Alimentando la esperanza en Haití

Informe del Promotor de Justicia y Paz de la Provincia de Toulouse

Informe del Promotor de Justicia y Paz de la Provincia de Toulouse

Mientras la situación humanitaria en Haití continúa deteriorándose, los cinco frailes dominicos que residen en Puerto Príncipe se esfuerzan por mantener encendida la llama de la esperanza. Su presencia, su oración y las actividades que se esfuerzan por mantener reconfortan a los habitantes. Recientemente, fray Ignace Berthot, OP, Promotor de Justicia y Paz de la Provincia de Toulouse, que es la Provincia responsable de la misión dominica en Haití, describió la situación en un informe que se puede leer descargando el documento.

Desde hace más de treinta años, Haití vive situaciones de grandes crisis, principalmente políticas, económicas y sociales. Durante estos años, el país ha vivido varias elecciones legislativas o presidenciales, que han sido objeto de protestas, habitualmente con presencia de milicias o bandas armadas. Dos misiones de paz de las Naciones Unidas que relevaron a las fuerzas estadounidenses en 1995 fracasaron, recuerda fray Ignace Berthot en el informe, en el cual señala que la situación se está deteriorando gradualmente y la crisis política es crónica. “En medio de esta situación caótica, no hay voluntad por parte de la clase política de llegar a una solución sincera y verdadera”, mientras que “el interés de todos parece ser ganar poder para enriquecerse y empobrecer aún más al pueblo haitiano” y “el desarrollo económico y social del país está amenazado por la inestabilidad permanente”, señala el informe, que recuerda las agudas crisis económicas que Haití ha experimentando durante estas décadas y subraya que el país se encuentra bajo dependencia económica externa, por lo que la economía haitiana está hoy “totalmente devastada”, e incluso el sector empresarial privado es acusado de confabularse con las cinco familias más ricas del país “para mantener el control y el monopolio del mercado”. Este fenómeno de criminalización de la economía no solo ha aumentado, sino que también genera nuevas desigualdades sociales, que se manifiestan, por ejemplo, en el acceso a los servicios sociales básicos, mientras que la inseguridad y la violencia sumergen cada vez más en el miedo, el terror y el duelo a los habitantes. 

“Podemos entonces comprender que en Haití no sólo hay una violación de los derechos humanos, sino también y sobre todo una negación de ellos. El derecho mínimo a la vida no está garantizado, entonces ¿cómo podemos hablar de paz y justicia?”, se pregunta fray Ignace Berthot, quien recalca que “la paz es un valor que es fruto de la justicia y se construye paulatinamente en la búsqueda del orden deseado por Dios”.

Ante esta situación, el Promotor de Justicia y Paz de la Provincia de Toulouse cuenta que le ha resultado difícil tomar medidas concretas en Haití, pues la situación social es cada vez más desesperada y las múltiples crisis y problemas parecen ser obstáculos importantes para la promoción de los derechos humanos. Haití vive “una emergencia humanitaria”, denuncia fray Ignace Berthot, quien destaca el intercambio con los promotores europeos  y de América Latina y el Caribe y que se está trabajando en un pequeño proyecto de formación educativa en Justicia y Paz, el cual “busca mostrar que el derecho de toda persona tiene como objetivo promover la vida, la dignidad que pertenece a todo ser humano” y “crear conciencia de que nuestro primer derecho es la vida”.

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