
oy,
después de ochocientos años, los frailes,
fieles al propósito de santo Domingo, recuerdan
en sus constituciones que la vida contemplativa de las
monjas, su intimidad con Dios, alimenta su vida apostólica.
Sorprende observar que los lazos de unión entre
frailes y monjas se expresan en términos de vida:
la vida contemplativa de las monjas es fuente y alimento
de la vida apostólica de los frailes, así
como de toda la Orden y de la Iglesia entera.
El
nacimiento y desarrollo de las fraternidades y de las
congregaciones de religiosas dominicas han permitido profundizar,
a través de cambios y evolución, en el sentido
de pertenencia a una misma familia, en el sentimiento
de estar acordes en santo Domingo. Ciertamente cambios,
porque a consecuencia de la fuerza del deseo de santo
Domingo que sabía que el buen grano da fruto cuando
se esparce, aquellas pocas monjas de Prulla son ahora
4000, repartidas en 234 monasterios por todo el mundo.
