as
Actas del Capítulo General de Providence, el
año pasado, dicen en su nº 100 : Asistimos
hoy a una multiplicación de nuevas corrientes
y grupos espirituales que expresan, simultáneamente,
formas de resistencia y de miedo, una verdadera sed
espiritual y la penetración, en la esfera de
lo religioso, de los valores de la globalización
liberal. Nuestra Orden nació en un período
de mutación que se caracterizaba, entre otras
cosas, por la multiplicación de grupos religiosos
en el seno o en las fronteras de la Iglesia .
Querría
esbozar rápidamente el marco de este nuevo paisaje
religioso que se presenta hoy en Europa, para extraer
de él, a través de la experiencia, algunas
llamadas a la evangelización y a la pastoral.
Comenzaré
en primer lugar describiendo lo que emerge, lo que se
vé de este importante iceberg que constituye
la nueva religiosidad, a saber, el surgimiento de nuevos
movimientos religiosos y sectas.
En
una segunda parte, estudiaremos más ampliamente
el actual retorno de la búsqueda espiritual y
de la mística -especialmente a través
de la vía gnóstica- fuera del cristianismo.
En
una tercera parte ampliaremos nuestras constataciones
al conjunto de las espiritualidades y religiones fuera
de nuestras fronteras (¿), proponiendo humildemente
algunas orientaciones para la evangelización.
1.
La nueva religiosidad en Europa. Sectas y Nuevos Movimientos
Religiosos
El paisaje sectario es sensiblemente idéntico
en el conjunto de toda Europa. La multiplicación
de grupos (entre 350 y 400) continúa en todos
los sectores, alimentada a la vez por una falta de cultura
religiosa cada vez más grande y por la imantación
que ejercen las místicas orientales, por las
búsquedas espirituales en torno a la Nueva Era
(New Age), por las nuevas terapias o psicotécnicas
erigidas en religiones de substitución. Vemos
surgir así una multitud de grupúsculos
pseudo-religiosos alrededor de un líder (gurú,
profesor, pastor, maestro, etc.). Sin embargo, en estos
grupos que surgen, las fronteras entre aquellos que
son sanos y los que se desvían peligrosamente
son muy fluctuantes. Cada año, en Francia, se
cuentan por ejemplo en el "Journal Officiel"
más de 1000 declaraciones de nuevos grupos espiritualistas.
1.1.
Evolucion general
Los grupos que se fundan sobre la Biblia, de confesión
cristiana o no, se encuentran estacionarios o en baja.
Por primera vez las tasas de crecimiento de los Testigos
de Jehováh en Europa es negativa, con un Proclamador
para 300 a 500 habitantes : en Portugal e Italia, 0%
; en Alemania, Austria, Polonia, Inglaterra, España,
- 1% ; en Francia, -3% (en 1988, + 7%). Los Mormones
son alrededor de 25.000 en Francia.
Los
grupos corrientemente calificados como "nuevas
sectas" (AUCM de S. M. Moon, Asociación
Internacional para la conciencia de Krishna, etc.) se
encuentran estacionarios (menos de 500 adherentes o
simpatizantes en Francia) o en franca regresión,
como los Niños de Dios ("La Familia").
La Cientología es una excepción, continuando
con un crecimiento muy activo.
El
conjunto de movimientos que hasta hace poco alertaron
la opinión por su práctica de la manipulación
mental, por la dislocación de familias, por el
acaparamiento de los bienes materiales de sus adeptos
y por el reclutamiento en la calle, en medios marginales,
se han hecho hoy mas discretos, habiendo sido presionados
por las acciones convergentes de las asociaciones de
familias, del fisco y de la justicia. Ahora prefieren
reclutar entre las clases altas, y las profesiones liberales,
proponiendo un cóctel de nuevas espiritualidades
(tomadas a menudo de oriente) y de psicotécnicas
que harían presuntamente del hombre un ser eficaz,
un "ganador" que triunfa en todo lo que se
propone. Estos grupos se han hecho entonces más
discretos y reclutan bajo la cubierta de asociaciones
culturales, educativas, anti-drogas...
La
multiplicación de psicotécnicas y de movimientos
de desarrollo del potencial humano, junto a métodos
de meditación y de exploración de la conciencia
traduce particularmente la necesidad de interioridad,
de tener buenas relaciones con lo que nos rodea, de
"sentirse bien" en su propio cuerpo, en su
espíritu, en su sexualidad. Lo mismo pasa con
las llamadas medicinas "suaves", "alternativas",
a través de las cuales se buscan a la vez la
salud y la salvación.
Tales
grupos sirven a veces de "religiones-sustituto"
a numerosas personas en búsqueda que no se sienten
muy bien en medio de una sociedad impregnada de racionalismo
y marcada por primado de la técnica. Psicotécnicas
y nuevas terapias representan entonces en nuestros dias
un filón financiero de importancia. Y esto es
muy importante para mucha gente que instrumentaliza
tales terapias en sectas, las cuales producen luego
cuantiosos ingresos (cf. la Cientología, IHUERI,
etc.).
Es
de notar también el éxito de los nuevos
movimientos que germinan en torno al oriente (centros
Zen y de Yoga, monasterios budistas -sobre todo tibetanos-,
técnicas de meditación tales como la Meditación
trascendental). Pero aquí ya no estamos en el
dominio preciso de las sectas. Este éxito muestra
principalmente que el cristianismo no es el único
polo al cual se orienta la búsqueda espiritual.
Las
personas que se encuentran en búsqueda fuera
de la Iglesia son a menudo, en su conjunto, de un alto
nivel social e intelectual, excepción hecha de
los emigrantes, para quienes la pertenencia a una secta
refuerza asimismo la marginalización social.
1.2.
Los grupos ligados al esoterismo y al ocultismo
Esta
selva en expansión desafía toda clasificación
:
-
Los grupos : Teosofía, Fraternidad blanca universal,
Graal, Nueva Acrópolis, Arcanos, Rosacruces,
Órdenes pseudo-templarias.
-
Las prácticas : adquisiciones de "poderes",
ritos de iniciación, astrología, espiritismo,
etc.
Las creencias : la Tradición primordial como
lugar de revelación, la conciencia como vía
de salvación, la reencarnación, la imninente
llegada de una religión cósmica de la
que tales grupos se consideran los precursores.
