El 21 de noviembre de este año 2018, en el arzobispado, se celebró la apertura de un proceso diocesano sobre una curación atribuida al Beato Jean Joseph Lataste. ¿De qué se trata?

Para obtener la beatificación de un cristiano hay que seguir un proceso muy largo, porque tras probar que nada en sus escritos se aparta de la fe de la Iglesia, hay que demostrar sus virtudes heroicas y la existencia de una fama de santidad.  Una vez probada la validez de lo que se demuestra, y que el candidato es declarado venerable, empieza el proceso sobre el milagro cuyo reconocimiento lleva a la beatificación. En el caso del padre Lataste, cuyo proceso se abrió en 1937, se llegó al reconocimiento de sus virtudes heroicas en 2008 y, en 2011, al reconocimiento de un milagro que le llevó a la beatificación el 3 de junio de 2012 en Besançon.

Para la canonización, todo es más sencillo: ¡basta con hacer un milagro…! Hay que presentar a la Congregación de las Causas de los Santos un hecho susceptible de ser reconocido como un milagro, y que aconteció después de la beatificación, como una nueva forma de ratificar esa primera etapa.  Cuando el hecho parece ser digno de interés a los ojos del postulador encargado de la causa, y de la Congregación romana, tras el parecer de un médico romano experto, el postulador está autorizado a solicitar al obispo del lugar donde el hecho se ha producido, la apertura de un proceso cuya finalidad es recoger, bajo juramento, las respuestas de los testigos a un cierto número de preguntas. El término ‘proceso’ no indica, sin embargo, un procedimiento al final del cual el tribunal eclesiástico presentará una decisión: se trata de un procedimiento informativo que se limita a recoger, lo más seriamente posible, todos los elementos que pueden concurrir a establecer la verdad de los hechos.  Bajo la autoridad del obispo del lugar, dicho proceso consta de un juez delegado por el obispo, de un promotor de justicia, que vela en particular a que no se ejerza presión sobre los testigos, de un perito médico en el caso de una curación, y de un notario eclesiástico que establece y autentifica las actas de los interrogatorios. El haber llegado al final del proceso diocesano, no quiere decir que el proceso haya terminado. Luego de la ratificación por parte de la Congregación de las Causas de los Santos de la forma en que se llevó a cabo el proceso, el postulador redacta una positio super miro, un informe resumido que presenta, de forma comprensible, todos los documentos y testimonios recopilados y que pone de relieve el carácter inexplicable de la curación, y su dimensión espiritual. Como fue el caso en el procedimiento para la beatificación, esta positio es examinada por una comisión de siete médicos, de los cuales al menos cinco deben pronunciarse favorablemente, y después por una comisión de cinco teólogos. Se puede solicitar información adicional en esta etapa. Si todo va bien, es el Papa quien finalmente decide reconocer o no el milagro, lo que lleva a la canonización. Pero el proceso también puede detenerse en cada paso, desde las primeras consultas de la Congregación de las Causas de los Santos hasta las dos comisiones.

En el caso del proceso para la canonización del beato Juan José Lataste, desde su beatificación he recibido varios relatos de curación que no me pareció que pudiera presentarlos en Roma. La recuperación inesperada de una paciente después de las oraciones dirigidas al padre Lataste, que tuvo lugar en la diócesis de Besançon en 2014, me pareció tener probabilidades de éxito. Después de haber recopilado los primeros relatos de los testigos, fui a presentar la documentación a la Congregación de las Causas de los Santos, en noviembre de 2017.

Tras haber recibido la autorización a seguir, se solicitó la opinión médica de un médico experto de dicha Congregación, quien dio dictamen favorable en mayo de 2018. Así es como la Congregación nos autorizó a entregar a Monseñor Bouilleret un archivo pidiéndole que abriera el proceso diocesano.

Para preservar la libertad de los testigos y la tranquilidad de la persona que ha sido sanada, no se publicarán más detalles sobre esta historia. Todos los participantes en el juicio juran respetar esta confidencialidad. Es por eso que la postulación os hace sufrir contándoos cosas sobre el procedimiento, ¡pero sin daros ningún detalle sobre la curación en sí misma!

Monseñor Bouilleret nombró al padre Georges Mesnier juez delegado para este proceso, a fray Philippe Toxé, o.p., juez del tribunal en Lyon como promotor de justicia, a la señora doña Nicole Pillot, notario actuario y al doctor Hervé Ducret, perito médico. Las causas de canonización dominicanas están bajo la responsabilidad del postulador general de la Orden, fray Gianni Festa, que confía el seguimiento directo de cada caso a un vice-postulador que se encuentra, por lo general, sobre el terreno.  Por estoy asumiendo este cargo para la causa del padre Lataste, desde 1992.

Todos los miembros del tribunal eclesiástico se reunieron el 21 de noviembre en el arzobispado bajo la presidencia de Monseñor Bouilleret, en presencia del canciller de la diócesis y de la priora general de las hermanas dominicas de Betania. Esta primera audiencia, puramente formal, estuvo dedicada a las prestaciones de juramento y a la lectura del decreto de apertura del proceso.

¡Se abre así una nueva etapa de la larga y fraterna colaboración entre la diócesis y la Orden de Predicadores alrededor de la causa del padre Lataste, sustentada por la oración de todos para que esta hermosa figura de santidad sea reconocida por la Iglesia universal!

Fray Jean-Marie Gueullette, o.p.

Vice-postulador de la causa del beato Jean-Joseph Lataste

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