana de Justicia y Paz de Brasil acerca de la situación actual de Brasil - 
 
"Debemos ser advertencia para los poderosos y esperanza para los pobres" (Capítulo General de los Frailes Dominicos, 1980).

Brasil vive uno de los momentos más difíciles de su historia. Y esto tiene que ver no sólo con la crisis económica, en gran parte inventada por los discursos de los que buscaban desestabilizar los avances de los últimos gobiernos, en el plan de distribución del ingreso y el acceso a los derechos y bienes públicos que se mantuvieron, hasta hace poco, como privilegios de una pequeña minoría de la élite nacional. La crisis, desde este punto de vista, es la crisis para los más pobres, mientras que otros no saben cuánto cuesta la leche y los frijoles, como así tampoco se preocupan por el alto precio de los viajes a Miami; después de todo, no tiene impacto en sus altos dividendos. Detrás de la crisis económica hay otra, tan o más grave, que es la crisis de perspectiva, la crisis de futuro que se manifiesta en una crisis de valores, en crisis de esperanza, el signo más terrible son los crecientes mensajes de odio contra la izquierda en general y contra los avances en las áreas, especialmente los Derechos Humanos, lo que ha llevado al primer plano de la coyuntura nacional a un pensamiento elitista, coronelista, fascista, intolerante y discriminatorio que muchos de nosotros creíamos enterrados.

En nombre de este pensamiento, la lucha contra la corrupción, que es justa y necesaria, fue apropiada en favor de una persecución selectiva, no destinada a poner fin al problema, sino a imputar apenas a algunos, mientras que otros vuelan sobre el país con impunidad, con la connivencia del juez que quiere pasar el país “a limpio”, es una política injusta. Por lo tanto, la crisis hace que la sociedad vuelva a su estructura de clases, en la que los pobres y los trabajadores son rehenes de los intereses de la prosperidad y del lucro sin escrúpulos de una minoría muy rica. Es la sociedad de la casa principal y “senzala” (lugar donde residían los esclavos). Se habla mucho de las "Diez medidas contra la corrupción"; Sin embargo, lo que se está viendo son muchas medidas contra la Constitución.

Esta tensión alcanzó los poderes nacionales en los últimos tiempos. Por un lado un Poder Ejecutivo ilegítimo y servidor, probablemente también provisorio. El otro, un Legislativo representante de las peores fuerzas políticas nacionales, que son parte de las bancas 4 "B": el Banco, el buey, la Biblia y la Bala; y un Poder Judicial mediático, impulsado por la vanidad clasista que viola los derechos fundamentales, debilitando la fuerza política de los sectores organizados de la clase trabajadora y hace circular el veneno del odio, disfrazado de creencias mesiánicas derivadas del ala conservadora de Iglesias "Evangélicas". La mayoría de los líderes de las iglesias, o se silencia o se alista en apoyo a las prácticas institucionales a cambio de favores y prestigios oscuros.

La crisis, por lo tanto, conduce a grandes retrocesos. Algunos de ellos saltan a la vista de todos y todas: las últimas elecciones municipales casi nada reflexionaron de aquel deseo de cambio que el año pasado, llevó a miles de personas a las calles; los partidos que salieron fortalecidos son los que menos compromiso tienen con la reducción de la brecha entre ricos y pobres; por el contrario, si de ellos depende, esta brecha se incrementará. El actual modelo de democracia representativa se ha roto; necesitamos construir nuevas formas de Políticas populares. Además, al desastre anunciado, especialmente en la educación y la salud, cuyo culmen fue la aprobación del PEC 241 por los diputados federales, se añaden las noticias procedentes del Palacio del Planalto, que corroboran el cambio de dirección político-ideológico de la Nación, hacia las políticas neoliberales más radicales.

