
«Dadles vosotros de comer.»
— Mateo 14,16
San Juan María Vianney [M]
Hermano/as: En este capítulo general, nos reunimos para reflexionar sobre nuestra misión y nuestra vida como predicadores. El Evangelio de Mateo (Mt. 14, 13-21), nos ofrece una rica fuente de inspiración para nuestra reflexión y oración en este día.
Hoy conmemoramos a San Juan María Vianney, también conocido como el Cura de Ars, un modelo de sacerdote humilde y entregado al servicio de Dios y su amor a los pobres. Su vida nos muestra la importancia de la oración, la penitencia y la misericordia en el ministerio sacerdotal. Patrono de los párrocos, feliz día a todos los hermanos que dedican en acompañar la vida y misión parroquial.
El Evangelio que hoy proclamamos nos cuenta que, Jesús se retira a un lugar solitario después de recibir la noticia de la muerte de Juan el Bautista. Sin embargo, la multitud lo sigue y Él se compadece de ellos. Jesús ve la necesidad de la multitud y decide actuar. Con los cinco panes y dos peces, alimenta a la multitud, mostrando su poder y su compasión.
Compasión y misión: Jesús se dio cuenta de la necesidad de la multitud de ser alimentada y se deja llevar por la compasión hacia aquellos que lo siguen. Este pasaje nos invita a reflexionar sobre nuestra propia respuesta antes las necesidades de los demás. ¿Somos movidos por la compasión hacia aquellos que nos rodean? ¿Confiamos en la providencia de Dios para satisfacer las necesidades de todos? Nos encanta presentar a nuestro Padre Santo Domingo como un hombre compasivo, que supo responder con creatividad ante las necesidades de los pobres de su tiempo, despojándose sus propios bienes.
Como dominicos, estamos llamados a seguir el ejemplo de Jesús. Debemos ser compasivos y sensibles a las necesidades de los demás. Nuestra misión no se limita solo a predicar la palabra de Dios, sino también a cuidar, acompañar, “abrazar la vida como viene”, consolar y atender a las personas en sus necesidades.
En nuestra vida diaria, debemos buscar oportunidades para mostrar compasión y cuidado por los demás. Debemos ser conscientes de las necesidades de nuestros hermanos y hermanas, y actuar para satisfacerlas.
La multiplicación de los recursos: El Evangelio nos muestra cómo Jesús multiplica los cinco panes y dos peces para alimentar a la multitud. Esto nos recuerda que Dios puede hacer grandes cosas con pequeños recursos. Como dominicos, debemos confiar en la providencia de Dios y no temer a la escasez, la disminución de personas.
Debemos ser creativos y encontrar formas de multiplicar nuestros recursos para servir a los demás. Nuestra pobreza y simplicidad no deben ser obstáculos para nuestra misión, sino oportunidades para confiar en Dios y ser más generosos. Este Capítulo General ha sido espacio para compartir reflexiones, búsquedas, experiencias, intuiciones, luces y somos testigos de cómo se va multiplicando, enriqueciendo las ideas y que constará en el acta lo vivido y compartido.
La importancia de la comunidad: En el Evangelio, Jesús y sus discípulos están juntos, y Jesús les pide que alimenten a la multitud. Esto nos recuerda la importancia de la comunidad en nuestra vida y misión. Como dominicos, estamos llamados a cuidar la calidad de vida en la comunidad y a trabajar juntos para cumplir nuestra misión.
Debemos apoyarnos mutuamente es el gran reto que tenemos y compartir nuestros recursos y habilidades para servir a los demás. Nuestras comunidades debe ser un signo de la presencia de Dios en el mundo, “la santa predicación” y un lugar donde los demás puedan encontrar refugio y esperanza.
Queridos hermano/as, en este capítulo general, nos reunimos para reflexionar sobre nuestra misión y nuestra vida como predicadores. El Evangelio nos ofrece una rica fuente de inspiración y motivación. Debemos ser compasivos y sensibles a las necesidades de los demás, confiar en la providencia de Dios y multiplicar nuestros recursos para mejorar la calidad de nuestro servicio hacia los demás. Debemos vivir en comunidad y apoyarnos mutuamente para cumplir nuestra misión, construyendo el reino de Dios.
Que el ejemplo de Jesús, Cura de Ars y Santo Domingo nos inspire a ser más compasivos y generosos con los demás, confiando en que Dios puede hacer mucho con poco. Que nuestra Señora del Rosario, nuestra madre y modelo, nos acompañe en nuestro camino. Que el Espíritu Santo nos guíe y nos dé la fuerza para cumplir nuestra misión. Amén.
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Predicador: Fray Leoncio Vallejo Benítez, OP
Vicario del Vicariato de Antón de Montesino de la Provincia de Hispania
Cracovia, 4 de agosto de 2025
Oficina de Comunicación – Capítulo General de Priores Provinciales
Fotografía: Dawid Kołodziejczyk OP – @dominikanie.pl – dominicosvam.org

