Comunidad religiosa ecuménica

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Entrevista con Rosemary Castañeda Montoya, OP
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¿Qué te ha llevado a participar en la comunidad religiosa ecuménica de Bossey?

A la Congregación, le han hecho un llamado desde el Vaticano, a través de un sacerdote Dominico, el Padre Vladimiro Caroli, quien trabaja en la oficina de la Unidad de los Cristianos, para participar en esta experiencia ecuménica de Bossey. La superiora General, Sr. Monique Colrat me lo ofreció a mí, y me siento dichosa de estar en este excelente espacio, donde se crece en espiritualidad ecuménica, se aprende a valorar y a amar las tantas culturas que vienen a Bossey, se conocen grandes jóvenes, líderes de las diferentes partes del mundo, donde ellos van entregando su vida por causa del Evangelio, se comprende con mucha apertura la universalidad de las iglesias, amando cada vez más  nuestra Iglesia Católica y valorando todo lo que hay en ella.

¿Puedes explicarnos un poco qué es esta comunidad y como funciona?

La WCC, Consejo ecuménico, de las Iglesias  es « una comunidad fraternal de Iglesias que confiesan a Jesucristo Nuestro Señor como Dios y Salvador según las Escrituras y se esfuerzan en responder conjuntamente a su vocación para gloria del único Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo » (Constitución). Este Consejo está formado por 349 iglesias que buscan la unidad, el testimonio común y el servicio.

Confesar a Jesucristo es parte integral de nuestra condición de familia ecuménica. Todos los programas sirven a esta vocación. Las consultas sobre misión mundial y evangelización, han puesto de relieve que confesar a Jesucristo como Señor  y Salvador en un mundo pluralista, requiere unidad en la misión. El objetivo de todo proceso es dar testimonio del amor de Dios por toda la humanidad manifestado en Jesucristo.

Si las Iglesias divididas han de llegar a la unidad visible a la que aspiran, una de las premisas esenciales será ponerse de acuerdo fundamentalmente en lo que atañe al bautismo, la eucaristía y el ministerio. Es lógico, pues, que la Comisión de Fe y Constitución haya dedicado la máxima atención a superar la división doctrinal en estos tres temas

En Lima, en 1982, se  ha hecho un estudio teológico sobre Bautismo, Eucaristía y Ministerio, es el famoso Documento de Lima que se le llama  familiarmente, como nos lo decía la profesora Dagmar Heller: BEM. Y cuando se nos daba esta cátedra, yo notaba cómo el Espíritu va tejiendo punto por punto la unidad… hay veces que se siente que todo esto va muy lento, pero ahora después de varios meses, he visto que el “actuar de Dios” va llevando a los hombres en forma muy consciente y nos hace levantar la mirada para encontrarnos con la Suya y así sentir su “Querer”.

Quiero concretar que la Iglesia Católica no hace parte de la WCC, pero participa en la Reflexión Teológica y once miembros de la Iglesia Católica tienen derecho a voto. Admiro que la WCC, siempre tiene comunión con nuestra Iglesia, y sigue su  caminar de cada día, referente a los diálogos que la Iglesia Católica va haciendo con las diferentes iglesias

El Instituto Ecuménico de Bossey, pertenece a la WCC. ( Concilio mundial de iglesias) Es un centro de Estudio, de experiencia comunitaria ecuménica, de reflexión y búsqueda para llegar a caminos concretos de unidad y realizar el proyecto de Jesús: “Que todos sean uno”.  Llegan jóvenes de diferentes países del mundo y de las distintas iglesias que pertenecen a la WCC. Acá se forman como futuros líderes  de sus iglesias y al mismo tiempo veo en ellos una ESPERANZA pues se les escucha y se les ve los deseos de UNIDAD, más que continuar en divisiones que son escándalo para aquellos que buscan el Evangelio.

Hay algo muy hermoso que vale la pena resaltar: es la experiencia de varias religiosas de distintas iglesias: Ortodoxas, Anglicanas, Protestantes y Católicas que hacemos la experiencia de vivir en comunidad ecuménica y al mismo tiempo testimoniamos a los jóvenes que es el Espíritu quien hace la UNIDAD y nos va aglutinando como piedras vivas, para vivir el Evangelio como única pasión.