La
multiplicación de estas propuestas parece responder,
entre otras cosas, a :
Una necesidad religiosa nacida del temor del futuro
y de la inquietud sobre el más allá (un
22% de los europeos creen en la reencarnación,
muchos se interesan en la "vida después
de la vida", en las experiencias cercanas a la
muerte y en la comunicación con "la otra
orilla").
Una
necesidad de seguridad afectiva y espiritual que se
satisface con la adquisición de un saber iniciático
transmitido desde un pasado y que procura una salvación
individual fundada sobre el conocimiento.
Un
gusto por lo irracional, lo insólito, lo misterioso
(desde la parapsicología, que ha llegado a ser
una especie de "religión-sustituto",
hasta los grupos religiosos fundados sobre la creencia
en los extraterrestres).
La
búsqueda de una sabiduría más que
de una religión : muchos desean ser "espirituales"
("en búsqueda") más que "religiosos"
(miembros de una religión constituída).
Así, en vez de hablar de "vuelta a lo religioso",
deberíamos hablar mas bien de "advenimiento
de nuevas espiritualidades".
Tales
brotes revelan asimismo un analfabetismo religioso en
aumento, junto a una bulimia primaria de calor humano
y espiritual a cualquier precio. Numerosos cristianos
practican la "doble pertenencia". Esto constituye
una llamada a las Iglesias para brindar, en primer lugar,
una formación que acepte partir de las necesidades
y preguntas de la gente tal como ellos las formulan
y, en segundo lugar, para redescubrir la gran tradición
de la Iglesia y su práctica mística.
1.3.
Cinco grandes conjuntos religiosos que realmente plantean
problema
Los
grupos que realmente plantean problema a la Iglesia,
pues la cuestionan directamente sobre puntos esenciales
de su practica, son :
Los Testigos de Jehová, por su predicación,
su vida comunitaria, su presencia en los hogares jóvenes,
el tiempo consagrado al estudio de la biblia.
Los
Evangélicos o "Evangelistas", por su
kerygma, su estilo de vida y de oración.
Los
movimientos orientales, por su conocimiento y su práctica
de la mística cristiana, y por la existencia
de maestros espirituales localizables.
La
microcultura esotérica, expandida en los medios
de comunicación, porque crea en muchas personas
condiciones de una adhesión ulterior a movimientos
constituídos, y en los cristianos, incluso practicantes,
desestructura la fe al desconectarla de sus elementos
vitales.
El
desarrollo de nuevas espiritualidades fuera de la Iglesia,
que nos invita a hacer un fino discernimiento.
El
fenómeno sectario, nacido en la coyuntura de
la doble crisis de las Iglesias y de las sociedades,
representa un verdadero "desafío pastoral"
(Documento de Roma, 1986).
1.4. La llegada de la Nueva Era (New Age)
La Nueva Era no es una secta, como se oye decir con
lijereza, sino que representa el terreno sobre el que
hoy nacen cierto número de nuevos movimientos
religiosos.
La
idea esencial que maneja la Nueva Era es que la humanidad
está entrando en una nueva edad de toma de conciencia
espiritual y planetaria, de armonía y de luz,
marcada por profundas mutaciones psíquicas. Particularmente,
ella vería en esta nueva edad la segunda llegada
de Cristo, cuya "energía" ya estaría
obrando entre nosotros, en el corazón de las
múltiples búsquedas espirituales y grupos
religiosos característicos de nuestra época.
La
Nueva era es un conjunto de prácticas aparentemente
heteróclitas, unificadas sin embargo por una
visión de humanización total, espiritual
y ecológica. Tal visión se emparenta con
el esoterismo y el ocultismo, siendo sus temas muy parecidos
: espera de una nueva época del mundo, anunciada
por la ley de los ciclos cósmicos; reencarnación
y ley del karma; naturaleza divina de la conciencia
interior, considerada como una chispa de lo divino-cósmico;
concepción del hombre que deja un gran lugar
al cuerpo sutil, etéreo, astral; concepción
del mundo que incluye la presencia de ángeles
y espíritus.
La
Nueva era se presenta entonces ex profeso como una utopía
bastante imprecisa con el fin de que cada uno pueda
proyectar en ella sus propias aspiraciones religiosas.
La Nueva era representa así un challenge, es
decir, un desafío importante para el cristianismo
en los próximos años. No en lo que concierne
algunas de sus técnicas, que poseen cierta autenticidad
y valor propio (como la meditación oriental,
medicina naturalista, psicología dinámica,
protección del medioambiante), sino más
bien por uno de sus propósitos explícitos
: proponer la supra-religión mundial de la Era
de Acuario, que desplazaría la Era de Piscis
que está acabando, empujándola poco a
poco para acelerar su caída.
Los
Movimientos son muchos y los personajes se presentan
como los nuevos mesías del segundo advenimiento
de Cristo : tanto en la Teosofía, pasando por
los "Pioneros de la Nueva Era" del reverendo
Moon, como en Ishvara, Maitreya, Hamsah Manarah, es
dificil separar el buen grano del malo. Lo mismo pasa
con los múltiples grupos de "nuevas terapias"
y de "desarrollo del potencial humano".
Es
de notar que la aparición a escala planetaria
de una sensibilidad religiosa pagana, que podría
ser calificada como "nueva religión mundial",
es uno de los rasgos característicos de este
fin de siglo. Tal tipo de sensibilidad religiosa reviste
además muchos aspectos de la sempiterna gnosis.
Ya volveremos más adelante sobre este tema.
1.5.
El enfoque específico de la Iglesia sobre las
nuevas sectas y movimientos religiosos
A
diferencia de la perspectiva de las ciencias humanas,
de las instancias civiles y jurídicas y de las
asociaciones de defensa, que posee cada una su competencia
propia e indispensable, el punto de vista de la Iglesia
es bien específico : su perspectiva es de orden
pastoral.
Tal
enfoque se caracteriza por :
La preocupación de la evangelización de
las personas y de los grupos, de brindar una ayuda específica
a aquellos que son afectados más directamente,
de acompañar pastoralmente a los fieles.
Un
discernimiento entre lo sano y lo patológico,
lo cristiano y lo pagano.
Un
"desciframiento" de orden teológico
de éstos signos de los tiempos.
Una
búsqueda de diálogo interreligioso en
la medida en que éste no es manipulado.
