El secretario del Capítulo General

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Capitulo General crónica n°9 - Día 22 – 04/08
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Como cabría esperar de los italianos, la organización del capítulo general ha sido casi impecable. Hasta las pequeñas menudencias con las se han encontrado los frailes tienen su lado bueno, si uno se fija bien. Por ejemplo, el tiempo es tan cálido y húmedo que los Padres Capitulares van en pantalón corto y camiseta. A veces, internet va lento, pero esto permite tener tiempo extra para pensar en lo que se escribe (y no…, no tengo una conexión súper rápida). Puede ser que comamos demasiada pasta, pero así nos durará hasta el próximo viaje al Bel Paese. Definitivamente, Bolonia 2016 es un éxito de organización.

Detrás del feliz funcionamiento de cada Capítulo General hay un eficiente Secretario General. Tal es el caso de Bolonia 2016, y su secretario, Fr. Roberto Giorgis. Estudió en Friburgo, ha tenido una larga experiencia como prior y participó en el Capítulo General de Trogir. Incluso su titulación en psicología puede ayudar a los capitulares a manejar los conflictos y soportar las situaciones estresantes. Tiene tantos pelos en la cabeza como miedos (ninguno), es delgado e inteligente. Le gusta andar en bici, el senderismo, nadar, caminar y bebe muchísimo café (solo durante los Capítulos Generales).

Cuando uno tiene un problema, Fr. Roberto es la persona a la que acudir. ¿No funciona el micrófono? ¡Pregúntale a Roberto! ¿Quieres que te reembolsen el dinero del viaje? ¡Pregúntale a Roberto! ¿No te han devuelto aún la ropa limpia? ¡Pregúntale a Roberto! ¿No estás seguro sobre el procedimiento correcto de la sesión plenaria? ¿Necesitas un dentista? ¿Llegas tarde al avión? ¡Pregúntale a Roberto!

En realidad, una asamblea de cien dominicos exige mucha planificación y mucho trabajo. Sin duda, la parte más importante de este trabajo es coordinar a todos los participantes del Capítulo. Hay que tomar muchas decisiones, tales como dónde reunirse, dónde dormir y comer, o quién hace cada cosa (limpiar, fotocopiar, hacer café, hacer de taxistas, relaciones con los medios, pagos…) y cuándo. Fr. Roberto asiste a las sesiones plenarias y redactas las actas. Es miembro del comité de dirección, que es el que organiza el horario del día siguiente. Pasa el resto del día en la oficina con el papeleo y el resto de la noche haciendo lo mismo Al final de las sesiones es quien prepara las Actas que aprueba el Capítulo y valida el Maestro de la Orden.

Tras semas de trabajo de este calibre, incluso un hombre como Fr. Roberto necesita un descanso prolongado en un convento que sea pacífico, en el que el clima sea agradable y las oraciones se canten como Dios manda. Así que si su convento es un destino apropiado, ¡dé un paso al frente! Fr. Roberto se lo merece.

A su solícito cronista le encantaría concluir esta crónica dándole las gracias, paciente lector, por su amable atención y deseándole lo mejor al próximo secretario del Capítulo general. Que Dios le ayude, quienquiera que sea.

P.D. Querido Secretario del próximo Capítulo General, si necesitas consejos sobre cómo organizar un Capítulo General ¡pregúntale a Roberto!

El Cronista