Modelo de gobierno reflejado en la vida de Juan el Bautista

El mensaje de la decapitación de Juan el Bautista refleja el trauma que viven muchos líderes de la Iglesia. Hoy, ser superior implica estar listo para ser decapitado. Debo estar listo para ver mi cabeza en una bandeja como Juan, como misionero. Necesitamos vernos a nosotros mismos como Juan el Bautista, no solo en términos de predicación, sino en la disposición a ser martirizados porque hablamos la verdad a quienes tienen autoridad.

¿Cómo pueden ser decapitados los que están en liderazgo?
Mi padre una vez trajo unas mazorcas de maíz y las pusimos al lado del carbón para asarlas. Él entró a la casa y me pidió que las cuidara. Yo disfrutaba el sonido que hacía el maíz al reventar. Desafortunadamente, nunca me di cuenta que debía voltearlas para que se asaran uniformemente. Mi papá se enfureció cuando salió. El lado del maíz que me daba la cara no estaba cocido, mientras que el lado que estaba hacia el carbón ardiente estaba quemado.

El mundo en el que vivimos es más complicado de lo que parece en la superficie. Cuando continuamos viéndolo desde el lado donde estamos, entonces el lado cerca del fuego siempre se quemará. Necesitamos darle la vuelta al maíz para que la vida no se queme.

Mi experiencia de liderazgo es un llamado que implica grandes sacrificios porque tenemos que estar al lado del fuego. Observamos, soportamos el calor y luego aprendemos a voltear el maíz en el momento adecuado para un maíz perfectamente asado.

Listos para ser incomprendidos y chismeados

Muchas veces, como líderes, te juzgan y condenan quienes a quienes haces todo lo posible por servir y proteger sus intereses. Muchos a nuestro alrededor se ríen, bromean y juegan en nuestra presencia, pero cuando no estamos, la historia cambia. A veces, cuando paso por los hermanos, están bromeando hasta que aparezco, y entonces se hace silencio. De repente, el tema cambia al fútbol. “¿Quién anotó el gol en el partido de ayer entre Chelsea y Manchester United?”

Juzgados y condenados

¿Cuántas veces se cuestiona nuestra integridad y nuestro juicio es puesto bajo escrutinio? ¿Cómo es que los hermanos hicieron votos de obediencia, pero cuando a veces los transfieres, la siguiente pregunta es: “¿por qué? ¿No me quieres?” “Mi lugar es en esta parroquia de la ciudad y no en un área rural.” Quieren quedarse para siempre en la posición jugosa que tenían y nunca tener otra experiencia.

El valor del sacrificio

Un hecho sobre estar en liderazgo es la disposición a hacer sacrificios. El dicho general es que “intranquila está la cabeza que lleva la corona”. Desafortunadamente, como Juan el Bautista, prepárate para que te corten la cabeza por aquellos por quienes te sacrificaste. A veces somos aplastados, difamados, acusados e incluso traicionados. Estamos haciendo todo sacrificio por el crecimiento de la orden, pero a veces otros lo ven como disfrute.

Recientemente informé a alguien que viajé a Polonia para el capítulo general. “Estás disfrutando, oh. Quiero ser como tú.” ¿Cómo es disfrutar reuniones de la mañana a la noche? Gracias, hermanos, por sus sacrificios. Nunca me di cuenta de lo que pasan todo este tiempo. ¿Cómo es disfrutar llevar la carga y los problemas de los demás?

Hay muchas veces que estando en liderazgo, los hermanos pueden decirte cualquier cosa a lo que normalmente reaccionarías y te defenderías. Sin embargo, por la oficina, lo aguantas y lo dejas pasar.

El desafío de la soledad

El aislamiento y la soledad es una de las experiencias de quienes están en liderazgo. Estamos separados de nuestros amigos y de quienes nos importan porque sienten que es su responsabilidad protegernos. A veces, ya no serán tan libres como antes cuando tomamos el cargo.

El costo de decir la verdad

No siempre es fácil para nosotros ver que en nuestro llamado como cristianos, estamos siendo decapitados diariamente. Sin embargo, el martirio es mayor cuando estamos al mando de los asuntos de la provincia y debemos tomar decisiones. ¿Cuántas veces tenemos cuidado de no ofender a quienes predicamos? Sabemos las consecuencias que tendría la caída de las colectas dominicales. Por eso, nos conformamos con homilías seguras y bonitas cada domingo: “Jesús te ama”, “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.

Conclusión

En nuestro llamado como líderes de la Iglesia, estamos invitados a cuidar de los demás. Pero pensé para mí mismo, “¿Quién nos cuida a nosotros?” Es importante que valoremos los sacrificios que hacemos, pero no demos por sentado la vida que se nos ha dado, pues nosotros también somos importantes. Como el maíz que me pidieron cuidar, la vida es misteriosa y estamos llamados a un discernimiento constante. El mundo en que vivimos está cambiando y no podemos seguir mirándolo desde un solo lugar. Cuanto antes volteemos el maíz y consideremos otros lados, menos se quemará el maíz por el otro lado.

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Predicador: Modestus Jideofor Ngwu, OP
Provincia de San José Obrero de Nigeria y Ghana
Cracovia, 2 de agosto de 2025
Oficina de Comunicación – Capítulo General de Priores Provinciales
Fotografía: Radosław Więcławek OP – @dominikanie.pl

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