Una
reflexion doctrinal, en especial sobre la Revelación,
las Vías de salvación, la persona de Jesús
Salvador, el ecumenismo, la lectura de la Biblia, la
conversión, la libertad religiosa...
Una
gran preocupación por la educación de
los cristianos, y sobre todo por la formación
bíblica.
En
conclusión : para una ecología espiritual
Finalizando esta parte, propongo dos consideraciones
de conjunto :
Las sectas, hoy, no representan sino la punta emergente
de un iceberg y el elemento revelador de un conjunto
infinitamente más grande : la "nueva religiosidad",
una especie de microcultura de gran espectro, donde
encontramos a la vez el buen grano y la cizaña,
lo admirable y lo inaceptable. Una cultura entonces
a evangelizar y que, por ende, primeramente hay que
conocer.
Este
anárquico retorno de las formas primarias de
inquietud religiosa es un "signo de los tiempos"
que interroga la sociedad y las Iglesias. Ahogada, reprimida,
la religión vuelve al galope. Pero a veces de
una manera lamentablemente paródica. Y esta selva
multiforme de doctrinas consume más oxígeno
espiritual del que produce. Haría falta entonces
tomar en serio el retorno de lo religioso, del paganismo
y de la gnosis, y al mismo tiempo tener en cuenta los
síntomas característicos de nuestra época,
haciendo una profunda limpieza de sus poluciones, de
sus manifestaciones enfermizas. Y éste es un
trabajo de ecología espiritual.
La
espiritualidad y la mística, hoy de retorno
2.1.
El retorno de lo espiritual...
La espiritualidad está de vuelta, especialmente
bajo la forma de una búsqueda de sabiduría
y de sentido. Es un fenómeno de sociedad bastante
reciente pero crea un nuevo paisaje religioso que se
instala con la intención de perdurar. Tal fenómeno
permite comprender mejor nuestra época, caracterizada
por un retorno vigoroso de los cuestionamientos metafísicos
: ¿de donde venimos? ¿hacia dónde
vamos? ¿qué bornes nos permitirán
balizar nuestra existencia? El fracaso de los grandes
sistemas ideológicos, la insatisfacción
ligada al materialismo cotidiano, cierto vacío
dejado por las instituciones políticas, incapaces
de dar razones de actuar y de esperar y la ausencia
de consenso sobre las grandes cuestiones éticas
han cavado un foso en el corazón del hombre del
siglo XXI, abriendo al mismo tiempo un espacio para
la búsqueda espiritual e incluso mística.
En
este foso ha caído lo mejor y lo peor. Lo peor
: los integrismos, los fundamentalismos, las espiritualidades
de pacotilla y las sectas de todo género. Lo
mejor : junto a la vuelta de lo sagrado encontramos
el redescubrimiento del "espacio interior",
de las grandes Vías religiosas, de los textos
espirituales de Oriente y de Occidente (la Biblia, la
Baghavad Gita, la Nube del Desconocimiento, los escritos
sufíes). Prueba de ello es la creciente demanda
editorial en el dominio de la literatura religiosa y
espiritual, aunque la mística sea a veces objeto
de una instrumentalización mercantilista apoyada
en un mercado que se presta a este juego. He aquí
la constatación de un conocido editor especialista
en espiritualidad :
Hubo
un tiempo, no hace mucho, en el que hablar de espiritualidad
representaba una especie de incongruencia o incluso
de indecencia, levantando hasta sospechas en los espíritus
que se decían "evolucionados" . La
generación de Mayo del 68 (en Francia) parecía
haber tocado a muerto, anunciando la muerte de Dios
y haciendo definitivamente ridículo todo aquello
que pudiese parecerce de cerca o de lejos a la religión,
calificada como "opio del pueblo" o ilusión
neurótica. Mas en el espacio de una generación
todo parece haberse invertido... para mejor o para peor.
Lo peor, lo sabemos, es el retorno de cierta barbarie
que se presenta con rostro espiritual que tiene también
por nombre "integrismos", "fundamentalismos",
"sectas", "orden moral". Lo peor
es tambiés ese "cualquier cosa" : las
pseudo espiritualidades de pacotilla que nos sirven
en bandeja aquí y allá, esa "Nueva
Era" regida por los cánones tan mercantiles
de la moda y que nos prepara el advenimiento de un mundo
sin memor ia.
Pero
lo mejor también existe : es una suerte que podamos
por fin estudiar Eckhart, practicar el zen o el yoga
o releer la Biblia a la luz de la tradición rabínica,
sin pasar por un iluminado sospechoso o por un reaccionario
peligroso. Es una suerte que podamos, sin vergüenza,
alimentarnos de toda una literatura mística y
tan plural : cristiana, sufí, hasídica,
budista y védica. Los científicos osan
interrogarse públicamente sobre el origen y los
fines últimos, los filósofos se atreven
a volver la mirada hacia Oriente, los psicoanalistas
(y no solamente los partidarios de Jung) osan reflexionar
sobre el sentido de los textos sagrados... ¿Porqué
entonces pondríamos nosotros cara de asco delante
de este banquete del espíritu, donde los manjares
más exóticos se encuentran al lado de
aquellos alimentos de nuestras comarcas que nos son
más familiares?
...que sin embargo se encuentra fuera de las vías
"clásicas"
Tal aventura espiritual, que es para nosotros un novedoso
acontecimiento, no toma sin embargo las formas recibidas
de la espiritualidad "clásica", sino
que tiene lugar a menudo fuera del ámbito de
las grandes religiones (dejando quizás de lado
al budismo) y de sus dogmas, e incluso muchas veces
las rechaza en provecho de una libre búsqueda
que sigue su camino.
Y
esta aventura mística ya no es exclusivamente
religiosa. Revistiendo la forma de un descubrimiento
de sabiduría para nuestro tiempo, ésta
se hace laica. Ella se expresa en una búsqueda
de sentido más filosófico que religioso,
donde filósofos como Luc Ferry y André
Compte-Sponville, en Francia, se han hecho los portavoces
en su obra común La sagesse des Modernes, centrada
sobre la pregunta ¿Cómo la vida vale la
pena de ser vivida? :
¿Cómo vivir? Es la pregunta fundamental,
puesto que ella contiene todas las demás. Es
la cuestión de la "vida buena", como
decían los Griegos, es la cuestión de
la sabiduría. Los Antiguos tenían la suya,
que nosotros no podríamos simplemente reproducir.
