
Las Fraternidades Sacerdotales Dominicanas son asociaciones de sacerdotes diocesanos afiliadas formalmente a la Orden de Predicadores y a la Familia Dominicana por medio de la profesión de una Regla de Vida particular y del compromiso de vivir la perfección evangélica compartiendo la gracia y la misión de la Orden de Predicadores. Los miembros de estas fraternidades se diferencian de los frailes dominicos en que son sacerdotes diocesanos y permanecen bajo la jurisdicción directa de su ordinario local, pero están asociados a la Familia Dominicana por medio de su gobierno y estructura propia.
Como sacerdotes, tienen un lugar particular dentro del Pueblo de Dios que ejercen sin estar separados de la vida secular. Viven su vocación y su ordenación sacerdotal en el mundo, consagrados plenamente a la misión de la salvación de las almas, como « testigos y dispensadores de otra vida distinta de la terrena» (Presbyterium Ordinis, no. 3). Por eso, no se conforman a la mentalidad de este mundo (Romanos 12,2) sino que, con todas sus facultades, se esfuerzan de modo constante por alcanzar la perfección evangélica para que su espíritu pueda configurarse cada vez más con Cristo y puedan ser instrumentos vivos de su sacerdocio eterno, buscando contribuir a la edificación de la Iglesia en el mundo. (Presbyterium Ordinis, no. 12) Aquellos que, movidos por la gracia sobrenatural, se unen a la Orden de Santo Domingo profesan una regla de perfección adecuada a su estado propio. De este modo, pertenecen a comunidades especiales llamadas «Fraternidades Sacerdotales de Santo Domingo» y reciben un llamado nuevo a buscar una mayor perfección ante Dios y ante el mundo.
Junto a la gracia especial del Sacramento del Orden, que les permite ejercer el sagrado ministerio como sacerdotes (Presbyterium Ordinis, no. 12), los miembros de las Fraternidades reciben un auxilio spiritual por medio de la profesión que los hace miembros de la Familia Dominicana y los hace partícipes de la gracia y misión de la Orden para el servicio de la Iglesia local y universal. La Orden les brinda auxilio espiritual y les acompaña en su camino de santificación, a la vez que ellos siguen estando completamente disponibles para el servicio de la Iglesia local, bajo la jurisdicción de su obispo.
(Del Proemio de la Regla de Las Fraternidades Sacerdotales de Santo Domingo)
En la actualidad las Fraternidades Sacerdotales de la Orden están presentes en Inglaterra, Francia, Italia, Venezuela, España, Vietnam, República Checa, Croacia, EUA y Filipinas. Se percibe además un creciente interés en las comunidades dominicanas por esta dimensión de la Orden y un número cada vez mayor de sacerdotes diocesanos manifiestan su deseo de seguir el ejemplo de Santo Domingo de modo formal por medio de una fraternidad sacerdotal. En Filipinas, donde se encuentra actualmente la mayor parte de las fraternidades, éstas crecen gracias a la Fraternidad Clerical Dominicana de Filipinas (DCFP). La DCFP se originó de la Tercera Orden Dominicana, especialmente en el Seminario Central de la Universidad Santo Tomás (USTCS), consolidándose más adelante como uno de los capítulos locales de la Tercera Orden (TOP) en el país. Con el desarrollo reciente de la legislación dominicana, la TOP comenzó a distinguir como grupos diferentes las fraternidades laicales y las fraternidades clericales. El capítulo USTCS de la TOP se transformó en la DCFP, la fraternidad para clérigos en Filipinas que tiene hoy con más de 200 miembros entre los que se cuentan obispos y sacerdotes pertenecientes a diferentes provincias eclesiásticas del país.

