Jubileo 2016 - La Anunciación, por el camino de santo Domingo

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Homilía predicada en la Basílica del Rosario en Lourdes el 6 de julio del 2016, con motivo de la Peregrinación jubilar de los jóvenes dominicos
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Jubileo 2016 - La Anunciación, por el camino de santo Domingo
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Hermanos y hermanas,

Juntos tenemos que admitir que hay algo un poco extraño en esta etapa de Lourdes, al principio de su peregrinación. Ustedes están "por el camino de Santo Domingo"... ¡y Nuestro Padre Santo Domingo nunca pisó esta tierra!

Increíble, ¿verdad?

¿Será esta etapa en Lourdes una etapa como las demás?

Estoy convencido de lo contrario.

Ustedes han venido a Lourdes porque hace un poco más de 150 años una niña vio algo, Aquero, en una gruta, a unos pocos metros de la basílica donde nos encontramos ahora. Y esta niña nos va a guiar en nuestra peregrinación hoy ... pero también cada día de nuestra vida.

Bernadette es de alguna manera un nuevo Moisés, junto al río Gave, enviada a su pueblo obstinado.

Igual que Moisés, hizo un desvío para ver un fenómeno extraño. Es lo que han hecho para que su peregrinación sea todavía más dominicana.

Igual que Moisés, se descalzó porque el lugar que pisa es una tierra santa. ¡Lourdes es un pedazo de cielo que cayó sobre la tierra!

Igual que Moisés, se encuentra frente a la zarza ardiente. Para Bernardita, la zarza ardiente es María, que lleva al que lo lleva todo, al que es como una llama ardiente y que no la consume.

Igual que Moisés, atravesará las aguas sin problemas y sin siquiera sentir el frío, tal como lo dijo, al final de la primera aparición.

Bernadette nos llama y nos invita a entrar en la gruta.

Si nos llama, es porque tenemos que ser signos, signos de contradicción en nuestro mundo. Han oído bien, signos de contradicción, no espíritus de contradicción.

Entremos pues en la gruta de Massabielle.

 

 

Y al Señor le gustan las grutas: la de la Anunciación en Nazaret, la de la Natividad en Belén, la de Lourdes, sin ninguna duda. A Él le gustan las grutas porque allí encontramos a su madre, y porque son un lugar, a veces inhóspito, por cierto, pero donde se vive algo íntimo.

Hoy, en Lourdes, oímos la historia de la Anunciación. Un intercambio que tuvo lugar en una gruta que va a venir a unirse a otra gruta, la de nuestro corazón. Ésta no se encuentra en lo más íntimo de la tierra, sino dentro de nosotros. ¡Ojalá encontremos a María en ella!

Hermanos y hermanas, no se han detenido en Lourdes por casualidad.

Bernardita les llama y les va a enseñar a María.

Nuestra Señora -quizás no lo hayan oído nunca- no es un detalle entre otros tantos de la espiritualidad dominicana. Ella era amada con pasión por nuestro Padre Santo Domingo. ¿Por qué sus hijo e hijas tendrían que amarla de una forma diferente? Recuenden siempre que no es la "guinda del pastel" dominicano, de la que se habla porque lo tenemos que hacer o porque queda bien o, peor todavía, para tener buena conciencia! Sólo una cuestión de amor.

Hoy, aquí, en Lourdes, les va a entregar un mensaje. En las orillas del Gave, se convierte en una Maestra de vida religiosa, de nuestra vida religiosa, que sea joven... o no tanto.

Cuando vayan a visitarla dentro de un rato, en esta gruta, pero también cada día de su vida, confíenle su vida religiosa.

Confíen su obediencia a la que responde al ángel: "He aquí la esclava del Señor"

Confíen su castidad a esta virgen de Nazaret.

Confíen su pobreza a la que lo dejó todo, incluso lo que era, para hacer la voluntad del Padre.

Tomen a María como compañera de viaje todos los días.

Algunos entenderán. Otros no, ¡incluso en la Orden!

No importa.

Como lo decía tan bien Bernardita a los incrédulos: "Me pidieron que se lo dijera... no que se lo hiciera creer."

María es la Reina del Santísimo Rosario.

Ella es la patrona de nuestra Orden.

Nunca la amarán demasiado.

Amén.

 

Fr. Louis-Marie ARIÑO-DURAND, o.p.

 

(12 de julio de 2016)