Uniéndonos... Un nuevo inicio

Imagen: 
Cuerpo: 

Hna. Rose Mary Kinne, OP

Mi país, Australia ratificó recientemente la ” Declaración de las Naciones Unidas” sobre los Derechos de las Poblaciones Indígenas. Fuimos uno de los últimos países que concordó con ella. Fray Montesinos y Las Casas se alegrarían, así como muchos entre nosotros. Por fin estamos reconociendo oficialmente que las poblaciones Indígenas tienen los mismos derechos que tenemos nosotros, con algunos derechos adicionales por ser las Primeras Poblaciones del territorio que les fue en gran parte quitado con la fuerza.

Las naciones del mundo se demoraron 300 años en reconocer oficialmente que todos somos seres humanos, pero esta verdad está requiriendo mucho más tiempo para que se reconozca y se viva. Como hermana Dominica, mi predicación ha tomado dos formas principales: investigar los antecedentes históricos y la verdad con respecto a la situación de las poblaciones aborígenes en Australia y averiguar de los amigos aborígenes cómo este pasado está afectando sus vidas y las de sus familias, hoy en día. Actualmente, tenemos leyes que violan los derechos de los aborígenes en el territorio del norte – creadas con buenas intenciones pero profundamente defectuosas.

En Australia, de acuerdo con la política gubernamental, se llevaban los niños aborígenes de sus familias. Esto se hizo en varias formas desde el comienzo del colonialismo en 1788 hasta 1900. No requería el consentimiento de los padres. Se utilizaba el Darwinismo Social para justificar la superioridad de la “raza Blanca” y el objetivo político era el de la asimilación a la corriente principal, sin considerar las consecuencias en las familias indígenas. Se calcula que más de 5.000 niños Aborígenes fueron removidos de sus familias en Nuevo Gales del Sur entre 1893 y 1969.

Uno de ellos era mi amiga, Marie Melito. En los años que siguieron, Marie intentó encontrar a su familia aborigen. Ya que la mayor parte de los australianos no tenían idea del alcance de la usurpación de los niños, formamos un equipo para visitar a las escuelas, grupos parroquiales y reuniones de reconciliación. Yo presentaba los antecedentes históricos; Marie hablaba de su experiencia como miembro de la “Generación robada”. Éramos parte de una red de personas que trabajaban para la justicia de las poblaciones Indígenas. Una masa critica por fin llevó a una encuesta del gobierno “Traerlos a casa” en 1997. Desde ese entonces, Marie ha trabajado con varios grupos de apoyo para la “Generación Robada”

Nuestro Primer Ministro presentó su disculpa oficial solamente en Febrero de 2008. Marie aceptó la invitación a estar presente en Canberra para escuchar: ‘Hoy, honramos las personas Indígenas de esta tierra, la cultura más antigua que aún existe en la historia humana. Pedimos disculpas por las leyes y las políticas de los gobiernos pasados y por la usurpación de los niños’. Según sus palabras, ‘La voz estaba llena de sinceridad y nació una esperanza para el futuro.’ Durante la transmisión de las disculpas yo estaba en el Ministerio Aborigen Católico en Sydney Occidental y la vi con un grupo de abuelas, adolescentes y niños – los niños silenciosos, las abuelas lloraban. Sin embargo, como dijo Marie, ‘La Intervención (en el Territorio del Norte) sigue ocurriendo, y están desplazando a nuestra gente de sus territorios… los Aborígenes se sienten muy desilusionados’. Pero tienen esperanza. Marie es una artista y nuestra comunidad aprecia la pintura que nos dio para marcar el milenio y nuestra asociación a favor de la verdad.

La Predicación es ser “Buena Noticia” para las personas que Dios nos manda, como amigos y socios en ministerio o misión, utilizando nuestras capacidades en las investigaciones, escritura y conversaciones. Los ‘opresores’ en Australia a menudo no saben que no están tratando a los “otros” con respeto. Nos conectamos con varios grupos, compartimos informaciones y amistades y acciones a favor de la justicia. Tenemos un pequeño centro de Justicia, Paz y Cuidado de la Creación, en Las Casas, para trabajar mejor en red con los otros. ¿Cúan eficiente es nuestra predicación? Es difícil saberlo. Inspiradas por el Evangelio y nuestros antepasados Dominicos, confiamos en que el Espíritu trabaje a través de nuestros esfuerzos.