UNA INICIATIVA DOMINICANA PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ EN LA REGIÓN DE LOS GRANDES LAGOS

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UNA INICIATIVA DOMINICANA PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ EN LA REGIÓN DE LOS GRANDES LAGOS
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La Conferencia de Dominicos de los países de los Grandes Lagos de África (Burundi, RD Congo, Rwanda, Tanzania y Uganda) fue organizada del 13 al 17 de julio de 2015 en Nairobi, Kenia, para explorar la manera en que la Orden Dominicana puede contribuir más en la construcción de la paz en la región que ha sufrido guerras por muchas décadas. El coordinador de la reunión, Fr. Mike Deeb (Delegado Permanente de la Orden de Predicadores ante Naciones Unidas y Promotor General para la Justicia y la Paz), les recordó a los delegados que esta reunión era la materialización de una de las resoluciones hechas durante la primera reunión de promotores dominicos para la justicia y la paz de toda la familia dominicana, realizada en Johannesburgo, Sudáfrica, en octubre de 2013. Los cálidos anfitriones de la reunión fueron los hermanos, hermanas y laicos dominicos de Nairobi. La reunión fue facilitada por el señor John Katunga, miembro de CRS (Catholic Relief Services)

De los 37 participantes (26 varones y 11 mujeres), 16 eran líderes o representantes de las entidades dominicanas presentes en Burundi, RD Congo, Rwanda, Tanzania y Uganda (8 frailes, 5 hermanas y 3 laicos dominicos), 8 eran coordinadores de la misión dominicana y de justicia y paz a nivel global y continental (5 hermanas, 2 frailes y un laico dominico), 4 eran líderes eclesiásticos (incluyendo dos obispos) de Rwanda, Tanzania, RD Congo y Burundi, tres eran representantes de la sociedad civil involucrados en iniciativas para la construcción de la paz a nivel local (de RD Congo, Rwanda y Uganda), 2 eran expertos locales (uno jesuita y otro dominico) y uno era un experto de Naciones Unidas (ONU), junto con el facilitador y dos intérpretes. 6 de ellos también constituían el comité organizador local.

Esta conferencia de tres días proporcionó una oportunidad a los dominicos de la región para compartir lo que ellos están haciendo actualmente para construir la paz, para profundizar juntos en el análisis de las causas de los conflictos, y para identificar mecanismos que generen acciones comunes o coordinadas para la paz que pudieran complementar lo que otros están haciendo en la región.

En el contexto de una gran complejidad derivada de la presencia de muchos y diferentes grupos armados (más de 60 solo en el Este de la RD Congo), las causas últimas identificadas fueron: la pelea por el control de la tierra y los recursos; la pobre y poco democrática dirección política en todos los niveles que no responde a situaciones locales (basada en intereses autorreferenciales así como en modelos coloniales y apoyo post-colonial para las “élites amistosas”); y la manipulación de las divisiones étnicas y los prejuicios nacionalistas para justificar acciones militares y de dominación. El abasto de recursos minerales en la región que son vitales para los intereses económicos de EEUU, los países de la Unión Europea, China y un número creciente de otros países, incluyendo aquellos del Sur Global, desembocan en una guerra de poder para asegurar el acceso a estos recursos. La creciente aceptación de la impunidad para los líderes criminales, la falta de espacios políticos para la discusión y la sanación, y el incremento en la pobreza y la desigualdad son obstáculos claves para una solución pacífica.

Existen muchas iniciativas positivas, eclesiales y dominicanas, para promover el diálogo, la reconciliación y la paz en este contexto, a través de entrenamiento y acciones para construir la paz y la reconciliación, apoyo a los refugiados, educación cívica y la promoción del desarrollo económico y de habilidades para la paz. Sin embargo, nuestras hermanas y hermanos dominicos tienen una comunicación limitada entre ellos, frecuentemente son restringidos a apostolados tradicionales (en parroquias, escuelas, atención de la salud y prisiones), y carecen de la pericia suficiente para participar en la promoción de la justicia, la paz, la sanación de la memoria histórica y la defensa de los derechos humanos.

Las prioridades identificadas para la acción futura de los dominicos en la promoción de la construcción de la paz fueron: la coordinación de los esfuerzos para construir la paz de todos los dominicos de la región; la necesidad de una red y de colaborar de cerca con otros grupos, de la Iglesia y de la sociedad civil, comprometidos con iniciativas para la construcción de la paz; tomar ventaja de nuestra presencia en muchas áreas, proporcionando información sobre lo que está sucediendo en la región, a través de la documentación de historias de eventos reales, y difundiendo esta información a través de nuestra red dominicana en todos sus niveles; y proporcionar formación a los dominicos sobre construcción de la paz para que puedan desempeñar un papel más efectivo en la región.

Las siguientes decisiones fueron tomadas para asegurar que el proceso sea continuado en el futuro:

1. Se debe establecer una estructura de coordinación.

    a. Fr. Emmanuel Ntakarutimana, de Burundi, fue elegido por unanimidad para ser presidir la coordinación de los dominicos para la justicia y la paz en la región de los Grandes Lagos. Esta elección fue confirmada por los superiores y coordinadores dominicos presentes (frailes, hermanas y laicos) y aceptada por Fr. Ntakarutimana.

    b. Se elegirá a un coordinador/a para cada país, el cual establecerá a su vez un equipo que constará de un fraile, una hermana dominica, un/a laico/a dominico/a y un/a joven dominico/a.

2. Se llamará tan pronto como sea posible a una reunión de estos coordinadores para definir una visión y metodología claras, así como un plan de acción para implementar dicha visión.

3. El coordinador iniciará un proceso de mapeo de aquello que debe hacerse concretamente: internamente entre los dominicos de la región, y externamente entre los potenciales asociados en la región.

En medio de esta triste situación de guerra y conflicto perpetuos, los participantes dejaron la reunión con un sentido de que, como dominicos unidos, podemos contribuir para ofrecer una nueva esperanza a la región.

 

(31 de agosto de 2015)