El mismo día en que el Presidente de Paraguay, Fernando Lugo, fuera destituido por el parlamento de ese país, los frailes integrantes del Consejo del Vicariato Regional de América del Sur (Provincia de Aragón) se encontraban reunidos en Asunción. El Prior Regional, Fr. Rafael Colomé Angelats OP, dirigió una carta a los hermanos y hermanas de la Familia Dominicana en la que expone el dolor, la desazón e impotencia “después de tantos esfuerzos de los hermanos para que el Reino fuera una realidad”, al tiempo que anima a los dominicos en Paraguay a no decaer en su compromiso por los más pobres y necesitados
Fr. Colomé llama, asimismo, a la Familia Dominicana, a expresar a los hermanos paraguayos su solidaridad y cercanía fraterna.
Texto de la Carta del Prior Regional, Fr. Rafael Colomé OP
Queridas/os hermanas y hermanos de la Familia Dominicana:
Les escribo desde Asunción, donde estamos reunidos los frailes en Consejo del Vicariato. Un encuentro que ha coincidido con el hecho, ya conocido por todas/os, del “golpe de estado” al presidente Fernando Lugo, disfrazado de juicio político.
De una manera lamentable e injusta se ha procesado no sólo a una persona, sino sobre todo, a un proceso democrático que buscaba revertir la historia de Paraguay en favor de los excluidos y más pobres del país. Han sido casi cuatro años en que los sueños de muchos hombres y mujeres se empezaban a hacer realidad. Sueños de un país en justicia y en igualdad, donde la salud, la educación, la tierra, el trabajo… en suma, la dignidad humana, no fuera una palabra vacía sino hecho concretos que posibilitaran una vida más digna para el conjunto del pueblo paraguayo. En este empeño estan comprometidos nuestros hermanos Jorge, Pedro, Toni, Leo, Ramón, Gabriel, Rubén, Francisco y Pedro. Los frailes que viven y trabajan en el Bañado, Roque, María Antonia, La Crucita, la Universidad, los matrimonios, el acompañamiento personal… Como los hermanos paraguayos que desde Uruguay o Argentina - Cristino, Edgar, Felipe, Edgar Ruben, Cirilo y Félix - , acompañan a sus conciudadanos pastoralmente.
Para todos ellos, y para el conjunto del Vicariato, un dolor enorme lo sucedido hoy en el Senado de la República del Paraguay. Nos invade un sentimiento de desazón e impotencia después de tantos esfuerzos de los hermanos para que el Reino fuera una realidad.
Una vez más, los políticos que defienden los intereses de los poderosos, arrebatan la herencia del débil. Acab y Jezabel se apoderan con un juicio injusto de la viña de Nabot y lo terminan matando (1 Reyes 21). Hoy en el Senado se repitió esta historia. A sus miembros se les podría repetir la sentencia de Dios en boca del profeta Isaías: “!En el mismo lugar donde los perros lamieron la sangre de Nabot, lametr án tu propia sangre!”. Nadie puede detener el proceso del Reino. En él creemos y por él vivimos como predicadores. A él seguirán comprometidos nuestros hermanos del Paraguay.
Pidamos al Señor por todos ellos, también por las laicas y laicos de las Fraternidades Laicales y por las hermanas de las congregaciones dominicanas que trabajan en Paraguay, para que no decaigan en su compromiso por los más pobres y necesitados. Que puedan sentir en estos momentos difíciles nuestra solidaridad y cercanía fraterna.
Su hermano:
Rafael Colome Angelats