El tema del Jubileo dominicano de 2011 es: Predicación y Cultura / Predicación Comunitaria. ¿Desde la mirada de una hermana dominica, qué te hace pensar este tema en relación a tu experiencia en Suiza?

Ha sido para mí excelente “momento de Gracia” para entender que la mejor predicación es la que se hace dentro, en el compartir fraterno, en la liturgia ecuménica, en el intercambio de FE que hacemos constantemente en las clases de Teología ecuménica, siento que he celebrado este año jubilar disfrutando de los DEBATES de FE cuando nos encontramos varias iglesias a discutir y tratar de buscar dónde está la verdad de dicha Doctrina.  He entendido lo que tanto nos dice Santo Tomas, sobre el Estudio y cómo hacer la discusión teológica para favorecer no sólo un aprendizaje sino fortalecer la Fe en Jesucristo. 

¿Qué te gusta más de esta experiencia?

Prolongarla, hacerla eterna, experimentar que nunca se acabe en mi, todo lo que he vivido.  Son muchos los espacios y oportunidades que nos da BOSSEY. Cada día me sorprende con una experiencia más de Universalidad. He experimentado cómo trabaja el Espíritu, haciendo la Obra de la Unidad. La experiencia en Taizé, un lugar ecuménico de oración, completó en mi muchos interrogantes que brotaban en mi interior. Fui enviada a Bern  ( Suiza), a una parroquia de la Reforma. Disfruté el aprendizaje que adquirí allí; la sencillez de los Pastores de la Reforma y el Consejo parroquial me enseñaron que no se cerraban a otras iglesias.. Allí encontré que trabajan juntos por el Evangelio: Luteranos, Presbiterianos, Metodistas Anglicanos, etc. y Católicos.  Ellos me pidieron que les predicara sobre el Magnificat, desde América Latina y mi alegría fue inmensa al compartir con ellos de esta manera sobre mi espíritu Dominicano, que es  anunciar el Evangelio.

¿Cuales son los desafíos más duros para ti?

Lograr en mí un espíritu verdaderamente ecuménico. Comprender el deseo de Jesús: Que todos sean UNO y hacerlo realidad desde el lugar donde me encuentre. Experimentar que cada iglesia diferente a la nuestra, está  en búsqueda, al igual que la Samaritana, en busca del “agua de la Vida”. Pero el desafío más fuerte para mí es percibir el aleteo del Espíritu que nos indique cómo lograr la unidad desde la espiritualidad ecuménica, que no es sólo orar juntos, sino  amar al otro en sus errores, sin dejarlo en ellos, sino ofreciéndole lo que yo ya he encontrado como experiencia Divina.

En la vida religiosa se habla mucho de crear comunidades Inter-congregacionales, también en el mundo dominicano: ¿que piensas tu?

Hace ya muchos años atrás, lo había soñado. Y ahora que he tenido esta experiencia ecuménica, creo que sí es posible. Aquí nos enseñan a vivir en comunidad, respetando cada carisma, cada forma de ser como iglesia diferente a la mía.

Cuánto más nosotras que tenemos un mismo Carisma, pero leído y vivido desde otra perspectiva. No consiste en que unas pierdan lo suyo, para acoger otra forma nueva. Es compartir en comunidad inter dominicana, las experiencias del Espíritu en un Carisma tan amplio como es la Contemplación, la búsqueda de la Verdad y el Anuncio del Evangelio.

¿Sugerirías a otras congregaciones dominicanas  hacer una experiencia como la de Bossey?

Es mi deseo, es un ruego que le hago a la Iglesia, es una petición que le digo al Dios de Jesucristo… Ojalá todas pasáramos por esta experiencia, la necesitamos y más para este siglo XXI donde los jóvenes están creciendo en un ambiente pluralista, sin formación en la FE que es la que hace la unidad.

He leído cuantos libros he encuentrado de Yves Congar, lo aprendí a amar acá en BOSSEY, porque como Dominico es un gran precursor del ecumenismo en la Iglesia Católica. Y como él y otros Dominicos, siento que nuestro Carisma puede aportar muchísimo a la unidad de las iglesias.