¿Qué estamos buscando? Una espiritualidad
para nuestro tiempo, una sabiduría para los Modernos.
¿Cuál es nuestro problema? Puede ser sintetizado
en una sola pregunta : ¿Qué sabiduría
después de la religión y más allá
de la moral? Pues la religión es un asunto de
creencia privada y la moral es sobre todo negativa.
Esta última define las condiciones de la vida
común, y no el sentido o el precio de esta vida.
Se trata entonces de saber si la vida merece la pena
de ser vivida, y cómo. Ninguno de nosostros está
seguro de su respuesta. Pero estamos seguros de la pertinencia
de la pregunta.
Esta sabiduría humanista también se abre
paso a través de los nuevos intentos de refundación
de una moral laica basada en los valores democráticos
comunes al Occidente. O en la promoción de los
Derechos del Hombre que se erige en nuevo decálogo.
Y, siempre fuera del contexto de la religión,
las vías gnósticas propuestas por múltiples
movimientos en la órbita de la renovación
del Esoterismo occidental ofrecen caminos de sabiduría
à través de la "iluminación
interior". Ya volveremos sobre este tema.
Sentido
de lo Sagrado y Absoluto inmanente
La llamada a la trascendencia se juega aquí en
el registro de una mística de la inmanencia.
Ésta se funda sobre una aspiración a lo
sagrado que se despliega a partir del hombre mismo y
del misterio de su libertad, a través de una
reflexión profunda sobre el sentido de nuestra
acción y de nuestra presencia en el mundo. Tal
necesidad de lo sagrado es concebida entonces como una
función tan natural como el amor o el pensamiento,
que ligaría cada ser humano de una manera única
a un Absoluto, un Absoluto que lo sobrepasaría,
pero que al mismo tiempo estaría en él.
Y aquí cada uno haría su propio camino.
He aquí por qué, en esta perspectiva,
habría tantos caminos y re-ligiones que re-ligarían
al hombre con ese absoluto. Habría entonces tantos
caminos como hombres vivos y diferentes existen :
Creo
que los tiempos están maduros para reconocer
que la necesidad de lo sagrado se revela como una función
natural tan real como el amor, la cólera, la
percepción, la sensación o el pensamiento.
Se podría incluso decir que hay tantas religiones
como seres humanos existen. En efecto : cada ser tiene
su manera de religarse a aquello que lo sobrepasa, cada
ser negocia a su manera el absoluto que presiente, cada
ser reflexiona el misterio. Y cada ser es único.
"Religiosos" y "místicos"
La experiencia mística que se busca es entonces
una experiencia muy personal, subjetiva, ciertamente
de "sabor religioso", pero que dejaría
de lado la mediación de toda religión
que se presentase como el camino exclusivo de lo divino.
A lo sumo, en la perspectiva de una gnosis moderna,
se opondrá los "espirituales" (aquellos
que siguen un camino místico personal y libre)
a los "religiosos" (percibidos como alienados
en una estructura institucionalizada).
Al
mismo tiempo, muchos "nuevos espirituales"
buscan su propio Maestro interior (cf. Paulo Coelho),
desconectándose de la enseñanza doctrinal
de las grandes instituciones religiosas. Cabe añadir
que estas personas, sin embargo, devuelven el lustre
perdido tanto a la espiritualidad y a la mística
como a los grandes aspectos olvidados de la vida del
hombre. Pero lamentablemente éstos serían
vividos mas bien en un registro "del corazón"
y de la afectividad y no tanto en el "de la cabeza"
y de la razón.
Una
búsqueda espiritual de este estilo permitiría
al hombre reconcialiarse con su ser profundo y con los
demás, y al mismo tiempo podría llegar
a constituirse como una terapia.
La
aventura espiritual como exploración interior
Tal aventura se centrará sobre las profundidades
del yo, más allá de la agitación
efímera de lo cotidiano, y a través del
camino de la meditación occidental, pero también
por medio del zen, del yoga o del sufismo. O por la
simple exploración de la conciencia, gracias
a las técnicas de "desarrollo del potencial
humano" (de las psicotécnicas renovadas).
La conciencia será así identificada al
Absoluto como "chispa de lo divino en nosotros
mismos". Y aquí encontramos las instituciones
del esoterismo gnóstico y del hinduismo tradicional
: el hombre encontrará Dios haciendo una tarea
de profundización en él mismo. Dios será
entonces percibido como el Ser Cósmico, la Gran
Energía, la Vibración Universal, identificada
al yo en una visión occidentalizada del brahamán
hindú...
Y
la nebulosa esotérico-mística, que los
medios masivos de comunicación han globalizado
bajo la denominación de Nueva Era, precisará
incluso que el actual despertar y la convergencia de
experiencias místicas y de vías espirituales
que surgen por todos lados y en todo el mundo, es el
signo de que se está llevando a cabo un paso
decisivo en la historia de una humanidad marcada por
la toma de conciencia de muchos hombres y mujeres por
lo que se refiere a su potencial divino y "transpersonal".
¿Cuál
es la relación que el "retorno de la mística"
mantendrá con la política? Muchos opinan
que esto tendrá una incidencia en la transformación
de la sociedad. Pero esta transformación no vendría
de una revolución política o económica,
sino que surgiría casi naturalmente de una transformación
de la conciencia personal de cada individuo, dando nacimiento
a una nueva humanidad. Y, por qué no, a una nueva
"re-ligión" mundial, que "re-ligaría"
nuevamente los hombres entre ellos a través del
nexo de su renovación espiritual.
Estas
nuevas formas de espiritualidad se manifiestan en los
lugares más significativos de la búsqueda
existencial de sentido y de sabiduría : la exploración
de la conciencia y del más allá, la búsqueda
de nuevas formas de lo sagrado, las investigaciones
sobre lo irracional, el descubrimiento de las filosofías
de Oriente y de la del "Oriente que está
en nosotros", la búsqueda de salud holística
y de salvación, la nueva aproximación
a las grandes figuras de la mística tales como
el "Maestro Jesús". Hay que notar,
además, la renovación del interés
por las espiritualidades tradicionales que hoy pertenecen
plenamente a la memoria religiosa de Occidente : Budismo
e Hinduísmo, pero también Islamismo y
Judaísmo.
