Hombres de blanco - Los frailes visitan al Papa

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Jour X / 4 Août
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Los frailes visitan al Papa
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¡Qué día tan memorable el 4 de Agosto! El Capítulo General culminó con la audiencia del Papa en la fiesta de Santo Domingo, que en Bolonia se celebra tradicionalmente este día. En 1216, el Papa Honorio III confirmó la Orden de Predicadores y ayer el Papa Francisco agradeció a los frailes sus 800 años de servicio a la Iglesia.

El día comenzó muy temprano. En Bolonia, a las 5.50 el sol no había salido, pero los Padres Capitulares y su cronista estaban delante de la Basílica, subiendo a los autobuses que nos llevarían a la estación de tren. Así empezó nuestro viaje para visitar a Su Santidad el Papa Francisco en Roma.

Levantarse a una hora tan temprana no fue la única proeza que tuvieron que realizar nuestros frailes dominicos. Un logro no menor fue ponerse el hábito “in nota ordinis” (es decir, con capa y capilla) bajo el sol de justicia italiano que nos acompañó desde Bolonia a Roma y a la vuelta.

A las 6.40 estábamos sentándonos en el “Freccia Rossa”, ese tren italiano que no es tan desesperantemente lento, saliendo de Bolonia y dirigiéndonos a Roma. Los frailes pudieron disfrutar del aire acondicionado, aprovechar para echar un breve sueño, charlar fraternalmente o rezar el rosario. En Roma, el día iba a ser muy agotador.

A las 9 estábamos saliendo de la estación de tren “Roma Termini” y subiendo a los autobuses que nos iban a llevar al Vaticano. Dado que nos escoltaba la policía, pudimos atravesar el atasco y llegar a nuestro destino con rapidez. Llegamos justo a tiempo. Lo mismo que el Papa Francisco.

A las 10.15 Su Santidad el Papa Francisco se dirigió a nosotros, mientras sudábamos bajo nuestros nota ordinis. Su (de ustedes) aplicado equipo de medios y comunicaciones envió algunos tweets en vivo mientras el resto de los frailes robaban algunas fotos con sus móviles.

Fr. Bruno se dirigió brevemente al Papa, recordando los resultados principales de nuestro Capítulo General.

El Papa nos recordó que el Predicador es un contemplativo de la Palabra, porque “sin una fuerte unión personal con Dios, la predicación podrá ser muy perfecta, muy razonada, incluso admirable, pero no toca el corazón, que es lo que debe cambiar”. Cuando predicamos –añadió– deberíamos quitarnos los zapatos, como hizo Moisés ante la zarza ardiente, porque tanto la Palabra que decimos como aquellos que nos están escuchando son tierra sagrada y, por eso, merecen un profundo respeto. El Papa Francisco nos urgió a ser Predicadores de la verdad y la misericordia, esforzándonos por dar respuesta a aquellos que tienen sed de una Palabra de vida. Son el cuerpo vivo de Cristo, y al encontrarnos con ellos redescubrimos la pasión por la predicación. Su Santidad concluyó su alocución invitándonos a tener en mente a estas personas cuando revisemos nuestras Constituciones.

Y todo el mundo prometió, en su corazón, hacerlo en el próximo Capítulo General o Provincial.

Tras su discurso, cada uno de nosotros tuvo la oportunidad de saludarle personalmente. Con gran emoción, incluso yo me acerqué al obispo de Roma, me presenté y le pedí una oración especial cuyo contenido ha de permanecer en privado.

A las 12.00 todas las capas, capillas y hábitos estaban en la bolsa, mientras comíamos y bebíamos, fascinados por la vista imperial de Roma que se disfruta desde Santa Sabina.

A las 15.30 todos estábamos sentados y cabeceando de nuevo en el “Freccia Rossa” de vuelta a Bolonia, salvo su cronista, que estaba escribiendo lo que ahora lee usted.

A las 18.00 casi todo el mundo estaba tomando una ducha.

A las 19.30 estábamos listos para una misa solemnísima con el obispo Matteo Zuppi. Solo por seguridad, aunque todo el mundo había tenido tiempo de ducharse, se usó una gran cantidad de incienso para dar un aroma fresco a la iglesia.

A las 20.30 hubo un gran buffet para capitulares y amigos, y los exhaustos Padres hicieron un último esfuerzo por celebrar juntos la fiesta de Santo Domingo y los logros del Capítulo General.

Photos courtesy of L'Osservatore Romano

El Cronista

 

(05 de agosto de 2016)