Este día la liturgia ha sido animada por Centroamérica. Hemos celebrado la memoria y la historia de estos pueblos, y con ello, la memoria dominicana en San Jacinto de Polonia, uno de los primeros discípulos de N.P Domingo.
La primera parte de la mañana fue continuación de la presentación dehermana Alejandra Maraboto, en los presupuestos psicológicos para la personalidad del religioso. Ciertamente esto se convierte en una ineludible prerrogativa: preparar el espacio pertinente y sano antropológicamente hablando, para quien profesa la vida apostólica. Sin embargo, esta dimensión misionera pide condiciones profundas en las motivaciones humanas y espirituales para la vida religiosa puesto que “sólo desde la experiencia de Dios, una persona puede tener el espacio justo para poder vivir los votos“, de lo contrario, estos se convierten en normas conductuales. Esto implicó hacer un esfuerzo de profundizar lo que la persona del consagrado y consagrada requiere para hacer más explícita esta dimensión vocacional: vivir desde una personalidad armoniosa y no tanto, desde una personalidad voluntarista o fuerte. En la segunda parte de la mañana, los grupos profundizaron e hicieron un aterrizaje pertinente para indagar cómo sus estructuras pueden facilitar o imposibilitar el desarrollo de una vida armoniosa como matriz afectiva, siendo el ambiente propicio y vocacional para la experiencia vital del consagrado (a).
Luego del descanso o caminata de la tarde para otros (as), continuamos con la dimensión psicológica pero ahora acompañada por fray Rafael Colomé, psicólogo y Vicario de Aragón en el Cono sur (Paraguay, Uruguay y Argentina). Ambos ponentes continúan ofreciendo la fundamentación o equipamiento humano en el proceso de integración humana: elementos y actores indispensables y configuradores de toda experiencia en la vida religiosa. Con ello, establecer las condiciones necesarias para un sano desarrollo de la afectividad desde los fundamentos que ofrece la vinculación, el desapego en el proceso de individuación, la independencia y autonomía en el proceso antropológico y existencial. Todas estas dimensiones informan el “disco duro“ de la experiencia humana del consagrado.
Al final de la tarde, detectamos por ramas de la Orden y por etapas de formación, estas dimensiones anteriormente descritas, lo que podemos encontrarnos de asumido o no en los procesos que acompañamos. Cabe anotar que hoy es casi innegable que la formación deba comenzar ya desde del acompañamiento vocacional con toda seriedad, inteligencia, intuición y firmeza.
Por la tarde, la voz del Obispo Romero, la memoria de los bienaventurados y el silencio de la noche, nos invitaban a la plegaria de cierre. Por la noche, los participantes centroamericanos compartían a los asistentes un video sobre el obispo mártir de El Salvador (Monseñor Romero, Un misterio de Dios). Al final, se provocaron preguntas y un interesante debate ante la realidad de nuestros pueblos latinoamericanos. Sin duda, esto es el escenario donde los votos tienen rostro, significatividad y credibilidad.
Crónica 6: Equipar las condiciones necesarias para la opción

Esta mañana la liturgia en honor del beato Manés de Guzmán estuvo animada hermosamente por las hermanas de Ecuador. Un grupo numeroso y apoyado por Felicísimo Martínez. Las hermanas ataviadas bellamente de los trajes típicos de la sierra, costa y del oriente ecuatorianos deseaban con el gesto y la palabra demostrar con la palabra hospitalidad el valor central del día. Este día también despedimos al socio del Maestro de la Orden fray Vivian Boland, quien se dirigía a Ecuador.
En la jornada académica continuamos con fray Rafael Colomé. Seguimos formulando y estipulando los fundamentos o la terminología precisa, que nos ayude a cimentar e integrar la persona armoniosa. Sobre todo en la dimensión antropológica y psicológica para el acompañamiento. Con muchos presupuestos de autoridad nos ha ido induciendo paulatinamente en la construcción del proceso vocacional en el cual Dios, formando, formador y la comunidad son los actores principales de este discernimiento afectivo y efectivo para la misión de la Orden.
No obstante los procesos de vinculación afectiva y de una sana autonomía son vitales para abrazar la vida religiosa, de lo contrario, el proceso se torna inconsistente y/o proyectivo de acuerdo a las falencias que la persona pueda adolecer en su proceso de construcción humana. Es vital por tanto, observar la raíz personal y familiar del candidato. No se puede pedir que el proceso de acompañamiento para la vida religiosa, supla lo que la naturaleza deba hacer por sí misma en otras dimensiones. Por eso, la transparencia resulta fundamental para poder realizar la tarea del acompañamiento.
