Cada paso que Domingo dio

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Capitulo General crónica n°1
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Cada paso que Domingo dio
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Día 1 – 16/07 – procesión de las antorchas

La vista de Bolonia desde las Colinas siempre es encantadora, más aún un viernes por la tarde. Un viento racheado se había llevado las nubes y la niebla húmeda del verano. El aire estaba limpio y transparente, exactamente como el aire medieval que debía haber curado a nuestro padre Domingo, pero, ay, estaba a punto de morir.

Sus frailes subieron a la cima del Colle dell'Osservanza (la colina de la observancia), donde Domingo era huésped de la abadía benedictina local, para bajarle a hombros a su amado convento. Si tenía que irse, quería hacerlo entre sus hijos espirituales, los frailes predicadores.

Esta vez, el empinado ascenso a la Osservanza ha sido mucho más cómodo con la ayuda de unos cuantos autobuses que llevaron la pesada carga de casi 150 frailes, hermanas, jóvenes y viejos, grandes y pequeños por igual. Entre ellos estaban los padres capitulares y los jóvenes frailes y hermanas de #walkingdom, que podían concluir su larga peregrinación siguiendo los pasos del último viaje de Domingo.

En lo alto de la colina, durante el ocaso, los dominicos se reunieron para rezar antiguos himnos tradicionales y cantar cantos de Taizé, para leer las historias de la Orden y escuchar las expiaciones históricas de un guía local. Luego, fr. Bruno, el Maestro de la Orden, hizo una breve exhortación. Se encendieron pequeñas antorchas de cera y papel y el grupo dominicano comenzó su descenso, más despacio o más rápido, según la pendiente y el tamaño del mismo.

El rito se concluyó con las completas en la “Tumba de la Orden”. Después los frailes se fueron a dormir, excepto aquellos que fueron a los bares de Bolonia a buscar una cerveza o un hospedero que convertir, preferiblemente ambos.

El cronista