MONJAS DOMINICAS DEL MONASTERIO DE SANTA CATALINA DE SIENA  DE LA HABANA, CUBA

Subtítulo: 
16 de noviembre, 500 años de fundación de la Villa San Cristobal
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LLEVANDO A CRISTO A TODOS:

MONJAS DOMINICAS DEL MONASTERIO DE SANTA CATALINA DE SIENA 

DE LA HABANA, CUBA

 

El próximo 16 de noviembre festejaremos el 500 aniversario de la fundación de una de las metrópolis más antiguas del continente americano: la villa de San Cristóbal de La Habana. De ahí que, en nuestra Iglesia habanera, estemos celebrando el Año Santo Jubilar (2018-2019) que conmemora el medio milenio de la capital del país y el Patrocinio de San Cristóbal. 

 

Para nosotras, contemplar la figura del mártir Chistóforos, cuyo nombre significa “el que lleva a Cristo”, nos lanza al centro mismo de nuestra misión como monjas dominicas: buscar a Cristo en el silencio, pensar en Él e invocarlo (cf. Constitución fundamental de las Monjas, párrafo II). De manera que, acogiendo a Cristo en nosotras por la fe (cf. Efesios 3,17), lo demos al pueblo cubano. 

 

Fueron precisamente tres hijas de este pueblo, las hermanas Aréchaga y Casas (Teresa, Francisca y Ana), quienes fundaron, en 1688, el primer y único monasterio de monjas dominicas de Cuba; cumpliendo, el próximo 29 de abril, 331 presencia ininterrumpida e itinerante (cambiamos de monasterio en dos ocasiones) en esta tierra, ha mantenido vivo, junto a los frailes y hermanas de vida apostólica,                    el carisma de nuestro Padre Santo Domingo de Guzmán.

 

Desde hace ya 32 años nuestro monasterio se ha mantenido gracias a la presencia de hermanas de otros monasterios, dando continuidad a la misión que la Orden nos ha confiado. En la actualidad, somos seis monjas (cinco mexicanas y una colombiana), pertenecientes a la Federación Santa María de Guadalupe - México; y a la Federación Santo Domingo - España, respectivamente. 

 

Percibimos que la misión particular de nuestra comunidad es acoger, escuchar, consolar, y acompañar a todos los que se acercan a nuestro monasterio en busca de escucha, de sosiego, y de oración. No sólo ellos, sino también nosotras, experimentamos su apoyo, su cariño y su preocupación, de manera que nos hacen sentir parte de su familia.

 

Pedimos a todos nuestros hermanos y hermanas de la Orden, nos acompañen con su oración, para seguir dando fruto a semejanza de la parábola de la semilla que crece por sí sola (Mt 4, 26-29): “duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece sin que él sepa cómo”.

 

 

Sor Ofelia Pérez Portada O.P.

Priora del monasterio de Santa Catalina de Siena

de La Habana.

Marzo, 2019.

dominicas@vrencuba.org