La tarde del 22 de febrero, Miércoles de Ceniza, el papa Benedicto XVI presidió la tradicional procesión penitencial de la Iglesia de San Anselmo a la cercana Basílica de Santa Sabina, en la colina romana del Aventino, y ahí celebró la Eucaristía. Cardenales, Arzobispos, Obispos, los frailes Dominicanos de Santa Sabina, los monjes Benedictinos de San Anselmo y los fieles laicos participaron en este evento.
Esta es una antigua tradición centenaria en la que el Papa preside la procesión penitencial a la primera estación Cuaresmal en la basílica de Santa Sabina en la colina romana del Aventino, donde está ubicada la Curia General de la Orden de Predicadores. Esta tradición fue revivida por el Beato Juan XXIII en 1962 y la tradición se continúa cada año, incluyendo éste en que el papa Benedicto XVI encabezó la procesión de la Basílica de San Anselmo a la de Santa Sabina, en donde celebró la Eucaristía.
Durante la celebración Eucarística, el Santo Padre habló del significado de las cenizas y después recibió la imposición de las mismas de manos del Cardenal Jozef Tomko, titular de la Basílica. Él a su vez impuso las cenizas a los Cardenales y Obispos presentes, a algunos frailes Dominicos, monjes Benedictinos y a miembros del laicado. Las cenizas fueron también impuestas a todos los fieles que se congregaron para esta ocasión por doce sacerdotes Dominicanos y Benedictinos.
Muchos fieles que querían participar en esta primera estación de Cuaresma con el Papa llenaron la Basílica a su máxima capacidad y una pantalla gigante se preparó en el estacionamiento situado en frente de la Basílica para todos aquellos que no pudieron acceder a la Iglesia.
Al final de la Eucaristía y antes de regresar al Vaticano, el Papa se reunió con el Maestro de la Orden, Fr Bruno Cadoré, OP y su Vicario para la comunidad de Santa Sabina, Fr Bernardino Prella, OP. Ellos le mostraron el fresco que fue recientemente descubierto en el atrio de la Basílica, donde se muestra a la Virgen María con el Niño Jesús, rodeados de los apóstoles Pedro y Pablo y de las mártires Santa Sabina y Santa Serapia, entre otros. Este fresco fue realizado durante el pontificado del Papa Constantino (708-715).

