Tres hombres en una cabina

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Capitulo General crónica n°7 - Día 18 – 31/07
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En el enorme salón del siglo XVI en el que se reúnen los Padres Capitulares hay tres pequeñas cabinas azules. La primera pone inglés, la segunda francés y la tercera español. Dentro de ellas hay dos sillas muy cómodas y una balda con dos auriculares, dos micrófonos y un ventilador. Este es el lugar de trabajo de nuestros intérpretes.

Su tarea consiste en traducir verbalmente cada palabra que se diga en las sesiones plenarias y a veces también en las comisiones de trabajo. Aparte de revisar el texto y traducir las crónicas que ustedes leen, este es el trabajo más duro del Capítulo, así que me he decidido a entrevistar a dos de ellos (con lo que me he convertido en el tercero de los “tres hombres en una cabina”). El primero es Matthew, que es inglés y traduce desde el francés, y fue ordenado sacerdote justo una semana antes de Bolonia 2016. Esta es su primera vez como intérprete de un Capítulo General. El segundo es Carlos, argentino, que traduce del inglés al español y trabaja como capellán de una escuela. Ha sido intérprete en cinco Capítulos.

 

¿Entendéis todo lo que se dice?

Carlos: Casi todo.

 

¿Y si no?

Matthew: Solo hay que escuchar con tanta atención como te sea posible, pensar en lo que los Capitulares dicen y no solo en las palabras que usan. Si hablan demasiado deprisa o farfullan, damos un golpe en el cristal de la cabina para que les digan que vayan más despacio. Si no conocemos la palabra o frase que usan, no hay solución inmediata. Solo queda consultarla y aprenderla para la próxima vez.

Carlos: Cuando se nos escapa algo, simplemente paramos y esperamos que no sea demasiado importante.

 

¿Durante cuánto tiempo seguido podéis traducir?

Carlos: Podemos seguir tanto como dure la sesión, porque normalmente un fraile no está hablando todo el tiempo en el mismo idioma. Hay diversas intervenciones, así que traduces un poco hasta que cambia el idioma, lo que te da un cierto descanso.

Matthew: Tenemos una regla más o menos general, que es: 45 minutos de trabajo y al menos 15 de descanso.

 

¿Hay una formación especial para los intérpretes?

Carlos: Para el Capítulo de Providence se solicitaron voluntarios que trabajasen como intérpretes. La única condición era conocer bien dos lenguas. Era difícil traducir rápidamente de un idioma al otro, aunque se hablasen bien por separado. Hicimos lo que pudimos y parece que la cosa fue bastante bien.

Matthew: He percibido una rápida mejoría tras uno o dos días de trabajo, simplemente sintonizando con lo que los frailes dicen. Lo primero que tuve que hacer fue subir el volumen de los auriculares para poder escuchar con claridad. Pero enseguida he aprendido a adaptarme a sus pensamientos, tratando de comprender lo que dicen, de modo que he podido usar un inglés más natural. Es muy tentador usar equivalentes directos, por ejemplo entre inglés, francés y español, que pueden sonar un tanto a latín. Pero normalmente, el inglés evita de modo natural esas palabras. Un ejemplo famoso de este Capítulo ha sido “restructuration” (reestructuración, en francés), que al principio traduje como “restructuration”, pero es más correcto “restructuring”.

 

Supongo que no hay tiempo para aburrirse.

Matthew: Hay una cosa para la que espero encontrar tiempo. Me han dicho que existe la tradición entre los intérpretes de inglés de dar los resultados de los partidos de cricket cuando llegan los discursos más aburridos. Aún no he podido hacerlo, pero quizá llegue el momento.

 

...¡No se me ocurre nada más aburrido que el cricket!

Carlos: Como intérpretes se supone que traducimos solo lo que oímos, sin hacer comentarios personales, pero me han dicho que uno del grupo, cada dos por tres, cuando alguien habla y habla y aburre, se para y dice: “Bueno, ¡en realidad no está diciendo nada importante!

 

¿Será esta vuestra última vez como intérpretes de un Capítulo General?

Carlos: ¡Nunca se sabe!

Matthew: ¡Espero que no! Además del trabajo que hacemos, que puede ser enormemente interesante –a veces–, estar con los hermanos y el resto de la familia dominicana es ya de por sí maravilloso. Es algo increíble.

Matthew Jarvis   Carlos Izaguirre  
tiene 29 años tiene 56 años
estudió Historia de la Iglesia estudió Sagrada Escritura
Tiene una devoción especial por un santo dominico: Beata Diana de Andaló. Su madre se llama así por ella. Tiene una devoción especial por un santo dominico: Beata Imelda Lambertini. Su hermana se llama así por ella.

El Cronista