| C a p i t u l o G e n e r a l | B o l o n i a '9 8 |
| Orden de Predicadores |
En Cuanto a la Relación de los Frailes de la Orden con la Mujer
Instamos al Capítulo General de 1998 en Bolonia a abordar el asunto de la relación de los frailes a las mujeres en el Orden, en la iglesia, y en sociedad. La enseñanza de Gaudium et Spes: "...cualquier forma de discriminación a derechos básicos personales en base a sexo, raza, color, condición social, lengua o religión, debe de ser restringido y erradicado como incompatible con los designios de Dios" (§29) ha pasado a ser mas urgente en los años siguientes al Concilio. El Capitulo General Dominico provee una ocasión privilegiada para abordar, problemas y posibilidades dentro del contexto de un carisma compartido y reciprocidad de perspectivas de miembros varones y mujeres de la Orden. Como hombres estamos llamados a escuchar y aprender de las mujeres, de nuestras hermanas en la Orden y de las otras mujeres con quien nos asociamos en la nuestra vida y ministerio.
La Orden es una rica totalidad cuya salud y vigor dependen de la solidaridad de todos sus miembros participantes. Somos retados a apropiar el carisma de Domingo a la luz de una nueva era y nuevas necesidades pastorales a manera de expresar los trabajos de evangelización, ministerio teológico, servicio pastoral, tradición contemplativa, y espiritualidad de la Orden en un mundo contemporáneo. Debemos examinar los asuntos relacionados a las realidades cambiantes de la mujer y proponer acciones que responden a las necesidades y posibilidades que vemos.
2. Desde el principio, la Orden Dominicana a incluido mujeres y hombres a la "santa predica", la cual comprendía su misión y su vida. La predicación de Jesús fue una síntesis sacramental de su palabra, sus hechos y su persona. Para Domingo, la idea de "vita apostolica" era una síntesis similar. Entonces para todos los dominicos este sentido completo del testimonio, es esencial para entender nuestro ministerio. Recordamos que Domingo primero estableció el monasterio de monjas en Prouille y luego reunió a los frailes de la Orden en Toulouse. La combinación del ministerio apostólico de los frailes predicadores y la vida contemplativa en el claustro de las monjas fue la primera valiente misión de la Orden en respuesta a la herejía Albigense
En el desarrollo de la tradición viviente de la Orden, congregaciones activas de mujeres dominicas y otros laicos bautizados que comparten en el carisma de la Orden, han expresado la misión de la Orden en nuevas formas apostólicas. Juntos estas diversas ramas de la Orden ahora forman una familia Dominicana (un termino hoy idéntico con el de Orden).
En los últimos años la Orden a reconocido que la predicación del evangelio incluye actuar en nombre de la justicia, la paz y la integridad de la creación como un elemento constitutivo de su integridad. La iglesia no puede proclamar a otros la justicia que no se esfuerza en encarnar.
Por estas razones, la misión de predicar hoy en día el Evangelio nos impele a abordar en palabra y de hecho toda forma de injusticia que compromete el Evangelio que proclamamos, sea la injusticia que existe en el mundo, la iglesia o la Orden.
3. A medida que nos acercamos al Capítulo General de la Orden, reconocemos la dimensión mundial del ministerio Dominico. De todas partes del mundo traemos experiencias condicionadas por la cultura, que en muchos aspectos es diversa. Sin embargo hay ciertas semejanzas que tejen nuestras experiencias variadas al considerar la situación de la mujer en el mundo.
Nuestra perspectiva es y debe de ser mundial (global), una en que vemos asuntos relacionados a las mujeres como evidentes, en una variedad de marcos culturales por todo el mundo. En las variadas culturas de los lugares de nuestros ministerios hemos visto el trabajo de la mujer devaluado y sub-compensado; su contribución al bienestar económico de sociedades explotado; sus hijos desnutridos y físicamente dañados; su valor como personas negado por el aborto selectivo; su humanidad violada por la prostitución por industrias de interés turístico; su dignidad fundamental humana negada por prejuicios no examinados, practicas culturales arcaicas, y la manifiesta violencia doméstica y social. Hay sin embargo distintos niveles de conciencia y preocupación entre las diversas culturas y medios socioeconómicos.