Nuevas
espiritualidades y tradición judeocristiana
La espiritualidad "clásica" había
sido vehiculizada hasta el dia de hoy por la tradición
judeocristiana, puesto que formaba parte de las más
antiguas raíces de la cultura occidental. Pero
he aquí que tal espiritualidad está siendo
cuestionada, ya que la búsqueda de cierta forma
de mística (a saber, la búsqueda de la
trascendencia dentro de la inmanencia) rompe con las
grandes religiones abrahámicas -Judaísmo,
Cristianismo, Islamismo- fundadas sobre la alteridad
de un Dios que hace Alianza con el hombre y habita ciertamente
en su corazón, pero que permanece sin embargo
como "Otro".
El
vigoroso retorno del neo-paganismo occidental europeo
y de su mística (siendo el paganismo una forma
religiosa específica, en constante antítesis
con las religiones bíblicas) resulta significativo.
Las
religiones abrahámicas no se quedan sin embargo
fuera del proceso de transformación de la espiritualidad
y de la mística. Puede notarse, en particular,
un vigoroso surgimiento de "movimientos de despertar"
: éste término técnico designa
las pulsiones profundas que animan periódicamente
a los grupos religiosos nacidos de la Reforma protestante
y que postulan la vuelta a los orígenes y a la
pureza del cristianismo primitivo. El Pentecostalismo,
dentro de la esfera protestante, se encuentra en pleno
desarrollo a nivel mundial. La Renovación Carismática
y las Nuevas Comunidades, dentro de la esfera católica,
expresan un nuevo tipo de enfoque místico, mucho
más personal, emocional y sensible, expuesto
al "soplo del Espíritu Santo". Igualmente,
tanto el Judaísmo como el Islam experimentan
despertares del mismo género : los maestros espirituales
del Hasidismo judío y del Sufismo islámico
son también reeditados, al mismo tiempo que autores
cristianos tales como los místicos rena!
nos o los Padres del desierto. La atracción que
ejercen los monasterios y los grandes centros de espiritualidad
es asimismo un elemento revelador de tal renovación.
Cuenta un periodista :
En
el monasterio de Bec-Hellouin (abadía Olivetana
de Normandía, al oeste de Francia) todos los
huéspedes conocen a ese benedictino de barba
de anacoreta tan lleno de humor que los recibe incansablemente.
Creed al monje hospedero : las cartas y los llamados
telefónicos no han sido nunca tan numerosos!
El hospedero constata : "Los pedidos de retiro
en estos últimos veinte años se han duplicado
o triplicado. El monasterio es magnífico, eso
se sabe, y muchos querrían aprovechar el silencio
y la belleza del sitio para reunirse sin asistir a los
oficios". El hospedero rechaza entonces cortésmente
tales demandas, pero, muy a menudo, los pedidos manifiestan
un verdadero deseo de redescubrir sus raíces
espirituales.
¿Hacia
un "reencantamiento del mundo"?
Tales carreras precipitadas hacia el alma, con sus desbordamientos
y búsquedas aquí y alla, esbozan un nuevo
paisaje religioso que es a la vez prolífico y
disperso. La proliferación un poco anárquica
de la mística en una modernidad que se dice "desencantada",
manifestaría así una nueva toma de conciencia
: ¿sería esto entonces el signo de una
especie de "reencantamiento" del mundo?
Lo
que pasa es que el retorno de la espiritualidad es indisociable
del agrietamiento de una sociedad en búsqueda
de un nuevo equilibrio. Lo "religioso" en
particular se encuentra diseminado en todos los sectores
de la actividad humana y social. Cada uno toma los fragmentos
dispersos de esa "creencia" desarreglada para
construir su propia casita espiritual. Al mismo tiempo,
y a pese a lo que decían los antiguos análisis
sociológicos, constatamos que secularización
no es sinónimo de irreligión. Pero el
surgimiento de místicas alternativas sigue situándose
en una "salida de la religión", como
dice Marcel Gauchet, característica de los fines
del siglo XX. No debemos, pues, equivocarnos de perspectiva
: tal retorno de la espiritualidad se inscribe sobre
un fondo de increencia que continúa siendo masiva;
y de una indiferencia cargada de desinterés por
los asuntos del hombre y de Dios, o por aquello que
tiene un sentido.
Sin
embargo, en medio de esta indiferencia, las preguntas
metafísicas esenciales continúan, en ciertas
ocasiones, a manifestarse como una búsqueda de
sentido. Del sentido de la vida y de la muerte, del
sufrimiento y del amor. Preguntas que no pueden ser
ignoradas alzando los hombros de forma autosuficiente.
Ahora bien, toda pregunta sobre el sentido encierra
en gérmen una pregunta religiosa. O mística.
Y en este contexto tiene a menudo su origen el redescubrimiento
de la espiritualidad para el hombre del siglo XXI. Y
éste es también un lugar original del
anuncio del Evangelio.
2.2. Un ejemplo : La vía gnóstica como
búsqueda de iluminación y de despertar
La gnosis, dice H.-Ch. Puech, es el hecho de un "yo"
en búsqueda de su "sí mismo"
real y divino. Es una experiencia mística de
realización de sí mismo, es decir, de
lo divino en sí mismo.
Ella
se plasma en una cantidad de grupos que extrae elementos
del mismo pozo esotérico-ocultista y de una tradición
paralela de Occidente : la Teosofía, la Antroposofía,
la Fraternidad blanca universal, el Movimiento del Graal,
la Orden martinista, los Rosacruces, Atlantis, Metanoia,
Pensar Nuevo, ciertos grupos de la Francmasonería
y varios más. La gnosis y la espiritualidad gnóstica
están a la moda, en el ambiente, "dans l’air
du temps". Y a tal punto que podemos preguntarnos
si, junto a las adhesiones claras y constatables, no
existiría una especie de gnosis diluída,
soft, que impregna los comportamientos y actitudes de
muchos de nuestros contemporáneos y que colorea
sus búsquedas espirituales.
¿Cuáles
serían entonces los grandes rasgos del enfoque
gnóstico?
Extraños
a un mundo que no satisface
Como trasfondo de estas espiritualidades aparece la
dificultad de aceptar el mundo tal como es. La presencia
del mal escandaliza, del mal bajo todas sus formas.
Tanto el causado por el mismo hombre (odio, violencia,
guerra), como el mal "natural" (sufrimiento,
enfermedad, muerte), que parece aún más
injusto puesto que golpea a seres inocentes (y por lo
tanto no responsables).
