Mons. David Martínez de Aguirre, OP: "Todos llevamos un pequeño misionero dentro"

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David Martínez de Aguirre es Obispo de Puerto Maldonado y desarrolla su labor en Perú desde 2001.
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Mons. David Martínez de Aguirre, OP
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Misionero dominico y Obispo. Vitoriano, joven, cercano, y con las ideas claras y firmes. David Martínez de Aguirre sabía desde niño que quería seguir a Jesús, quería dedicar su vida a los pobres, a los más desfavorecidos, pero no tenía claro que quería ser misionero.

Quería jugar en el equipo de los que se quedaban fuera, y ese equipo estaba en las Misiones. Así me lo contaba este verano en Puerto Maldonado, en Perú,  Monseñor David. Tuve la oportunidad, y la suerte, de ser voluntaria en la Misión de San Jacinto, de los Dominicos, durante mi mes de vacaciones (ya es el quinto). Esto engancha.

Mi cometido estaba en Radio Madre de Dios. Y allí, en Puerto Maldonado, en el Departamento de Madre de Dios, está la sede del Vicariato Apostólico, encomendado a los Frailes Dominicos. En el sureste del país, en plena Amazonía, cerca de la frontera de Brasil y Bolivia.

David Martínez de Aguirre Guinea (le encantan sus dos apellidos) lleva en la selva de Perú desde 2001. Siempre cerca de los indígenas, en especial de los machiguengas. El misionero necesita un impacto, dice,  y él lo tuvo al llegar a la misión de Koribeni. Pero donde más tiempo ha estado es en la Misión de Kirigueti, en el Bajo Urubamba.

Hasta el pasado mes de junio, cuando el Papa Francisco le nombró Obispo. “Es un mundo genuino, con unos valores que tenemos que aprovechar. Pueden aportar mucho a una reconstrucción de un mundo nuevo”, dice Monseñor David. Los indígenas le han hecho mirarse en ellos y descubrirse en ellos. Le han hecho ver el mundo desde otro lado. Ha puesto cara, rostro, a lo que quería vivir.

Patricia Rosety / Madrid

 

(20 de octubre de 2015)