El domingo 16 de Septiembre, en nuestro convento San Pedro Telmo de Buenos Aires (Provincia Argentina de San Agustín), hemos vivido con gran alegría las promesas de cuatro hermanas de la fraternidad laical dominicana. Luego de la Misa conventual, en donde predicó fray Emiliano Vanoli sobre el Evangelio del día, se invitó a todos los fieles al altar de nuestro Padre Santo Domingo en donde se desarrolló una liturgia de la Palabra. En el marco de esta celebración, presidida por el asesor de la fraternidad acompañado de su presidente Sr. Jorge Olmos, nuestra hermana Mónica González realizó su primera promesa y recibió el escapulario de la Orden, también renovó sus promesas en la fraternidad laical nuestra hermana Lucrecia Campos, mientras que las hermanas Antonia Ruggeri y Bibiana Cano realizaron sus promesas para toda la vida. En la lectura escogida para iluminar la celebración San Pablo nos invitaba a hacer de nuestra vida “una hostia viva, santa, agradable a Dios” y con ese espíritu de llevar a plenitud la gracia bautismal en la ofrenda de uno mismo al seguimiento de Jesús, siguiendo los pasos de nuestro Padre Domingo, vivieron sus promesas nuestras hermanas. La tarde anterior, como preparación a las promesas, habíamos reflexionado sobre la oración de Santo Domingo y cómo, en cierta manera, nuestra vocación religiosa o laical es fruto de la oración de nuestro Padre: “Los hijos del Santo son el fruto de su plegaria” (George Bernanos). Previamente a la celebración de la Santa Misa los hermanos seglares se habían reunido para el encuentro mensual de fraternidad y estudio, en esta ocasión fray Eduardo Rosaz preparó una bella meditación sobre la consagración a la Verdad vivida en la Orden. La celebración de las promesas culminó con el canto de la Salve dominicana, entonada por los numerosos frailes presentes a los cuales se sumaron nuestros hermanos seglares y una amplia concurrencia de familiares y amigos de las hermanas que realizaban sus promesas. Pidamos por Mónica, Lucrecia, Antonia y Bibiana para que, en medio de la sociedad y el mundo a donde son enviadas a servir, puedan ser luz de Jesucristo.
Fray Marco Antonio Foschiatti op
Asesor de la Fraternidad Laical
Convento San Pedro Telmo – Buenos Aires