De
tal constatación siempre han surgido preguntas
cruciales : ¿Quién ha creado tal mundo?
¿de dónde viene y a dónde va? ¿porqué
está tan dañado? ¿quién
ha hecho eso? ¿es el resultado de una caída
original, de un sabotaje, de un enemigo? ¿y quién
puede dar respuesta a éstas preguntas?
Y
de este contexto nace el sentimiento de sentirse extraño
a un mundo que no puede ser la patria verdadera. Debe
entonces existir "otro sitio", "otro
lugar", y es este "otro lugar" que hay
que buscar.
Si
los gnósticos de los primeros siglos de la era
cristiana ya reaccionaban ante su mundo de esta manera,
no hay porqué extrañarse de que en estos
comienzos del siglo XXI, y ante el espectáculo
que ofrece la actualidad, mucha gente tenga ganas de
buscar una espiritualidad "en otro sitio"
:
En otro sitio que en las respuestas tradicionalmente
dadas.
En
otro sitio que en la militancia, como si la contribución
al mejoramiento de las cosas fuese ridícula e
ineficaz en relación a la amplitiud de los problemas.
En
otro sitio que en las religiones y espiritualidades
establecidas, y en particular fuera de las Iglesias,
como si sus palabras y sus prácticas apareciesen
como cada vez más alejadas con respecto a las
preguntas que se hacen los hombres y las mujeres de
hoy.
Y
de una manera general, en otro sitio que en los grandes
discursos y las grandes instituciones.
Se
buscan guías para conducir a la experiencia iluminante
El gnóstico "de siempre" está
en búsqueda de una respuesta que no deje lugar
a ninguna incertidumbre. No es posible quedarse entonces
simplemente en lo que le diga otro, confiando sin más
en su palabra. Sólo cuenta la experiencia personal,
aquella que produce una iluminación interior,
aquella que lo llevará a decir Ahora sé,
y no simplemente Creo. Y aquí, la gnosis es un
llamado a la interioridad de cada uno.
A
esta altura, el sujeto tiene necesidad de alguien que
sea capaz de indicarle la ruta y de trazarle el camino
a seguir; de alguien que pueda conducirlo hacia la experiencia
de la iluminación. El sujeto buscará entonces
a los "sabios", los "guías"
que saben, los que ya han seguido la ruta antes que
él. Éstos son para él el testimonio
vivo de que esta experiencia es posible y de que, al
mismo tiempo, serán capaces de indicarle las
etapas, los métodos y las técnicas. Y
de hecho la ayuda se detendrá aquí, pues
los "guías" no pueden hacer nada más
: cada uno se encuentra limitado a ser su propio salvador,
buscando su propio Maestro interior.
Se
ha oído hablar de supermercado de lo religioso
y de lo místico. Esto es verdad por lo que concierne
a la abundancia de los productos que se ofrecen, pero
también respecto a la manera en que son presentados
: expuestos simplemente delante de nuestros ojos como
mercancía sobre los estantes. Y es tarea de cada
uno prepararse un menú como mejor le convenga.
El
buscador se encuentra solo en su ruta. Esta imagen del
buscador solitario corresponde muy bien a la imagen
que muchos se hacen sobre el proceso espiritual, en
el cual no se sabrían sentir ligados por la pertenencia
a algún grupo o Iglesia. Y de hecho, se escucha
decir unánimemente : todos los caminos valen
lo mismo, puesto que todos conducen hacia un mismo fin.
En consecuencia, toda espiritualidad vale lo mismo,
toda espiritualidad da igual. El gnóstico las
acepta a todas, rechazando al mismo tiempo aquellas
que estén reguladas por alguna institución.
La
búsqueda de la chispa divina en las profundidades
del yo a través de la iluminación
Sin
embargo, para el gnóstico "de siempre"
no se trata tanto de buscar "en otro lado"
sino "dentro" de uno mismo, es decir, en lo
más profundo del ser interior. Para él,
la luz no puede venir de una palabra revelada, sino
solamente desde las profundidades del yo, que es donde
ella se oculta. Chispa divina que, una vez alcanzada,
es capaz de aportar la luz y la certeza definitiva a
aquel que está en búsqueda. Dicho de otra
manera, su larga búsqueda debe finalizar por
reconocerce en Dios, emanado de Dios, formando parte
del mismo ser de Dios, al igual que el Cosmos.
Esto
explicaría el corazón de la experiencia
gnóstica, concebida como iluminación interior
y no como conversión hacia Otro, como en las
místicas abrahámicas. Muchos son los que
se embarcan en algunas de estas múltiples vías,
dejando que sean las movilizadoras de sus existencias
: a veces en grupos como la Fraternidad blanca universal,
la Antroposofía, los Rosacruces. Pero aunque
haya una especie de cambio profundo en la persona, el
místico gnóstico no busca una conversión
sino la iluminación salvadora, y esto para escapar
a la angustia.
La
iluminación es también "conocimiento
total", considerado como infinitamente superior
a la fe y a la razón, lo que explica el estudio
de todas las tradiciones espirituales de la humanidad.
Respecto
a Jesús, en el caso de ser reconocido como maestro
de sabiduría y de espiritualidad, como "despertador"
poseedor de una personalidad carismática, no
es reconocido de ningún modo como Hijo de Dios.
Jesús no puede ser Salvador, puesto que la salvación
viene sólo del hombre, de su grado de conocimiento
y del nivel de "liberación" al que
haya llegado en y por su propio progreso espiritual.
La salvación no es una gracia sino un derecho
natural. La conversión de la que trata la mística
cristiana es secularizada en "retorno de la mirada
interior"; y la revelación del Verbo, según
el lenguaje teológico, en "despertar"
de la conciencia.
Llegar
a ser un "ser realizado"
La
"realización personal" : tal es el
objetivo de esta espiritualidad. Esto se expresa en
las palabras : paz, armonía, serenidad. ¿Cómo
llegar a alcanzarlas? Por medio de una iniciación.
Una iniciación cuyo objetivo es hacer de un ser
que posee en gérmen las capacidades requeridas,
un hombre "realizado" que haya adquirido el
conocimiento liberador. Y esto gracias a un trabajo
sobre sí mismo y a la recepción de una
influencia espiritual transmitida por los ritos de la
herencia tradicional.
3.
