Rayo de sol

De las cumbres de Marche,
que te han visto nacer,
donde el agua ha dejado
por la fe del bautismo
la belleza en tu frente,
se alza un canto a tu vida,
nuestra flor bendecida,
Santa Margarita.

Nunca en tus ciegas pupilas
un rayo de sol ha entrado,
mas la luz de la gloria ha morado
dentro de tu corazón
donde el hijo de Dios encarnado
tu asombro en contemplación
con místico amor habita,
Santa Margarita.

Despreciada, negada
de todo el humano afecto,
del cielo una melodía
vino a habitar en tu pecho.
Y hoy con el canto pedimos
de tu consejo el camino
que nos conduzca a la vida
Santa Margarita.

Virgen prudente que esperas
con la lámpara en llama el Esposo,
la virtud de tu alma Él contempla
deslumbrante en tu rostro.
Cada vez que invocamos tu nombre
el amor de su gloria infinita
nos inunda de paz y alegría,
Santa Margarita.

En plegaria hasta ti caminamos.
Nuestros labios humildes suplican
que tu tierra protejas de ira,
de mal, de pecado y, llegados
hasta el final de la vida
junto a ti nuestro Dios alabemos,
con gratitud infinita,
Santa Margarita.