Multitudinario inicio del Jubileo Martiniano

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Por fr. Carlos Cáceres OP, Provincia San Vicente Ferrer en Centroamérica
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Las mismas  calles limeñas que antaño fueran el escenario de la caridad inagotable de San Martín de Porres este fin de semana dieron tributo a este humilde fraile dominico en sus cincuenta años de haber sido declarado santo por la Iglesia Católica. Junto con su canonización también se le ha denominado como Patrono Internacional de la Justicia Social y de una manera más cercana, San Martin de la Caridad o San Martincito como lo llama la gente cariñosamente.

El día 5 de mayo, a las tres de la tarde, el bello Convento del Santísimo Rosario albergaba a miles de personas. Los frailes dominicos del Perú tenían todo organizado al extremo y fueron ordenando a sus hermanos para acompañar las reliquias de San Martín de Porres y la imagen del santo. El templo, abarrotado de personas y de bandas triunfales, fue escenario de momentos de mucha emoción en los que se hicieron sentir los aplausos y vivas de la gente.

Aunque el recorrido hacia la Catedral es corto, se hizo pausadamente, pues se trataba de hacer de esto una peregrinación interior y de imaginar para nuestros tiempos cómo prodigar la caridad al extremo. Fue un  momento de oración profunda y de meditación. La gente se acercaba a la urna de las reliquias y pedia a los frailes que tocarán sus estampas y rosarios. A lo largo del camino, religiosos jóvenes de diferentes órdenes mendicantes (mercedarios, agustinos, camilianos, franciscanos) se turnaban para llevar sobre sus hombros, la hermosa y artística urna con las reliquias. Al llegar a la catedral, comenzó el rezo de las vísperas solemnes del V Domingo de Pascua, presidido por Monseñor Guillermo Abanto, Obispo Auxiliar de Lima. Luego del canto de los salmos y de la lectura de la Palabra de Dios, Mons. Abanto ofreció su homilía y exaltó a este Hijo de Lima, como orgullo del Perú y destacó el modo en que San Martín de Porres mostraba la santidad de Dios en lo cotidiano de la vida.

Misa presidida por el Cardenal Cipriani

Al día siguiente, la ciudad de Lima, rodeada por su Plaza de Armas, lucía en sus cuatro costados alfombras de múltiples colores. Hacia las once de la mañana, dio inicio la Santa Misa en la Catedral Metropolitana presidida por el Cardenal Juan Luis Cipriani, con una asistencia masiva de colegiales, autoridades civiles, también de parroquias y movimientos laicales, de la hermandad martiniana (muy extendida en Perú), religiosas,  muchos sacerdotes y seis obispos que concelebraron la Eucaristía. Desde muy temprano se fue formando una fila enorme porque la gente quería tocar a su San Martín.  El Cardenal invitó a la oración profunda y a la contemplación de San Martin de Porres quien comprendió en profundidad el mensaje de Cristo y lo manifestó en la santidad y caridad. El Cardenal exhortó a los presentes, asimismo, a hacer en estos tiempos esta experiencia profunda del Evangelio. Al inicio y al final se interpretó el himno de San Martín cantado con todo el corazón

Antes de la bendición final, fray Juan José Salaverry O.P, Prior de la Provincia San Juan Bautista del Perú, agradeció a las autoridades civiles, religiosas y al Pueblo de Dios, manifestando que San Martín de Porres es un modelo y un reto para la Orden de Predicadores y sus nuevas generaciones.

Al finalizar la Eucaristía salió la procesión con la imagen de San Martín de regreso hacia el Convento. Los frailes compartieron un almuerzo fraterno en los bellos claustros del convento, precisamente muy cerca donde San Martín se hacía pan repartido en la caridad cotidiana. Verdaderamente una acción de gracias a Dios, por esta experiencia profunda de fe y en la manifestación siempre actual de Dios en los humildes y sencillos.

Benedicto XVI pide a San Martín de Porres ayuda para la Nueva Evangelización el pasado domingo en el Regina Coeli: