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La formación en el pre-noviciado
Santa Sabina, septiembre de 1987

F. Damian Byrne, O.P.

Fray Damian Byrne, O.P.a introducción a la Instrucción sobre la renovación de la vida religiosa –Renovationis Causamnos recuerda la necesidad de “llevar a cabo una mejor adaptación del ciclo completo de formación en conformidad con la mentalidad de las generaciones jóvenes, las condiciones de la vida moderna y las exigencias actuales del apostolado”, reconociendo “el papel insustituible y privilegiado” del noviciado “como la primera iniciación a la vida religiosa”. Sugiere que sus objetivos no se pueden conseguir “a no ser que el futuro novicio posea un mínimo de preparación humana y espiritual que ha de ser verificada, pero también , muchas veces, completada”. “La mayoría de las dificultades que se encuentran hoy en la formación de los novicios se deben generalmente al hecho de que cuando son admitidos no tienen la madurez requerida… Todos los Institutos… deben conceder una gran importancia a esta preparación para el noviciado” (RC4).

En un documento más reciente de la CRIS, La Congregación reitera la función importante del pre-noviciado. “La formación no se consigue de repente. El camino desde la primera respuesta hasta el último compromiso se divide en cinco etapas: el periodo de pre-noviciado en el cual la autenticidad de la llamada es identificada en cuanto posible . Aquí se reconoce el pre-noviciado como una parte integral del proceso de la formación.

Deseo compartir con vosotros algunas de las reflexiones sobre este período inicial de la formación, después de haber discutido esta cuestión con el Consejo generalicio durante nuestra reunión plenaria del 11 al 13 noviembre de 1986.

La experiencia sugiere que un buen número de los que entran en nuestros noviciados no están suficientemente preparados para beneficiarse de él como se debe. El noviciado debería llegar en el momento en que el candidato “ha conseguido ese grado de madurez humana y espiritual que le permitirá responder a esta llamada con suficiente y apropiada responsabilidad y libertad” (RC4). Esto hace necesaria una cuidadosa reflexión. En este contexto, el consejo de Fr. Vincent de Couesnongle es aleccionador: “Es mejor posponer la entrada en el noviciado si existen dudas sobre la madurez del candidato, de lo contrario muchos hermanos abandonarán la Orden en mayor o menor número durante los primeros años de formación, y esto no es bueno para nadie, ya que el fervor del noviciado y estudiantado sufrirá inevitablemente”.

Formación cristiana

Suponemos de ordinario que los demás tienen nuestros mismos modelos de creencia. Mientras que es frecuentemente verdad que los jóvenes de hoy tienen un conocimiento más amplio que los de la misma edad de hace 10 ó 15 años, este conocimiento no está siempre acompañado de una equivalente formación cristiana. Su vida de fe está basada frecuentemente sobre un conocimiento elemental de la doctrina, en contraste con su conocimiento de materias laicas.

Esto no debe ser una preocupación solamente refiriéndose a los jóvenes que entran en la vida religiosa. Es una preocupación para toda la Iglesia y debe serlo también para los dominicos como predicadores.

Realzar la formación cristiana y el conocimiento de la doctrina debe ser uno de los principales objetivos del pre-noviciado. “Enséñame bondad, seguimiento y conocimiento”.

“Perfectae Caritatis” nos recuerda que “la norma fundamental de la vida religiosa es el seguimiento de Cristo como está propuesto en el Evangelio”. Encontrar al Cristo del Evangelio es básico a cualquier formación que quiera llamarse cristiana. La palabra del Evangelio configura el pensamiento, la conducta y la acción de los candidatos y los inicia en el seguimiento de Cristo. Los inicia también en la espiritualidad de la Orden en el seguimiento de Jesús.

El ritmo y tiempo de la vida moderna

El ritmo y el tiempo de la vida religiosa, por muy adaptada que esté, y el ritmo y tiempo de la vida secular son diferentes. La transición al estado religioso necesita una cierta delicadeza y comprensión de los jóvenes y de su mundo. El pre-noviciado permite una transición gradual de la vida civil, concediendo el tiempo para un progresivo ajuste espiritual y psicológico y prepara a los candidatos para los cambios necesarios que deben hacer al entrar en la vida religiosa. Les da al mismo tiempo un período de independencia de sus familias y de la Orden.

El desarrollo de los valores humanos

Uno de los beneficios importantes del pre-noviciado es la oportunidad que da a los candidatos de desarrollar los valores humanos, de tal modo que empiecen a aceptar la propia responsabilidad y a ser conscientes de sus puntos fuertes y de sus deficiencias.

Esto me lleva a reflexionar sobre la política de reclutar candidatos para el noviciado inmediatamente después de termina la escolaridad o directamente de las escuelas apostólicas o seminarios menores. “Renovationis Causam” ha cuestionado ya la prudencia de tal política. Se pregunta si no sería aconsejable un período de espera “en orden a asegurar una mejor preparación para el noviciado a través de un conveniente período de prueba orientado a desarrollar la madurez emocional del candidato” (RC4).

Antes de entrar en el noviciado, los jóvenes necesitan desarrollar una cierta independencia en el uso responsable de los bienes materiales. En segundo lugar, necesitan un espacio para desarrollar la capacidad de tomar decisiones. También necesitan un tiempo para desarrollar relaciones normales con los demás –hombres y mujeres-. Sería una equivocación si los candidatos entrasen al noviciado antes de que estas cualidades se hayan desarrollado convenientemente. Existe el peligro de que un reclutamiento prematuro pueda dejar sin resolver las cuestiones que plantean la propiedad, el ejercicio de la autonomía personal y la aceptación de la propia sexualidad.

Para que los candidatos puedan desarrollar estas cualidades, el clima del pre-noviciado debe darles suficiente libertad para conseguirlo. Una superestructuración del pre-noviciado lo convertiría en un mini-noviciado o frustraría los objetivos del programa del pre-noviciado.

Lugar y duración del Pre-noviciado

La duración, la forma y el lugar del período de pre-noviciado deben ser determinados por el Capítulo provincial o por el Provincial con su Consejo (LCO 167).

Por mi parte, estoy de acuerdo con la recomendación de R.C. de que no debería ser la casa de noviciado y comparto la sugerencia de que debería hacerse en una casa distinta de aquellas donde se vive plenamente, la vida regular de la Orden, con el fin de que el modelo de vida se pueda ajustar mejor al crecimiento de los candidatos y a las necesidades de este período de transición.

Las 33 respuestas que hemos recibido de varias entidades de la Orden indican que existe una gran variedad de programas de pre-noviciado. Algunos hacen hincapié en el desarrollo de la madurez humana y espiritual, al mismo tiempo que completan la educación cristiana de los candidatos. Otros aprovechan este período para completar su educación formal, estudio de lenguas e incluso de filosofía. Otros ponen el énfasis en el recitación coral del Oficio y en la iniciación a la vida dominicana. Todos estos elementos pueden ser válidos en un programa particular, pero el énfasis debe consistir en el desarrollo cristiano y humano de los candidatos y dando espacio a cada uno de ellos para tener una cierta independencia (como queda explicado en el párrafo sobre los valores humanos), en la esperanza de que una saludable independencia llevará una no menos saludable interdependencia. Espero que todo lo dicho anteriormente pueda clarificar algunos de los equívocos que existen referente a la formación en el pre-noviciado. No es la vida religiosa, sino una preparación para la misma.

No veo fácilmente cómo el pre-noviciado pueda conseguir sus objetivos en menos de un año. Del mismo modo, creo que algún modo de vida en común es deseable. Para muchos candidatos es ésta la primera experiencia de vivir y de ajustarse a una vida compartida con otros en comunidad.

Entrada en el Noviciado

El trabajo del pre-noviciado se completa con el proceso que conduce a la entrada en el noviciado. Este proceso está determinado en LCO 170. Muchas de las peticiones de dispensa de votos temporales se podrían haber evitado de haber tenido más cuidado en este momento.

Como parte de este proceso, algunas provincias usan los servicios de psicólogos. Esta es una materia muy delicada y se deben respetar cuidadosamente los derechos del individuo (Cf. Cans. 646, 220). Esta ayuda puede ser muy útil para guiar a los candidatos en su futuro crecimiento como seres humanos y religiosos, al mismo tiempo que sirve a la comisión de admisiones a tomar sus decisiones. No obstante, se debe entender claramente que esta evaluación no substituye las funciones del comité de admisión. El derecho de admisión de los candidatos pertenece siempre a la Provincia (LCO 171).

Las Constituciones en el Nº 155 describen lo que espera la Orden en el proceso de formación cuando dicen:

“Para recibir una formación fructuosa se requiere, por parte del candidato, salud física, madurez psicológica proporcionada a la edad, idoneidad para la vida social, adecuada firmeza en la vida cristiana aptitud, recta intención y libre voluntad de consagrarse a Dios y a la Iglesia en la vida dominicana”

Promoción de vocaciones

El trabajo de la promoción vocacional incumbe a cada uno de los miembros de la Orden. No hay que dejarlo exclusivamente a los promotores de vocaciones. Si creemos en nosotros mismos debemos promover las vocaciones.

La fidelidad a la oración, el testimonio de nuestras vidas y el testimonio de nuestra predicación contribuyen a la promoción vocacional. Pero debemos buscar activamente las vocaciones. Domingo no esperaba a que los jóvenes viniesen a él. Iba a su encuentro, visitándolos en sus residencias e invitándolos a unirse a la Orden. En sus cartas a Diana, Jordán de Sajonia le pide frecuentemente sus oraciones “para que otros se nos unan”… y “para que podamos convertir la esperanza en realidad”. ¿Podemos hacer nosotros menos?

Ser indiferente a las vocaciones es rehusar la vida; Fray Vicente nos recordaba que “así como hay familias que no quieren hijos, así también hay comunidades religiosas que rechazan a los jóvenes por temor a tener que cambiar su estilo de vida”. Hago mías sus palabras.

Las vocaciones están aumentando poco a poco en ciertas partes de Europa y continúan creciendo en África y Asia, América Central, del Sur y en el Pacífico. Las vocaciones indígenas han de ser estimuladas y cuidadas en todas partes. Escribiendo al Rey de España en 1525, Rodrigo de Albornoz decía que una vocación indígena sería más eficaz que 50 misioneros. ¿Una exageración? Puede ser. De todos modos, nadie entiende mejor la mentalidad, el corazón y el modo de ser y de pensar de la gente que quienes pertenecen a esos mismos grupos. Toda comunidad necesita sus propios religiosos y sacerdotes. En los países donde existen diferentes grupos por razón de cultura, lengua, etc., debemos tener la valentía de tomar la iniciativa en promover vocaciones de todos esos grupos.

La Orden espera aún ser restablecida en países donde un día florecieron y fundada en otros donde nunca ha existido. Es un trabajo sacrificado, pero no hay vida que merezca tal nombre que no exija sacrificios.

En conclusión, muchas Provincias han realizado mucho y hecho grandes sacrificios monetarios, de personal y otros recursos para descubrir las mejores formas de formación inicial en el pre-noviciado., noviciado y en los años de estudio. La experiencia de estos años pasados nos enseña que aquellas Provincias que han desarrollado cuidadosamente serios programas de formación gozan de estabilidad en las Casas de Formación y pueden mirar al futuro con confianza.

Cuando hablamos frecuentemente de nuestra supervivencia, ¿tenemos el coraje de preguntarnos: supervivencia, para qué? Nuestra respuesta a esta cuestión determinará la importancia que concederemos a la formación en todas sus fases. La calidad de la próxima generación de dominicos dependerá del ejemplo y de la formación que demos a los que entran en la Orden hoy. En este proceso la formación del pre-noviciado juega un papel fundamental. Fin d'article


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