“Sobre esta piedra… la misión continúa”

Renovar la fe, abrazar la cruz, vivir la misión
«Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia»
Mateo 16, 18

El evangelio de esta mañana comienza presentándonos a Jesús en la región de Cesarea de Filipo. Mateo nos cuenta que llegó a Cesarea de Filipo. Si Mateo tuviera que dirigirse a nosotros hoy, reunidos en este capítulo, nos diría que no hemos llegado a Cesarea de Filipo, porque no vivimos en la época de Jesús. ¿A Cracovia? En realidad, no, pues ya llevamos allí varias semanas, sino que más bien subrayaría que estamos llegando al final de nuestro trabajo capitular.

Queridos hermanos y hermanas, como sabéis, este capítulo nos ha permitido reflexionar sobre la urgencia de la renovación de la misión de la Orden. Al igual que a Pedro, a quien Jesús confió la responsabilidad de su Iglesia diciéndole «Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia», Jesús desea encargarnos su misión. En otras palabras, desea que nos comprometamos plenamente, como provinciales, en la nueva dinámica de la misión de la Orden en nuestras provincias, para que la obra de salvación, a la que Domingo consagró su vida siguiendo a Jesús, siga dando frutos. Para ello, y siguiendo el ejemplo de Pedro, Jesús nos pide dos cosas.

En primer lugar, la fe. Sin una fe personal, profunda y afirmada, Pedro no habría podido convertirse en responsable de la Iglesia de Cristo. Sin esta fe, nos resultará difícil cumplir y renovar nuestra misión. Así, Jesús desea que demos testimonio de esa fe hacia él, hacia la Orden, pero sobre todo hacia las decisiones tomadas en este capítulo para la renovación de nuestra misión entre aquellos que no conocen a Dios, aquellos que necesitan fortalecer su fe, aquellos que se han alejado de la Iglesia o que están al margen de ella, así como los jóvenes.

A continuación, nos pide que evitemos cualquier forma de oposición que pueda obstaculizar la misión. Cuando Jesús revela a sus discípulos el misterio de su misión, anunciándoles su pasión, muerte y resurrección, Pedro, conmovido y lleno de celo, intenta oponerse. Pero Jesús lo reprende diciéndole: «Apártate de mí, Satanás, que eres un obstáculo en mi camino». Esto nos recuerda que solo podremos cumplir nuestra misión si aceptamos pasar por la cruz, renunciando a nosotros mismos y aceptando la voluntad de Dios. Por lo tanto, debemos velar por que nuestros comportamientos y reacciones no socaven la confianza en Dios y no obstaculicen la misión.

En conclusión, recordemos que son muchos los retos y las convulsiones que sacuden nuestro mundo. Todo ello debe interpelarnos y prepararnos para la misión. Recordemos también que la misión de Cristo es la del amor, el perdón y la redención. Como discípulos de Cristo, estamos llamados a llevar esta misión al mundo, a ser testigos de su luz y, sobre todo, de su verdad. Comprometámonos a seguir a Jesús por el camino de la cruz, renunciando a nosotros mismos y respondiendo con generosidad y dedicación a su llamada. Cumplamos nuestra misión con fe y confianza en Dios, evitando convertirnos en obstáculos para su realización.

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Predicador: Fray Augustin Wiliwoli Sibiloni, OP
Viceprovincial de la República Democrática del Congo
Cracovia, 7 de agosto de 2025
Oficina de Comunicación – Capítulo General de Priores Provinciales
Fotografía: Radosław Więcławek OP – @dominikanie.pl

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