El buen pastor: semblanza de la vida de Fray Lino Dolan Kelly, O.P.

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Provincia San Juan Bautista de Perú
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HOMILÍA EN LA MISA FÚNEBRE DE PADRE LINO DOLAN KELLY, OP (+20 de abril 2018)


“Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas… Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías y las mías me conocen; igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre, yo doy mi vida por las ovejas”.

Queridos hermanos en Cristo, el buen Pastor que da la vida por sus ovejas, el Camino, la Verdad y la Vida.

Hoy, Domingo IV del tiempo Pascual, día de la jornada mundial por las vocaciones, nos hemos reunido para dar gracias al Buen Pastor, que es bueno y misericordioso, por el regalo que ha dado a su Iglesia, dándole un servidor abnegado en el pastoreo del único rebaño: Fr. Lino Dolan Kelly, OP.

Fr Lino llegó al Perú como misionero dominico procedente de la Provincia de San José, Estados Unidos, en el año 1962, a la ciudad de Chimbote, donde dedicó la mayor parte de su juventud como fraile. Chimbote había marcado su vocación dominica, destacando su entrega por la pastoral de Justicia y Paz.

Desempeñó distintos oficios pastorales: Fue Vicario General de la Prelatura y del Vicariato Dominico de Chimbote; Director de la Comisión de Justicia Social y de CINCOS (Centro de Intercomunicación social) de la diócesis de Chimbote, que duró hasta 1990, primero con Mons. Carlos Santiago Burke, OP., primer Obispo Prelado de Chimbote; Director del semanario “Pido la Palabra”; miembro del directorio de Centro de Comunicación y Promoción Social CECOPROS Santo DOMINGO.

Luego se hizo miembro de la Provincia San Martín de Porres de EE.UU, a la que ha estado afiliado hasta sus últimos días.

Siendo Diócesis Chimbote, acompañó a Mons. Luis Bambarén, S.J., en todo su trabajo de evangelización, llevando una vida muy enraizada en el Evangelio y optando por servir de manera especial a los más pobres. Fue Párroco de las Parroquias San Pedro Apóstol, San José Obrero y nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Tenemos con nosotros a muchos de sus conocidos de ese lugar, entre religiosos y laicos, testigos de su ministerio, quienes le recordarán como un buen pastor que ha dado la vida por las ovejas del rebaño de Jesús.

Los frailes de la Provincia Dominicana de San Juan Bautista del Perú, conocedores de la entrega generosa a la predicación de Fr. Lino, en el Capítulo Provincial electivo celebrado en la ciudad del Cusco en enero del año 1994, lo eligieron Provincial. Fr. Lino, luego de consultar con su Provincial, acepta el oficio, el mismo que lo desempeñó por tres periodos consecutivos. Los 12 años dedicados al servicio como Provincial han marcado la vida vocacional y el ministerio de varias generaciones de dominicos que conforman la presencia dominica en el Perú actualmente.

Al final de su tercer periodo, voluntariamente pide al Capítulo, celebrado en la ciudad de Arequipa el año 2006, ser asignado a la Casa San Martín de Porres de Chiclayo, donde se desempeña como superior hasta el año 2012 y como Párroco de la Parroquia Santa Rosa de Lima, hasta el Capítulo del 2014, año en el que los frailes piden sus servicios en el Estudiantado, Convento de San Alberto Magno de Lima, lugar desde donde entregará su espíritu en las manos del Padre Dios, un 20 de abril 2018.

Éste es el recorrido de nuestro muy amado padre, hermano y amigo Lino Dolan. Un fraile entregado a la predicación en los distintos campos que le tocó según las circunstancias. En su vida de fraile predicador, podemos escuchar la Voz de Jesús que nos relata el Evangelio de hoy: “Yo soy el Pastor que conoce a sus ovejas y que da la vida por ellas”.

