X ENCUENTRO DE LA FRATERNIDAD SACERDOTAL DE SANTO DOMINGO DE ESPAÑA

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entre el 1 y el 5 de julio
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    El 800 aniversario de la Fundación por parte de Santo Domingo del primer convento de Dominicos en España y el Año Jubilar Teresiano, fueron el marco de referencia del décimo encuentro de la Fraternidad Sacerdotal de Santo Domingo de España. Tuvo lugar en el convento de Santo Tomás de Avila, lugar de gran belleza y significado pues en él Santa Teresa encontró a sus mejores consejeros y confesores. Además, este convento pertenece a la Provincia Dominicana de Nuestra Señora del Rosario, que está consagrada a la Misión Evangelizadora en Oriente. Avila está cerca de la emblemática ciudad de Segovia donde Santo Domingo estableció, en 1218, la primera comunidad de frailes de la Orden de Predicadores después de unas jornadas de oración contemplativa y penitencial.

            El Encuentro tuvo lugar entre el 1 y el 5 de julio. Participaron los sacerdotes seculares que integran la Fraternidad, más el fraile dominico presbítero promotor de la misma, y dos sacerdotes seculares que estaban interesados en conocer la Fraternidad y que, de hecho, hicieron su ingreso con el rito de la vestición del hábito de Santo Domingo.

            La oración, la formación permanente, el diálogo sobre la misión que cada uno desarrolla, la escucha mutua y el fomento de una alegre amistad evangélica, fueron los elementos característicos de este Encuentro, como lo es en todos los que hasta ahora se han celebrado, desde que nació la Fraternidad en el año 2016.

            Respecto a la formación permanente hubo dos clves complementarias: una reflexión acerca del perfil del sacerdote secular especialmente consagrado, poniendo en diálogo los talantes y modelos de presbítero representados por Santo Domingo de Guzmán (aspecto este poco conocido y estudiado) y por San Juan de Avila; y una reflexión sobre la relación entre Santa Teresa de Jesús y la Orden de Predicadores.

Se logró dibujar una serie de pinceladas que ayudan a configurar el perfil humano y apostólico del Sacerdote Secular Dominico, en este momento histórico y para este momento de la Iglesia. Grosso modo, esos rasgos son: signo e icono del amor salvífico de Dios al servicio de comunidades cristianas concretas; hombre-pastor, configurado con Jesucristo; constructor de una fraternidad real de amistad, confianza, madurez, libertad y participación corresponsable; persona en búsqueda y apertura a la novedad de Dios, que toma en serio la Encarnación y comunica una inteligencia de lo que somos; orante-contemplativo que predica, agradecido, la Gracia de Dios con una espiritualidad de comunión.

            El día 3, martes, pudimos celebrar una hermosa Eucaristía en la primitiva capilla del Convento de San José de Avila, primera fundación teresiana.

            También pudimos escuchar el testimonio intenso, emocionante y emocionado hasta las lágrimas, del P. Carlos Linera, Prior del Convento de Santo Tomás de Avila y misionero en China, durante más de 40 años. Aprendimos de El que la Misión ha de tomar como referencia no prescindible a Jesucristo y que, si realmente somos Predicadores de la Gracia, hemos de percatarnos de que el testimonio de la presencia en las diferentes realidades o ámbitos es el inicio de la acción del Espíritu Santo. La Misión es, realmente, una dinámica de la Gracia.

            La visita a la ciudad de Segovia, el día 4, estuvo marcada por dos lugares: La tumba de San Juan de la Cruz y la visita a la Cueva de Santo Domingo. La oración junto a San Juan de la Cruz precedió a un momento muy bonito y emocionante allí donde Santo Domingo pernoctó y oró en su visita a la ciudad de Segovia para fundar una comunidad de predicadores. En ese rincón, muy desconocido para la mayoría de la gente, bajo la mole del antiguo convento de Santa Cruz, ahora Universidad, se guarda, como un tesoro, un jardín de paz a la entrada de una antigua cueva, ahora bellamente adornada y cuidada con mimo. Allí se celebró el rito de vestición, con el cual dio comienzo el noviciado de dos sacerdotes que solicitaron formar parte de la Fraternidad Sacerdotal de Santo Domingo de España: D. Juan Jacinto del Castillo, de la diócesis de Asidonia-Jerez y D. Juan Antonio Martín, de la diócesis de Cádiz. La Eucaristía, prevista en el Monasterio de las Dominicas, no pudo celebrarse por problemas con los horarios, pero sí las visitamos como corresponde y según es nuestra costumbre.

 

Cronista: Juan José Llamedo González (OP, Fraternidad Sacerdotal de Santo Domingo)

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