Frailes

Los frailes dominicos están comprometidos en una aventura espiritual única: vivir la pasión por la salvación de las almas que movía el corazón de Santo Domingo y de sus primeros compañeros hace ochocientos años. Este anhelo de anunciar el Evangelio en la verdad tiene tres características:

Hombre de la Palabra

El gusto por la Palabra de Dios caracteriza a los frailes. La Palabra que exige ser meditada sin descanso y vivida de manera plena. Los frailes promueven continuamente el estudio de la Palabra de Dios.

Compasión

La preocupación por los más pobres ha encontrado en la compasión de Domingo y de sus frailes una respuesta generosa. Ninguna dimensión de la vida humana es ajena para ellos. La misericordia es el impulso, el tono y la mística del fraile predicador. Al momento de expresar su compromiso, a la pregunta, “¿Qué pides?”, el fraile dominico responde: “La misericordia de Dios y la de la Orden de los Frailes Predicadores”.

Anunciar la Buena Nueva viviendo la pobreza evangélica

La predicación inicial de Santo Domingo frente a los cátaros dejó en sus frailes la convicción de que el anuncio del Evangelio sólo se puede realizar por medios auténticamente evangélicos (Mc 6,7 ss). Para llegar hasta el otro y comprenderlo es necesario vivir como vivieron los apóstoles: vida común e itinerancia.
Este proyecto de vida se concretiza en una forma de vida religiosa con elementos característicos: los cuatro pilares propios de la vida de los frailes predicadores.

Vida conventual

Animados por la regla de San Agustín, los frailes viven juntos la llamada vocacional que viene de Aquel que llama: Cristo. Viviendo en la fraternidad, los frailes buscan vivir el amor, el perdón y el Evangelio en comunidad para poder compartirlo con los demás.

Comunicar a los otros lo que se ha contemplado.

La predicación recibe su vitalidad de una vida de oración personal y comunitaria. Para un dominico, la predicación auténtica es un verdadero acto contemplativo. Los frailes están llamados a ser a la vez tanto contemplativos como profundamente misioneros.

Los votos

Los votos de pobreza, obediencia y castidad nos permiten consagrarnos a la aventura del Reino de Dios.

El Estudio

Toda nuestra energía personal, comunitaria, intelectual y espiritual quiere ser útil para las almas de los otros, para todos, los de cerca y los de lejos. Nos hacemos útiles a través de nuestra palabra y de nuestro ejemplo.

Nos hemos consagrado al anuncio de la Palabra en todas sus formas: predicación, confesión, enseñanza, publicaciones, acompañamiento espiritual, presencia humilde… La predicación anima lo que hacemos o vivimos, al punto que nuestros conventos han sido llamados “Santa Predicación”

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