Los asuntos críticos que afronta la mujer mundialmente hacen un llamado a hacer conciencia y dar respuesta desde una Orden que reclama la Verdad como su lema y la predicación del Evangelio como su carisma reclama que abordemos valiente y honestamente estos males tan difundidos. Cada uno de nosotros puede dirigirse a las maneras en que ve ofendida la dignidad de la mujer, su subordinación en sistemas de dominación, el empobrecimiento y explotación económica de la mujer (junto con sus hijos), como contrario a la predicación del Evangelio que reclamamos como nuestro papel profético como una Orden de Predicadores.
4. Por todo el mundo hay iniciativas y proyectos que dan testimonio a un nuevo tiempo en la Orden. En Ucrania, en Canadá angloparlante, en Norte y Latino América, hombres y mujeres dominicos establecen o restablecen la Orden juntos. Equipos de predicadores itinerantes de mujeres y hombres dan retiros y misiones. Mujeres dominicas colaboran en la vida intelectual de la Orden como miembros de facultades en el Angelicum y en el "Aquinas Institute" al igual que en muchas otras facultades teológicas. En muchos países hay días de estudio y reflexión de toda la familia dominicana. Algunas monjas en España han pedido participar en la elección del Maestro. Mujeres sirven como parte de comisiones regionales y promotoras de justicia y paz.
El carisma de la Orden florece en formas de vida tradicionales y nuevas. Hay nuevas organizaciones como la Internacional de Hermanas Dominicas, y la Internacional de Jóvenes Dominicos. Dominicos asociados están en contacto con congregaciones de hermanas. Hay "familiaris" de monasterios dominicos así tanto como colaboradores laicos en ministerios dominicos. Capítulos de laicos dominicos florecen internacionalmente y grupos de Dominicos organizados por profesión, en la tradición de cofradías, también manifiestan el carisma de la Orden. En algunos proyectos, los frailes responden a iniciativas de sus hermanas, mientras que en otros casos lo contrario es cierto. Frecuentemente son proyectos conjuntos.
Mientras que los carismas de Domingo dan fruto en una asombrosa diversidad cultural, ministerios y modos de vida, el poder de un testimonio conjunto de la igualdad radical y solidaridad de todos los creyentes puede ser disminuido o disipado por factores diversos. Clericalismo, sexismo y elitismo pueden sofocar a la "santa predicación". Algunos dominicos aun retienen el uso del termino "Orden" exclusivamente para los frailes. Las estructuras de la Orden y las relaciones entre y en medio de las varias entidades no están claras. A veces, hay falta de confianza, malos entendidos o mala comunicación. Las oportunidades de educación y opciones de vida disponibles a la mujer, aun a las dominicas, varía considerablemente entre las culturas. Cual es el llamado hoy a nuestra propia conversión y predicación profética?
a) El Capitulo General deberá reexaminar la Constituciones Fundamentales de la Orden de Predicadores para asegurarse que ella incluye a todos los miembros de la Familia Dominicana en toda la diversidad de las distintas partes de la orden en relación a la "Santa Predicación".
b) El Capítulo deberá examinar si la terminología de las Constituciones Fundamentales asegura la inclusión apropiada de congregaciones de mujeres religiosas activas, miembros asociados a congregaciones dominicas, laicos afiliados a varias provincias y congregaciones, colaboradores en los ministerios dominicos, "familiaris" de conventos dominicos y monasterios, junto con el laicado dominicano quienes están bajo la dirección de Provincias pertenecientes a la Orden.
c) El Capitulo deberá iniciar un proceso consultivo con los representantes de las entidades mencionadas anteriormente para proponer cambios apropiados en la estructura constitucional de la Orden de Predicadores al Capítulo General del 2002. Estos cambios reconocerían las incontables maneras en que el carisma dominico encuentra su expresión.
El Capitulo General dela Orden de 1998 es un oportuno momento de promover
el dialogo con las mujeres de la Orden de Predicadores por amor al testimonio
de la realidad de nuestro carisma compartido. Solo trabajando juntos podemos
abordar, como la Orden puede dar testimonio mas completo del reino de Dios
que predicamos. Un paso en esta dirección podría ser para
el Capitulo General de expresar su arrepentimiento por las veces en el pasado
que la Orden a fallado en reconocer la dignidad de la mujer y la fructuocidad
de las labores apostólicas de mujeres en la iglesia y el mundo, y
comprometerse a trabajar contra el sexismo y clericalismo en la Orden, en
la iglesia, y en el mundo. El último Capítulo General del
segundo milenio es un momento oportuno y favorable de celebrar la diversidad
e integridad de una Orden cuyos miembros incluye a hombres y mujeres en
todos los distintos estados de vida cristiana.
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