El actual presidente parece decidido a terminar el trabajo sucio que inició poco después de la última campaña presidencial: poner en marcha un proyecto de gobierno que no ha pasado por el referéndum de las urnas, que no fue discutido y que, por lo tanto, no tiene un compromiso con el País, apenas con sólo los intereses de una o ambas partes. Porque según él, no tiene pretensiones de ser elegido nuevamente, su libertad parece ilimitada para poner en práctica medidas impopulares, que incluyen, entre otras cosas, la reforma Previsional, una acción vergonzosa de un grupo de hombres, que se jubilaron antes de tiempo con un alto ingreso y pretenden usurpar los derechos de las personas pobres que dependen de la jubilación para vivir con un poco de dignidad después de años de trabajo, a menudo explotados y mal retribuidos. La ética tiene que ser una praxis y no sólo los principios teóricos.

La entrega de los bienes nacionales - especialmente el petróleo - las privatizaciones y la violación del patrimonio natural, son otro foco central de esta estrategia neoliberal que invierte contra la política internacional basada en las relaciones Sur-Sur, para reanudar la actitud colonialista y sumisa hacia los países ricos . Este proyecto, vale la pena recordar, fue derrotado cuatro veces en las urnas, y por lo tanto, primero llega en forma de golpe, incluso rasgando la Constitución Federal de 1988 contra la democracia brasileña, y ahora en contra de los intereses del pueblo pobre.

La creciente violencia contra los movimientos sociales, la criminalización de sus líderes y la propagación de la idea, que hay Partidos sin políticos y que los políticos son apolíticos, además de la Escuela sin partidos, dan fuertes indicios de lo que se avecina: la lucha contra el retroceso será suprimida violentamente, y contará con el silencio servil de los medios de comunicación y de la mayor parte  de la población, que guardó sus cacerolas para asistir, sacada de sus flats,ala derrota del país, bajo el argumento de que "todo es culpa del PT"; cerrando los ojos a las otras responsabilidades que están detrás de los hechos, dar tiempo a las fuerzas más retrógradas para que se reorganicen y consoliden sus privilegios, incluso cuando fuera demasiado tarde para volver atrás.

Ante tal escenario, es urgente rescatar la esperanza. La juventud ocupando las escuelas en diversos Estados, dan testimonio en este momento, que la conciencia crítica y el valor para luchar no se enfrían. Las diversas categorías de trabajadores/as en lucha por sus derechos en todo el país lo confirman. Los Movimientos Sociales y la Pastoral Social reanudan sus agendas y las diversas organizaciones de la sociedad civil se manifiestan contra los abusos, son luces importantes en este momento sombrío.

 A estas organizaciones se une la COMISIÓN DOMINICANA DE JUSTICIA Y PAZ DE BRASIL, en los 800 años de la fundación de nuestra Familia Dominicana, fieles al testimonio profético de Antonio Montesinos, Bartolomé de las Casas, Tito de Alencar, Mateus Rocha, Tomás Balduino, Revi, Lilia Azevedo y muchos otros/otras. Nuestra esperanza se basa en la figura testimonial del Papa  Francisco, en su esfuerzo por reorientar la Iglesia a la causa de los pobres, que pasa también, por la denuncia de las injusticias practicadas por los poderosos. Más que nunca, cuando el velo de la ignorancia y la comodidad se abalanza sobre la Nación, creemos en el trabajo de base y la reanudación urgente de la educación popular, como garantías que el mal no nos encontrará desprevenidos.

Hacemos un llamado, por lo tanto, a toda la Familia Dominicana - en este Jubileo de los 800 años de vida y misión - a toda la comunidad eclesial, cristianos y no cristianos, ciudadanos brasileños, al acto sagrado de la resistencia, que viene dada por la tenacidad de los que plantan árboles para las sombras de mañana, añadiendo así el apelo evangélico de Francisco: "Ninguna familia sin techo, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ningún pueblo sin soberanía y ninguna persona sin dignidad." 

Goiânia 3 de noviembre de 2016. - Día de San Martín de Porres - 

Coordinación de la Comisión Dominicana de Justicia y Paz de Brasil

 

(14 de diciembre de 2016)