Mujeres Dominicas y Predicación en Irak

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A pesar de que la predicación toma diferentes formas, todas las que predican anuncian una misma verdad: Que Cristo ha resucitado y que lo hemos visto. En Irak, para nombrar algunas maneras de predicación, Cristo es predicado mediante el trabajo de hermanas dominicas para sus adelphoi: en la sala de partos en el Hospital Dominicano de Al-Hayat en Badgad, donde la mayoría de los pacientes son musulmanes. Cristo también es predicado en un café sólo para hombres, en el pueblo cristiano en Baghdida en el norte de Irak...

En el Evangelio de Juan, María Magdalena está en medio de un grupo de mujeres discípulas que siguen a Jesús y testimoniaron su crucificción (Jn. 19: 25).  Después de la muerte y sepultura de Jesús muy temprano de la mañana del domingo María Magdalena va a la tumba y su cuerpo no está ahí. En su lugar ve a dos ángeles y asume que el cuerpo de Jesús ha sido robado.  María no reconoce el signo de la presencia de los ángeles – un signo de la presencia de Dios – cuando ellos le hablan.  En el libro del Éxodo, el Señor se comunicó con Moisés desde el Arca de la Alianza.  En el Arca había dos querubines de oro, que estaban sentados en cada esquina del Arca (Ex. 25:18-22).  Aquí en el Evangelio de Juan, como muchos estudiosos han sugerido se convierte en el símbolo del Arca de la Alianza.  La Biblia Hebrea muestra que el Arca de la Alianza contenía la presencia de Dios y en el Nuevo Testamento, la tumba albergaba el cuerpo de Jesús, el Hijo de Dios.  La muerte de Jesús inauguró la Nueva Alianza.

Pero María se queda en la tumba ese Domingo buscando al Señor.  Ella quiere ver y tocar al Señor.  La insistencia de María muestra su gran amor hacia él.  Jesús recompensa la persevarancia de María.  Él no la abandona en la obscuridad de la pena y la tristeza.  Jesús la llama por su nombre y le encomienda anunciar a sus adelphoi– palabra griega que significa hermanos y hermanas – que el Señor ha resucitado.  Ella va a sus hermanos y les cuenta que ha visto al Señor y que está ascendiendo al Padre, el Padre de todos: “yo estoy ascendiendo a mi Padre y a tu Padre, a mi Dios y a tu Dios.” En la entrega de este mensaje, María ayuda plenamente cumplir las últimas palabras de Jesús de que todo el que creyera en él se convertiría en Hijo de Dios (Jn 1: 12; 11:52).  Los creyentes son llamados hermanos en este pasaje; son hermanos y hermanas y tienen un sólo Padre.

María es capaz de anunciar y predicar que Cristo ha resucitado porque ella se lo ha encontrado.  Su compromiso de búsqueda hacia él es recompensada y ella es la primera en ver al Señor Resucitado; y a ella se le da la responsabilidad de anunciar el mensaje a otros.  Sin haber experimentado la resurrección de Cristo, la predicación no es posible, porque no podemos decir “he visto al Señor”.

Encontramos a Cristo en muy diversas maneras cada día.  Sólo necesitamos abrir nuestros ojos y nuestros corazones para verlo y escucharlo, en las Escrituras, oraciones, sacramentos, misión, y al ayudar al otro.  Como Dominicas nuestra misión es anunciar el mensaje de Jesús, pero ¿A quiénes les predicamos el Evangelio? ¿Quiénes son nuestros adelphoi – nuestros hermanos y hermanas?  ¿Qué tan lejos estamos queriendo ir a anunciar que Jesús ha resucitado? El predicar toma varias formas.  Algunos predican desde el púlpito.  Para muchas de nosotras predicar desde el púlpito no es un opción, pero eso no nos ha detenido para ir hacia nuestros adelphoi  a predicar.  Para otras, la enseñanza es una manera de predicación.  El trabajar por la justicia y el servicio a los demás es una forma de predicar, así como lo es el trabajar entre la gente que vive en la pobreza.  A pesar de que la predicación toma diferentes formas, todas las que predican anuncian una misma verdad: Que Cristo ha resucitado y que lo hemos visto.

En Irak, para nombrar algunas maneras de predicación, Cristo es predicado mediante el trabajo de hermanas dominicas para sus adelphoi: en la sala de partos en el Hospital Dominicano de Al-Hayat en Badgad, donde la mayoría de los pacientes son musulmanes.  Cristo también es predicado en un café sólo para hombres, en el pueblo cristiano en Baghdida en el norte de Irak, cuando una hermana dominica se detiene en el café a leer un pasaje de las escrituras a los jóvenes.  Cristo es predicado en el trabajo de las hermanas dominicas en las escuelas públicas y en una escuela católica.  Cristo es predicado cuando la verdad es dicha sobre la injusticia en nuestro Mundo.  Adelphoi, hermanas y hermanos estemos atentas a las necesidades de nuestra gente y a predicar el mensaje de Cristo y que él ha resucitado.

 

Luma Khudher, OP

Hermanas dominicas de Santa Catalina de Siena en Irak

Candidata al Doctorado por la Universidad de Notre Dame en Estados Unidos.