Interpelación a la Iglesia, para una evangelización
Discernimos
entonces hoy, en medio de los grandes desafíos
mundiales concerniendo al hombre y a su futuro, una
espera religiosa, espiritual (¿y también
mística?) que forma parte de la realidad social
y de la vida de la Iglesia. Esta espera es bastante
novedosa si se tienen en cuenta las previsiones comunmente
hechas y recibidas hace algunos años. Es una
situación nueva, pues el hombre que se aguardaba
para el fin del siglo debía ser un hombre increyente
y secularizado, mientras que en realidad ha surgido
otro, que casi no se esperaba : un hombre religioso
mas no cristiano. Y es a éste hombre a quien,
a causa de nuestra misión, tenemos que anunciar
el Evangelio. Y en su propia lengua. Porque si el Espíritu
Santo nos habla a veces a través de la increencia
(Pablo VI), él también nos habla indudablemente
a través de estas búsquedas, aunque estén
marcadas por el paganismo o la gnosis, formando una
especie de "nueva religiosidad". Podemos descubrir
a veces en estos nuevos Areópag!
os (Juan Pablo II) algo así como "pierres
d’attente" : piedras salientes de un edificio
que está a la espera de ser completado, piedras
a la espera del Evangelio, semillas del Verbo. Pero
sólo podremos hacerlo si escuchamos a sus miembros,
de cara a un discernimiento. Y a veces de cara a un
"exorcismo".
Se
trataría entonces de realizar una tarea pastoral
urgente :
Tener en cuenta este fenómeno "espiritual",
Evangelizarlo
en lo que pudiese tener de evangelizable,
Responder,
desde el interior de la Iglesia, a las esperas que se
expresan.
A
partir de lo observado podemos proponer cuatro orientaciones
que parecen necesarias :
3.1. Promover una religión basada sobre una experiencia
personal, que hable tanto al corazón como a la
inteligencia
Volver
a encontrar el sentido de una experiencia espiritual
personal
Hay que ayudar a los hombres a darse de cuenta de que
son únicos, decía un Informe de Roma sobre
Las sectas como desafío pastoral (1986).
(Los
hombres son) Amados por un Dios personal, con una historia
que les es única y que va desde el nacimiento
a la resurrección pasando por la muerte. La vieja
verdad debe llegar a ser continuamente para ellos una
verdad nueva. Y para volver a dar ese gusto de novedad
al viejo cristianismo tendremos que estar atentos a
la dimensión de la experiencia, es decir, del
descubrimiento personal de Cristo : muchos cristianos
viven como si nunca hubiesen nacido! Las experiencias
de los catecúmenos y de aquellos que vuelven
a la fe de su bautismo (los "recomenzantes")
nos abren un camino. Y también la experiencia
de las personas que se encuentran beneficiadas por un
acompañamiento espiritual en múltiples
lugares.
Una
religión que hable al corazón
Las nuevas formas de experiencia religiosa nos sugieren
nuevos caminos para promover una iniciacion cristiana
que llegue al corazón. Pues el corazón
es es lugar preferencial de la conversión. Ahora
bien, la experiencia religiosa tal como es vivida por
nuestros contemporáneos conoce ciertos desplazamientos
significativos que hay que tener en cuenta para responder
desde el interior del cristianismo a esta nueva sensibilidad
:
-
De la religión a la sabiduría
Muchos
están en búsqueda mas bien de una paz
interior, de espiritualidad y de mística que
de dogmas y de instituciones religiosas. Habrá
entonces que poner el acento sobre un cristianismo como
sabiduría : sabiduría del cuerpo, paz
del corazón, armonía con la creación.
Un cristianismo como camino, que vale todas las gnosis
iniciáticas y orientales, volviendo a nuestro
seguro patrimonio espiritual, especialmente a las Escuelas
de espiritualidad que han enriquecido nuestra tradición
cristiana.
-
De la adhesión a la búsqueda, en una especie
de nomadismo espiritual
No podemos avalar una búsqueda errática.
Ni podemos presentar al cristianismo como un sistema
rígido y cerrado donde todo estaría controlado
desde un principio. Pues Dios, en vez de ser un enunciado
encerrado dentro de una definición, es Alguien
que viene a nuestro encuentro a la hora señalada,
Alguien que buscamos, Alguien que se revela. Y la iniciación
cristiana es un "ponerse en camino" bajo la
moción de la gracia.
-
De lo nocional a lo espiritual
Muchos quieren tener una experiencia de Dios en directo,
siendo empujados como por una especie de apetito salvaje
hacia grupos donde se canta, se baila, se ama, donde
estando juntos "uno se siente bien". De hecho,
en el cristianismo se está empezando a redescubrir
el sentido del cuerpo en la oración, el sentido
de la fiesta en la liturgia, del calor humano en la
celebración. Sin caer en el emotivismo, deberíamos
a veces interrogarnos sobre el clima gélido y
pesado y sobre el lenguaje cerebral de algunas de nuestras
liturgias.
-
Del dogma a la experiencia personal
Esto explica el éxito de las religiones de India,
donde la religión es asunto de experiencia y
no de doctrina. Entre las jóvenes generaciones
la palabra que se recibe es aquella de quien habla en
nombre de su experiencia personal de creyente o de orante.
Se rechaza la palabra charlatana y se reclama aquella
que es fruto de un camino hecho o de una búsqueda
personal. Lo que se pide son "despertadores",
gurúes cristianos.
-
Del pedido de salvación al pedido de curación
Muchos esperan hoy de la espiritualidad (que se ocupa
mas bien de la salvación del alma) que ésta
ofrezca también la salud del cuerpo y del espíritu.
E inversamente, el valor de una religión se juzga
sobre su capacidad de ayudar a alguien a sentirse bien,
bien en su cabeza, en su cuerpo, en su sexualidad. Estamos
ante una invitación clara hecha al cristianismo
para redescubrir la antropología bíblica
tradicional, ternaria, así como el lugar de los
carismas y del trabajo de curación que debe llevarse
a cabo en todo itinerario espiritual.
Una
experiencia personal en el seno de una comunidad
Crear comunidades diversificadas, fraternales, misioneras,
abiertas a los que se sientan excluídos a causa
de su estatuto o de su cultura. Vasto programa... Y
también se trataría de incentivar la participación
del cristiano a la animación y dirección
de comunidades.
3.2.
