El Cristo tallado que acompañará al Papa en su encuentro con los pueblos indígenas

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El Cristo tallado que acompañará al Papa en su encuentro con los pueblos indígenas
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Después de un viaje por carretera de casi un día desde Cuzco, este martes llegó a Puerto Maldonado el Cristo tallado que acompañará al papa Francisco en su encuentro con los pueblos indígenas de la Amazonía, que tendrá lugar en el Coliseo Madre de Dios el próximo 19 de enero.

De dos metros y medio de altura en la cruz que los sostiene, el Cristo fue esculpido en madera por jóvenes de Vilcabamba, un distrito de la provincia cuzqueña de La Convención y que forma parte de la jurisdicción eclesial del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado, anfitrión de la histórica visita.

Con el Cristo también llegaron las tres sillas que se ubicarán en el escenario del coliseo, una de ellas, la que estará en el centro, es la que ocupará Jorge Mario Bergoglio.

“El crucifijo y las sillas fueron hechos por jóvenes que pertenecen a la familia de artesanos Don Bosco”, dice Agustín Guzmán, administrador de la parroquia del mismo nombre a su llegada a Puerto Maldonado.

La propuesta surgió de la propia parroquia, explica David Martínez de Aguirre, obispo del Vicariato. “En Vilcabamba se ofrecieron desde el primer momento. Ellos me dijeron: qué hacemos por la llegada del Papa, y yo les contesté que si me pueden hacer un Cristo”.

Queremos que este Cristo sea el Cristo que el Papa, con su presencia, va a bendecir; va a ser el Cristo del Papa Francisco”, destaca.

El taller Don Bosco fue creado por el sacerdote salesiano Ugo de Censi, a inicios de los noventa, “con el fin de dar un poco de trabajo y un poco de educación a personas con pocos ingresos económicos”, asevera Guzmán. Allí se trabaja en carpintería, escultura en piedra, en bronce, tejido.

Apenas desembaladas, las sillas llaman la atención por sus detalles en el tallado. Sus apoyabrazos presentan surcos al tacto. “En sus trabajos, los surcos son para hacer entender quiénes lo han trabajado; ellos son hijos de campesinos y esas líneas recuerdan la chacra, las líneas del arado”, remarca Guzmán.

Igualmente, el crucifijo brilla por su acabado. Hecho totalmente en madera y pintado con óleos, su ubicación en el coliseo será sobre una pared de madera y de gran altura que estará detrás del Papa.

“Debajo del crucifijo se van a poner cañas de bambú y delante estarán las sillas”, precisa Paula Franco, responsable del coliseo para la visita del Papa, quien destaca además la ambientación que se viene haciendo a fin de que este se sienta como dentro de una comunidad.

En el centro del coliseo, estarán personas que “van hilar, que van a estar tejiendo, van a estar haciendo su masato; todo lo que (los nativos) hacen en su comunidad lo van a hacer acá en el coliseo”, dice Franco.

El Cristo se quedará en Puerto Maldonado tras de la visita del Papa, explica Martínez de Aguirre, “su lugar en la ciudad será en la capilla aledaña a la Catedral”, sentencia.

Como es sabido, el 19 de enero, Puerto Maldonado será una de las ciudades sede de la visita del Papa Francisco al Perú. En ese marco, este sostendrá un histórico encuentro con más de tres mil representantes de comunidades nativas de todo el Perú, donde además estarán delegados de países como Bolivia y Brasil.

 

Internos del centro penitenciario San Francisco de Asís de Puerto Maldonado preparan sillas para la visita del Papa

Los internos del penal San Francisco de Asís, en Puerto Maldonado, entregarán este fin se semana las 352 sillas encargadas por el Vicariato y que serán utilizadas para la visita del papa Francisco al Coliseo Madre de Dios.

Sergio Curay, interno que recibió el encargo de trabajo, presentó este martes algunas de las sillas armadas y lijadas, y manifestó su entusiasmo por la labor que cerca de cien internos vienen realizando.

“El encargo lo recibimos a fines de diciembre y desde entonces estamos avanzando en la sillas casi en tiempo record, nunca habíamos recibido un encargo tan grande”, dijo Curay de 48 años.

De mayoría católica, según Curay, el penal alberga a más de novecientos internos, de los cuales varios dedican su tiempo a los talleres que se ofrecen con el patrocinio del Instituto Nacional Penitenciario del Perú (INPE).

Por lo general reciben pequeños encargos del Gobierno Regional de Madre de Dios o de otras entidades, y los ingresos que se generan lo entregan a sus familias para solventar sus gastos básicos.

Aunque la visita del Papa no tiene prevista hacer una parada en el penal, los internos no pierden la esperanza de que Francisco se muestre interesados por su situación. “Estaríamos muy felices si el Santo Padre entraría un minuto aunque sea a este penal”, dijo Curay.

Consultado sobre qué le pediría al Papa de tenerlo cerca, este sostuvo que “paz espiritual que (como internos) es lo que más necesitamos”. Y también, dijo, que le felicitaría por la labor que realiza y le pediría que “siga por el mundo implantando paz”.

Desde hace algunos años, el trabajo de los internos del taller ha dado un fruto importante, al punto que se han formalizado en la Asociación de Productores Esperanza y Revalorización. Allí trabajan en carpintería, ebanistería, ensamblado, lijado y pintado de la madera.  

El Papa Francisco sostendrá la mañana del viernes 19 de enero en el Coliseo Madre de Dios, un encuentro con más tres mil representantes de comunidades nativas de la Amazonía peruana y de países vecinos como Brasil y Bolivia.

Para el caso de las sillas hechas por los internos, estas se ubicarán en la cancha del coliseo donde se recibirán a autoridades e invitados religiosos de varias partes del país y del extranjero.

 

(13 de enero de 2018)