En un segundo momento, el ponente fue invitándonos a penetrar los diferentes estadios del proceso afectivo. Propiamente qué es el impulso, el deseo, la orientación sexual y las patologías en este campo. Cada vez más esto debe ser un campo necesario para que el acompañante logre distinguir y esclarecer suficientemente las diferentes situaciones en las que debe discernir y acompañar evitando el moralismo. Por la tarde una serie de casos y experiencias particulares que nos permitieron esclarecer y detectar situaciones para comprender y dar herramientas necesarias en esta conformación básica y elemental de la personalidad vocacional.
Después del trabajo de la tarde, oramos animados por las hermanas de Ecuador. Y luego de la cena, hna. Fabiola Velásquez, animadora de las Dominicas Internacionales, nos ofreció un amenísimo encuentro para conocer esta interesante instancia que alberga a 153 congregaciones dominicanas en diversas partes del mundo. Realmente la fecundidad femenina dominicana es un don para nuestra familia predicadora.
Hemos recibido durante la tarde a nuestro ponente fray Marcio Couto de Brasil, quien nos inducirá a la dimensión dominicana de los votos.
Crónica 7: Aunque ud. no lo crea: estudiamos en domingo...pero también descansamos

Pues si. El día domingo iniciamos las labores con el desayuno a las ocho de la mañana. El día anterior nuestra Matriarca Hna. Fabiola (bautizada oficialmente como “la abuela“ de la familia dominicana) nos había hecho viajar por todo el mundo con la obra maravillosa de DSI tal como lo relatamos en la crónica anterior. Sin embargo, era domingo y los organizadores tenían que cerrar el bloque o dimensión psicológica del acompañamiento aprovechando que los dos ponentes Alejandra y Rafa viajarían hacia Argentina. Y así fue. Como buenos dominicos y dominicas nos reunimos en grupos para replicar y hacer un plenario conclusivo junto con los dos psicólogos y el teólogo de la casa (fray Felicísimo). Fue una mesa compartida ante las réplicas de los grupos y los ponentes quienes recopilaron el aporte o cierre de estos días y que hemos ahondado en crónicas pasadas.
Sin embargo, es importante recopilar la dimensión teológica del acompañamiento, y unirlo al equipamiento humano e integral del candidato. Los grupos replicaron insistentemente en que hay que crear destrezas para lograr un verdadero acompañamiento dominicano que sea capaz de ofrecer herramientas de autogobierno personal en medio de esta cultura. Y con ello posibilitar formar en convicciones más que en conductas, en medio de esta cultura en la que se necesita una propuesta adulta y madura que integre las dimensiones globales de la persona.
Luego de la plenaria nos esperamos dos autobuses. Las primeras en estar para el paseo: nuestras monjas contemplativas (no por algo el Señor llamó a la Magdalena a ser predicadora de predicadores). Paseo realmente hermoso y refrescante alrededor de la Costa limeña: Miraflores, Barranco. Allí entramos a un lugar reservado (La Candelaria) para el almuerzo y show con música peruana y danzas regionales. Un verdadero encuentro con la cultura de este acogedor país. Seis danzas armoniosas y algunos intermedios musicales con música latinoamericana donde los y las participantes manifestaron su alegría entre danzas y aplausos de los hermanos y hermanas.
De igual manera disfrutamos el camino hacia el convento de Santo Domingo en la ciudad. Allí se nos ofreció un recorrido por el convento en sus principales lugares y nuevos museos dedicados a Martín, Rosa y Juan Macías. Hacia las seis de la tarde nos recibía fraternalmente fray Juan José Salaverry, Prior Provincial de la entidad dominicana para celebrar la eucaristía en familia. Una vivida y sentida misa, con una homilía profunda y fraterna recreando con detalles profundos a Martín de Porres como formador de la caridad en los hermanos en su humanidad, fraternidad y liminaridad con los más pobres. Una hermana comentaba que nuestra Orden seria distinta si en cada comunidad hubiese un Martín de Porres. Posteriormente, nos ofrecieron en la impresionante sala capitular bebidas y algunos bocadillos donde compartimos con algunos hermanos de la comunidad.
Realmente nos quedó resonando el evangelio del día “las maravillas que hace Dios en los pequeños“, en aquellos que cuentan y viven desde la clave del Reino. Con este sentimiento regresamos cantando en el autobús como hermanos y hermanas, recordando y agradeciendo al Buen Dios, el regalo del llamado que nos ha hecho en esta familia de predicadores y predicadoras. Mil gracias a los organizadores de este día.