Promover la inteligencia de la fe
Hay que promover la inteligencia de la fe a través
de una formación permanente, especialmente bíblica
y doctrinal, pues el analfabetismo religioso de los
jóvenes adultos es creciente y masivo. Tal analfabetismo
los deja carentes de espíritu crítico
ante las múltiples propuestas del supermercado
religioso (espiritual o místico) contemporáneo.
Asimismo, la formación cristiana de todos los
adultos, y en especial la formación bíblica,
debe ser tenida como prioritaria. El éxito de
los Testigos de Jehová se alimenta de la incultura
bíblica de los cristianos. En este contexto,
la evangelización de la cultura en Occidente
es tarea urgente y prioritaria.
3.3.
Volver a hallar una práctica adecuada de lo sagrado
y de los gestos religiosos
Acoger
las demandas de la religiosidad popular
La búsqueda de lo sagrado, hoy secularizado,
se manifiesta en el cristianismo a través de
las demandas de la religiosidad popular. Es una forma
de pertenencia religiosa inseparable de la cultura popular
que consiste a dar al menos un signo público
de su pertenencia a la Iglesia con motivo de las grandes
etapas de la vida personal y familiar : nacimiento,
pubertad, matrimonio, muerte. Tales gestos religiosos
permanecen profundamente arraigados en el hombre y se
desarrollan independientemente de nuestras estrategias
pastorales. Bajo amenaza de verlos peligrosamente manipulados
por otros, debemos tener en cuenta estas demandas de
la religiosidad popular, que aún hoy son muchas
e insistentes, con el fin de evangelizarlas.
Recuperar
el significado de la parroquia como sevicio público
a las necesidades religiosas
Estas demandas se hacen habitualmente en las parroquias.
La parroquia asegura la superficie de contacto más
amplia entre la Iglesia y la gente. La parroquia es
el lugar apto para acoger las demandas de ese deseo
religioso constitutivo del hombre. En él nacen
las preguntas fundamentales sobre la vida y la muerte,
el amor, el más allá, que los nuevos grupos
religiosos dicen responder. Si acogemos tales preguntas,
toda esta gente estará menos tentada de ir a
buscar respuestas al consultorio de los videntes o al
calor humano de los grupos marginales.
Igualmente,
la adhesión a los valores familiares permanece
como una constante, como un punto firme y estable en
medio de una sociedad caótica. Esto es importante
cuando consideramos que los "ritos de tránsito"
que se celebran en la parroquia son de tipo familiar
y aseguran a la vez una función de integración
social, de identificación religiosa y de enraizamiento
en un mundo que hoy se encuentra sacudido, desestructurado.
Y esto es algo esencial en particular para los que han
emigrado.
Reintegrar
los símbolos y las imágenes
La parroquia ofrece en los sacramentos las posibilidades
de un lenguaje simbólico que permite traducir
de otro modo que por las palabras el "espesor humano"
del misterio de la vida del hombre, que el diálogo
ayuda a hacer patente y a descubrir. Esto permite a
muchos de vivir el nacimiento, la pubertad, la relación
amorosa y la partida de un ser querido a una profundidad
y a un nivel nunca experimentado en la vida profana;
y ello es logrado por la mediación de lo simbólico
y de lo imaginario. Es importante no socavar por un
exceso de purismo el terreno (ciertamente a evangelizar)
fuera del cual la fe no puede echar raíces.
Recuperar
el sentido de la espera escatológica
Ante los milenarismos y los múltiples iluminismos,
y con el fin de desarmarlos, debemos proclamar el sentido
cristiano de la espera escatológica. Marana tha.
A veces la hemos silenciado por temor a inducir a los
cristianos a la tentación de evasión y
ensoñación, como lo hacen ciertos predicadores
pentecostales en América del Sur, alentados por
gobiernos que ven con buenos ojos esta desmobilización
de masas. La proclamación de la Parusía
en el Nuevo Testamento (2 P 4, 7-10) es, al contrario,
una invitación a comprometerse en el servicio
concreto al hermano.
3.4.
Unirse a los hombres en búsqueda, yendo a veces
a las fronteras
Hacer esto ya es reconocer que no somos los propietarios
ni de lo espiritual, ni de lo religioso ni de la Buena
Nueva. Es manifestar que persiste el imperioso deber
de ser sus testigos, puesto que realmente tenemos la
responsabilidad de serlo. Es asimismo reconocer que
el Espíritu Santo puede soplar fuera del territorio
donde tiene su domicilio habitual (Hech. 8, 26-40; 10;
16, 7-9).
También
hará falta encontrar los medios de pastorear
inteligentemente el instinto religioso que bulle peligrosamente
en nuestros días y arriesgarse a perderse un
poco en tal pantanal. Habrá que ofrecerle a este
instinto religioso un terreno en el seno del cristianismo
donde pueda investirse, evangelizando con discernimiento
en el neopaganismo lo que tenga de evangelizable, redescubriendo
las propias riquezas de nuestro patrimonio cristiano
y recuperando la corriente del gran rio de la Tradición
después de haber quitado los escollos de sus
fuentes.
Hoy
nos encontramos en la misma situación de Pablo
de Tarso, oyendo en sueños al macedonio que lo
instaba a cruzar el estrecho para llevar el Evangelio
a nuevas tierras. Esas regiones por donde van y vienen
muchos de nuestros contemporáneos son hoy en
dia aquellas de los buscadores de Dios "fuera de
las fronteras". ¡Qué hermosa aventura
a realizar, al soplo del Espíritu Santo... 
Pistas
bibliográficas
He estudiado algunos de estos temas en ciertas obras
donde se encontrará una bibliografía mas
detallada :
Le
XXIº siècle sera mystique ou ne sera pas,
Paris, Presses Universitaires de France 2002
Nouvelles
spiritualités, nouvelles sagesses, Paris, Bayard-Centurion
1999
Les
sectes, Paris, Presses Universitaires de France, 6º
éd. 2001
Sectes,
que dire? que faire?, Mulhouse, Salvator, 2º éd.
1994
Dictionnaire
des groupes religieux aujourd’hui, (en coll. Avec
Claire Moncelon), Paris, Presses Universitaires de France,
3º éd. 2001
Sectes
et réveil religieux, Mulhouse, Salvator 1975
Sectes
et Nouveaux Mouvements Religieux, Le Document romain,
Paris, Cerf, 2º éd. 1993.
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