Quisiera destacar en su vida el modo como vivió las características del carisma dominicano:

  1. Vida de oración. Fr. Lino fue asiduo en la oración, tanto en la celebración litúrgica como en la oración personal y en el rezo del Santo Rosario. Le recuerdo, cuando era aún postulante y novicio, paseando por el patio del Convento rezando el Rosario. Y recordamos también haber visto orar en los viajes que nos acompañó mientras éramos formandos: viaje a Quillabamba, Puerto Maldonado, etc., donde él sacaba su Breviario para rezar los salmos que correspondía a la hora. La vida espiritual que quería inculcar a los formandos la practicaba primero él.
  2. Vida Comunitaria y fraterna. Siempre fue puntual a los diferentes actos comunitarios en los conventos donde se encontraba ya sea de visita o asignado. A nivel de Provincia impulsó las reuniones de asamblea y retiros provinciales, actos que se vienen practicando hasta el día de hoy. En estos encuentros, los frailes aprovechan los momentos para compartir la vida como tal, tanto para dialogar de la pastoral que realizan en sus comunidades como orar y reflexionar sobre nuestra vocación. En sus visitas canónicas nos ayudaba a vivir la fraternidad, sobrellevándonos los unos a los otros y aconsejándonos a no dejarse llevar por las habladurías a espaldas de los hermanos.
  3. Estudio. Fr. Lino tuvo un amor por el estudio, amor por la lectura espiritual y de otra índole. Como Provincial trató de que las casas de formación tuvieran al día sus Bibliotecas. Fue profesor, de manera especial para los novicios. Tuvo un gran deseo de crear un estudio propio para los frailes. Incentivó la lectura de la vida de los santos y grandes personajes de la Iglesia y de la Orden.
  4. Predicación. Fr. Lino fue un excelente predicador. Cuando celebraba la Eucaristía, sus homilías nos despertaban el ánimo de seguir adelante, superando las adversidades personales y comunitarias. Siempre fue solicitado para dar retiros espirituales y acompañar a diferentes instituciones en las diferentes celebraciones, ya sean litúrgicas como capitulares. Fue un predicador profético.

Querido Fr. Lino. Hoy te decimos adiós, un breve adiós. Nos consuela que el Buen Pastor te tiene ya haciéndote partícipe de los sabrosos pastos que dan vida eterna. Sabemos que desde donde tú estás nos mirarás con ese rostro sonriente, con ojos de fe y confianza en tus hermanos, y nos volverás a hacer repetir aquellas palabras del apóstol san Pablo, cuando nos ayudabas a ejercitarnos para predicar en público: “Yo lo puedo todo con la ayuda de Dios”.

Sí, Padre Lino, sigue inspirando en tus hermanos a confiar en la ayuda de Dios. Tú lo pudiste todo con la ayuda de Dios. Nosotros también intentaremos poder llevar adelante esta Provincia a la que amaste tanto, con la ayuda de Dios.

Te recordaremos como el Padre que se preocupaba por sus hijos mientras eras el Provincial, el hermano mientras vivíamos los diferentes momentos de la vida comunitaria y de oración, el amigo cuando nos escuchabas poniéndote en nuestro lugar, compartiendo nuestras alegrías y nuestras flaquezas, el buen pastor que se dio del todo por aquellos que buscaban a Dios, entre ellos, tus ovejas de la familia dominica y fieles de las parroquias donde ejerciste tu ministerio sacerdotal.

Gracias, padre Lino por dejarte amar por todos los que amaste. Intercede por tus hermanos que te conocieron en el Perú en el mundo. De manera especial, ruega a Dios por todos los que estuvieron a tu lado en tus últimos días; entre ellos, los frailes del Convento San Alberto Magno, los amigos que te visitaban desde distintos lugares, la señorita Coraly que te acompañó tanto en el convento como en la clínica. Pide al Buen Pastor que cuide nuestra vocación y nos siga enviando jóvenes que deseen ser buenos pastores gastando su vida por las ovejas del Gran Rebaño, la Iglesia y la Orden. Amén.

Fray Rómulo Vásquez Gavidia, O.P.

Provincial

Provincia Dominicana de Sa Juan Bautista del perú