Tras seis años en Santa Sabina, Fr. Edward Michel Ruane concluye su periodo como socio para Estados Unidos y como vicario del Maestro de la Orden. Fr. Edward es hijo de la Provincia de San Alberto Magno.
Fray Ed, como lo conocemos familiarmente, nació en 1942, hizo su profesión religiosa en 1963 y fue ordenado sacerdote en 1969. Tras su ordenación, se desempeñó principalmente en la enseñanza, la administración y algunas actividades pastorales. Ha sido maestro de novicios y provincial de su Provincia. También, ha sido profesor de homilética y teología pastoral en el Instituto Aquinas, en San Luis.
Tras su periodo como provincial, Fr. Edward fue nombrado socio del Maestro para Estados Unidos en el 2006. Adicionalmente, estuvo trabajando muy de cerca con el Voluntariado Dominicano Internacional. Tras el fallecimiento de Fr. Dominique Renouard en el 2007, Fr. Edward asumió como Vicario del Maestro de la Orden, en ese entonces, Fr. Carlos Aspiroz. Fr. Edward comenta sobre su experiencia de trabajar de cerca con dos Maestros de la Orden.
“He tenido el privilegio de servir bajo dos maravillosos Maestros que aman profundamente la Orden y el modelo de vida de Santo Domingo, cada uno de un modo único. Por eso, estoy eternamente agradecido”.
Con frecuencia el Maestro de la Orden está de viaje visitando la Orden. Entonces, fr. Edward está a “cargo de la casa”, a no ser que vaya con él. En la ausencia del Maestro, el Vicario se encarga de que toda la actividad de la Curia General se desempeñe de manera armónica, eficiente y efectiva. Fr. Edward comenta que para él, ésta ha sido una bella experiencia. Aprecia la manera como los frailes y las hermanas de la Curia ponen lo mejor de sí con seriedad y simplicidad, incluso con medios limitados. Para él, la comunidad de Santa Sabina ha sido un lugar de gran caridad y generosidad. Afirma que extrañará la disponibilidad de todos los frailes a cooperar siempre.
Fray Ed regresará a su provincia para desempeñarse como párroco de la Parroquia Santo Domingo en Denver. Los hermanos de la Curia le expresamos nuestra gratitud por su gran contribución a la vida de la Orden desde su ministerio en Santa Sabina. Para él nuestros mejores deseos.


