
«El que tenga oídos, que oiga.»
— Mateo 13, 9
¿Por qué hablas en parábolas?
Mt 13,10-17
La frase bien conocida: «El silencio es el padre del predicador» es una expresión que enfatiza la importancia del silencio para la predicación. Pero el silencio no sólo es un elemento más para la preparación y la efectividad de un predicador, es una actitud fundamental y permanente de escucha de la Palabra de Dios, en la Sagrada Escritura, en la oración, pero también ante la realidad que nos circunda, en las grandes historias o microhistorias, que se nos presentan cada día, y que nos interpelan fuertemente.
Por eso, el silencio no sólo requiere la ausencia de ruido, sino una posición interior de recogimiento, escucha y observación limpia y transparente. Para un predicador, esto implica un tiempo de reflexión, oración, discernimiento, e incluso, destructuración de verdades aprendidas, antes de hablar o de predicar; todo ello nos permitirá conectar verdaderamente con la propia interioridad, con Dios y con los múltiples públicos que nos escuchan, o que incluso se niegan a escucharnos o a dialogar con nosotros. El silencio, explicado así, es el terreno fértil donde germina la semilla de la Palabra, con mayúscula.
Por eso, una reflexión sobre la escucha de la Palabra de Dios podría enfocarse en la importancia de prestar atención delicada y crítica para entender el mensaje de Jesús, incluso, cuando éste se presenta en parábolas o en maneras que desafíen nuestras expectativas y códigos aprendidos, y dejar que el Señor se nos revele poco a poco.
Es aquí donde encontramos el mensaje del Evangelio de hoy, el cual nos invita a escuchar fuera de nuestros juicios y prejuicios, de nuestros sueños y temores para entrar verdaderamente en el mundo de las parábolas, las cuales son historias tomadas de la vida cotidiana, y quieren decirnos algo más, nos remiten a un significado más profundo, que muchas veces comprometen nuestra propia historia.
Las parábolas, suscitan en nosotros interrogantes, nos invitan a no quedarnos en las apariencias. Ante la historia que se cuenta o la imagen que se nos presentan, podemos preguntarnos: ¿dónde estoy yo en esta historia? ¿Qué dice esta imagen a mi vida? ¿Qué dice del mundo en que vivimos? ¿Y de aquello que estamos dispuestos a hacer?
De hecho, el término parábola proviene del verbo griego paraballein, que significa lanzar delante. Decía el Papa León XIV, hace poco: «la parábola me lanza delante, es una palabra que me provoca y me empuja a interrogarme». (Papa León XIV – Audiencia general, 21 de mayo de 2025)
Hoy, como frailes predicadores, tenemos que seguirnos preguntando si estamos dispuestos, como Domingo, a escuchar las parábolas de este mundo: como la del posadero, de la mujer que tenía a su hijo preso, las parábolas de los pobres de Palencia, y de tantos hombres y mujeres de hoy en día que sufren ante la guerra, el desequilibrio económico, de los migrantes; a la vez de escuchar las parábolas de todos aquellos que se han alejado de la Iglesia, de los que quieren profundizar en su fe, de los que no han conocido el mensaje del Evangelio, y de tantos jóvenes que viven en el desánimo o falta de sentido, como nos invita a hacerlo el Maestro de la Orden en su Relatio.
Todo ello, ejerciendo la misericordia veritatis, es decir, abriéndonos a la verdad y a lo bueno que hay en cada persona y en cada acontecimiento, incluso, como ya decíamos, si esta nos lleva por caminos inesperados o desafiantes. El Evangelio de hoy nos dice que no tengamos cerrados los ojos ni los oídos, sino abiertos para entender con un corazón de carne y no de piedra.
Este ejercicio convirtió a nuestro padre fundador en un hombre de comunión en medio de divisiones, enfrentándose con compasión a las realidades complejas de su tiempo, adaptando las enseñanzas del Evangelio a las necesidades de esperanza de sus contemporáneos, y transmitiendo alegría a todos aquellos que encontraba en el camino.
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Predicador: Fray Luis Javier Rubio Guerrero, OP
Provincia Santiago de México
Cracovia, 23 de julio de 2025
Oficina de Comunicación – Capítulo General de Priores Provinciales
Fotografía: Łukasz Janik OP – @dominikanie.pl

